El significado de la Piedra, la columna, la Casa de Dios y el aceite en Génesis 28

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

El sueño que Jacob tuvo en Génesis 28 es el momento más crucial de todo el libro de Génesis y la palabra más crucial en la revelación de Dios.

Jacob, un suplantador que huyó de la casa de sus padres por miedo de su hermano a quien robó la primogenitura y la bendición de primogénito, estaba vagando por el desierto hasta que llegó a cierto lugar donde se quedó a pasar la noche. Él tomó una piedra como almohada para dormir. No es muy cómodo dormir sobre una piedra y muchos preferirían algo más suave, pero en el caso de Jacob, él usó una piedra como soporte.

Durante la noche él tuvo un sueño asombroso respecto a una escalera celestial apoyada en la tierra que llegaba hasta el cielo, sobre la cual los ángeles de Dios descendían y ascendían (ver Génesis 28:10-22). Aunque Jacob era una persona terrible, alguien que robó la primogenitura y la bendición a su propio hermano y por ello tuvo que huir de su familia, Dios le escogió y por ello tuvo una revelación de la casa de Dios, la escalera celestial que une la tierra con el cielo y trae le cielo a la tierra.

¡Después que se despertó de su sueño, Jacob estaba asombrado y asustado -este es un lugar impresionante, esta es la casa de Dios! ¿Cómo es que él pudo tener este entendimiento y revelación? Tiene que haber venido del Padre, que es quien revela estas cosas a Sus escogidos (ver Mateo 16:17). Jacob tomó la piedra-almohada y la erigió como columna, sobre la cual derramó aceite, llamando al lugar Betel, la casa de Dios (Génesis 28:22).

Aquí vemos cuatro elementos principales: La piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite. ¡Estos son cuatro asuntos muy importantes. Son los elementos básicos que componen toda la Biblia!

  • La piedra simboliza a Cristo como la piedra viviente, la piedra del ángulo, la piedra de fundamento, la piedra cimera y la piedra en la edificación de Dios, y a la humanidad transformada en la cual Cristo se forja para el edificio de Dios.
  • La columna se refiere al material que fundamento el edificio de Dios, la casa de Dios.
  • La casa de Dios es el sueño de Dios, el deseo de Su corazón, la mezcla de Dios y el hombre para que Dios more en el hombre y el hombre en Dios.. El aceite es un cíbolo del Espíritu como la consumación del Dios Triuno que alcanza al hombre y lo unge para que el hombre sea lleno y pueda expresar a Dios.
  • ¡Qué revelación tan asombrosa y crucial tenemos en Génesis 28!

El significado espiritual de la piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite en Génesis 28

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

En el registro de Génesis 28:10-22 acerca del sueño de Jacob, tenemos cuatro asuntos fundamentales: La piedra (vers. 11, 18, 22), la columna (vers. 18), la casa de Dios (vers. 17, 19, 22) y el aceite (vers. 18); estos son los factores básicos que forman toda la Biblia.

¿Qué significa la piedra? Primero, representa a Cristo como la piedra para el edificio de Dios: Él es la piedra del ángulo, la piedra cimera, la piedra de fundamento y la piedra viviente -Él es la piedra para el edificio de Dios. Igualmente, la piedra representa al hombre transformado que ha sido constituido con Cristo como el elemento piedra para ser casa de Dios, la cual es la iglesia hoy. Así también, la piedra fue usada por Jacob como almohada, es decir, como soporte y descanso. Cristo como la roca sólida para el edificios e Dios es nuestro soporte y descanso.

Jacob tomó la piedra que usó como almohada y la erigió como columna – nadie le dijo que hiciera esto, pero lo hizo y esto es muy importante. La columna es para el edificio de Dios, para sostener el edificio de Dios. Nosotros nosotros nos encontramos en el proceso para llegar a ser columnas en el edificio de Dios para Su testimonio y expresión sobre la tierra.

Jacob dijo: ¡Esta es la Casa de Dios! La casa de Dios es el lugar para el descanso de Dios, Su satisfacción y Su expresión. Dios se siente en Su hogar cuando está en Su casa (Efesios 2:22) y es la manifestación de Dios en la carne, Dios manifestado en el hombre (1 Timoteo 3:15). Finalmente, la casa de Dios será ampliada como la Nueva Jerusalén, la ciudad santa que tiene la misma apariencia que Dios (ver Apocalipsis 4:2-3; 21:11).

El aceite es un tipo de Dios alcanzando al hombre, Dios fluyendo como el Padre, en el Hijo como el Espíritu para alcanzar al hombre. El Dios Triuno fluye para alcanzar al hombre, ungir al hombre, llenar al hombre para ser la Casa de Dios. Antes que el Espíritu nos alcanzara éramos sólo piedras; al tener Su unción somos la casa de Dios.

¡Aleluya. Somos piedras vivas para el edificio de Dios (1 Pedro 2:5). Estamos en el proceso mediante el cual llegamos a ser columnas en el templo de Dios, la iglesia (Apocalipsis 3:12). Somos la casa de Dios en espíritu, Dios manifestado en la carne (Efesios 2:22; 1 Timoteo 3:15). Estamos siendo ungidos con el Dios Triuno fluyendo como el Espíritu para ser la casa de Dios, el hogar de Dios, Su morada (1 Juan 2:20, 27). Aleluya!

¡Señor, Jesús, Tú eres la piedra para el edificio de Dios. Fórjate con tu elemento piedra en nosotros para hacernos piedras vivas edificables como partes del edificio de Dios. Señor, haznos columnas en Tu casa, fuertes y que permanecen para sostener el testimonio de Jesús y expresar a Cristo de manera corporativa. Edifícanos con todo los santos como Tu casa para que seamos para tu descanso y satisfacción. Guárdanos bajo el ungir del Espíritu, disfrutando al Dios Triuno que fluye para alcanzarnos y llenarnos con Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

En esta historia en Génesis 28 Jacobo estaba sin hogar (él huyó de casa) y  no tenía reposo (vagaba por el desierto, buscando un lugar donde pasar la noche). Cuando el hombre no tiene hogar, Dios tampoco tiene hogar. Dios creó todas las cosas, en los cielos se encuentra Su trono y la tierra es estrado para Sus pies, pero nos preguntamos algo más: ¿Dónde está Su casa (Isaías 66:1)?

En Génesis 28 e incluso hoy Dios carece de casa -Él quiere un hogar, una morada, y no descansará (no tiene reposo) hasta que lo obtenga. Nosotros no tenemos no tenemos reposo y estamos sin hogar hasta que encontremos un hogar, y Dios no tiene reposo y está sin hogar hasta que encuentre Su hogar.

Cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo o después de un viaje, nos alegra decir: ¡Alabado sea el Señor, estoy en casa! En términos espirituales estamos en casa cuando estamos en Dios. Dios es nuestro hogar – Él es nuestra morada a través de las generaciones (ver Salmos 90:1; 91:1, 9). ¡En realidad no estamos en nuestro hogar cuando llegamos a nuestra casa física – estamos en casa cuando estamos en Dios, y somos uno con Dios!

Los que no son salvos no están nunca en casa hasta que reciben al Señor son introducidos en Dios, que es su hogar verdadero. Cuando estamos lejos de Dios, estamos lejos de casa – estamos sin hogar ni reposo. ¡Una vez que entramos en Dios hemos llegado a casa! Del mismo modo, Dios está sin hogar y no tiene reposo cuando no es uno con nosotros, complacido de morar en nosotros y entre nosotros.

Cuando tomamos a Dios como nuestro hogar, llegamos a ser Su hogar (enlace). Cuando estamos separados de Dios por el pecado, el yo, el mundo, la rebelión, o cualquier otra cosa, carecemos de reposo y estamos sin hogar. Dios está en Su hogar cuando nosotros estamos en nuestro hogar. Nosotros estamos en nuestro hogar cuando Dios está en Su hogar. Necesitamos permanecer en nuestro hogar en Dios, morando en Él al ejercitar nuestro espíritu para ser uno con Él en todo.

Este es el sueño de Dios y también es nuestro sueño: Dios y nosotros soñamos con tener un hogar, una morada par nuestro descanso, paz y satisfacción. La morada de Dios es en el hombre. Para ello Él se edifica a Sí mismo en el hombre y nos edifica para ser Su morada. Nuestra morada es Dios. Para ello Dios nos edifica en Él siendo Él mismo la casa del Padre con las muchas moradas para nosotros (Juan 14:1-6).

¡Oh, Señor, Tú has sido nuestra morada a través de las generaciones. Tú eres nuestro hogar y nosotros estamos en casa solamente en Ti. Que sigamos morando en Ti al ejercitar nuestro espíritu para ser uno contigo en todo lo que hagamos. Señor, sálvanos de huir de casa. Haznos Tu hogar en nuestro corazón y obtén Tu hogar en la humanidad redimida y edificada. Que sigamos morando en Ti así como Tú moras en nosotros para que estemos en nuestro hogar en Ti como Tú estás en tu hogar en nosotros!

Read Full Article in English, The Significance of the Stone, the Pillar, the House of God, and the Oil in Gen. 28, on A Normal Believer in Christ.

Referencias e Himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Minoru Chen correspondiente al tema de esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Génesis (mensaje 72), tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino acerca del Estudio de cristalización de Génesis (3), semana 1, mensaje 1, El sueño de Betel (usted puede comprar este libro del avivamiento matutino aquíaquí). 
  • Hymns on this topic:
    # The church is the house of the living God; / The church is the pillar and base of the truth. / And great is the myst’ry of godliness; / That God was manifested in the flesh. (Scripture song, 1 Tim. 3:15)
    # Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. / Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. (Hymns #1127)
    # My home is God Himself; Christ brought me there, / And bade me dwell in Him, rejoicing there; / He bore me where no foot but His hath trod, / Within the holiest at home with God. / O holy place! O home divinely fair! / And we, God’s little ones, abiding there. (Hymns #605)

El Sueño de Jacob en Betel fue un sueño en cuanto al propósito de Dios, el sueño de la Casa de Dios

El Sueño de Jacob en Betel fue un sueño en cuanto al propósito de Dios, el sueño de la Casa de DiosEn nuestro avivamiento matutino en la Palabra santa hemos llegado al Estudio de Cristalización de Génesis (la tercera parte), dirigida principalmente hacia las vidas de Jacob y José.

Jacob fue alguien escogido por Dios desde el vientre de su madre y aunque él era consciente de esto, aún así peleó, engañó e hizo cosas como robar la primogenitura y la bendición a su hermano mayor Esaú.

Dios había previsto que Jacob tuviera la primogenitura, aún él mismo la quería, sin embargo él hizo algo que no era conforme a Dios -él usó sus habilidades naturales: Su fuerza natural y su astucia, para hacerse con la primogenitura. Desde su nacimiento, Jacob fue alguien que asió el tobillo de su hermano, un suplantador, y a lo largo de toda su vida él fue alguien quien actúo con astucia, sagacidad, y habilidad para obtener la primogenitura (aunque su hermano Esaú era mayor que él).

Lo que Jacob quería era lo que Dios se proponía, no obstante, su manera de hacerlo era completamente incorrecta, y esto le dio a Dios la oportunidad para exponer su habilidad natural y su astucia, las cuales no cumplen para nada con el estándar del plan de Dios, no cuentan con la bendición de Dios y necesitan ser cortadas.

Ya que Jacob robó la bendición que su hermano Esaú debió haber recibido de parte de su anciano padre, tuvo que huir de la casa familiar hacia donde vivía su tío Labán con su familia. En Genesis 28 vemos que el llegó a un lugar en el desierto, un sitio inhóspito y en una situación de soledad. Allí, tomó una piedra, la puso como almohada y se quedó dormido.

En la noche tuvo un sueño: Había una escalera en la tierra que alcanzaba hasta los cielos y ángeles de Dios subían y bajaban por ella. En el sueño Dios se le apareció y le hizo una promesa maravillosa relacionada con la tierra, la simiente y cómo él, Jacob, llegaría a ser una bendición para toda la tierra.

Al despertar dijo: Seguramente esta es la casa de Dios; este es un lugar increíble, esta es la puerta a los cielos. Y tomó la piedra-almohada y la erigió como una columna, derramando aceite sobre ella, y llamó Betel a ese lugar.

Jacob, un suplantador y un engañador, fue obligado a huir de la comodidad de su casa y a vagar por el desierto y allí Dios salió a su encuentro y le proporcionó un sueño (enlace) que se convertiría en lo más importante en Génesis y en toda la Biblia.

Llega un momento en nuestra vida personal en el cual nos encontramos en un lugar vacío, desolado y muy alejado de Dios, y allí sale el Señor a nuestro encuentro, contactamos con El personalmente, y se nos da un sueño, una visión espiritual. Dios nos esta esperando a nosotros del mismo modo en que esperaba a Jacob, de la misma manera en que el Señor Jesús esperaba por la mujer pecadora junto al pozo. ¡Él quiere que tengamos un sueño, el sueño de Dios, que llegará a ser nuestro propio sueño.

El sueño de Jacob en Betel era el sueño de Dios – la Casa de Dios 

El sueño de Jacob fue un sueño de la meta de Dios, el sueño de Betel, el sueño de la Casa de Dios, que es la iglesia hoy y consumará como la Nueva Jerusalén, como la morada eterna de Dios y Sus elegidos y redimidos (Witness Lee. Estudio-vida de Génesis)

El sueño de Jacob fue un sueño de la meta de Dios, el sueño de Betel, el sueño de la Casa de Dios, que es la iglesia hoy y consumará como la Nueva Jerusalén, como la morada eterna de Dios y Sus elegidos y redimidos (Witness Lee. Estudio-vida de Génesis)

El sueño de Jacob en Betel era el sueño de la meta de Dios, el sueño de Betel, la Casa de Dios (ver Génesis 28:10-22). Este sueño se cumple hoy en la iglesia (1 Timoteo 3:15) y consumará en la Nueva Jerusalén como la morada eterna de Dios con Sus elegidos y redimidos (ver Apocalipsis 21:3, 22).

El sueño de Jacob era un sueño de parte de Dios, un sueño de la meta y la intención de Dios en la eternidad. Lo que Dios sueña es una casa, una morada mutua de Dios y el hombre. Hoy la casa de Dios es la iglesia de Dios y en la eternidad futura esta casa será la Nueva Jerusalén, la morada eterna de Dios con el hombre.

¡En el Antiguo Testamento la casa de Dios era el tabernáculo y luego el Templo, pero hoy la casa de Dios es la iglesia como el lugar donde Dios mora! ¡Debemos ver este sueño para que llegue a ser nuestro sueño! Hoy nos encontramos en el cumplimiento parcial del sueño de Jacob, la iglesia como morada de Dios, Su satisfacción y descanso, la mezcla de Dios y el hombre.

¡Dios tuvo un sueño, obtener la Nueva Jerusalén, una ciudad edificada como la consumación de Su economía! Este edificio es la edificación   de Dios en el hombre y del hombre en Dios! La edificación de Dios es un Dios-hombre, un edificio en el cual Dios es la morada del hombre (Salmos 90:1; 91:1, 9) y el hombre es la morada de Dios (Isaías 66:1-2; 57:15; Juan 14:20, 23; 15:5; Apocalipsis 21:3, 22). ¡Maravilloso! 

El sueño de Dios es tener un hogar, una edificación, una morada mutua y corporativa de Dios y el hombre. Este no es un edificio físico o material, sino Dios edificado dentro del hombre y el hombre edificado dentro de Dios, un proceso de edificación mutua que resulta en una morada mutua en la cual Dios llega a ser el hogar del hombre y el hombre el hogar de Dios.

La Biblia entera habla del pensamiento y el deseo de Dios de hacer de nosotros Su hogar (enlace) y convertirse en nuestro hogar.  En la ultima y consumada escena en la Nueva Jerusalén, Dios obtendrá la consumación de Su sueño, un edificio y composición universal de Dios y el hombre mezclados, compenetrados, e incorporados de manera plena!

¡Nuestro sueño como creyentes en Cristo también es llegar a ser la morada de Dios, es decir, llegar a ser la Nueva Jerusalén como la consumación de la economía de Dios! Tenemos un sueño. Nuestro sueño es el sueño de Dios, el cual también es el sueño de Jacob. Nuestro sueño es llegar a ser la Nueva Jerusalén como la consumación de la economía de Dios.

¡Que lleguemos a tener este sueño a medida en que vamos siendo infundidos con el sueño de Dios revelado en Su Palabra palabra santa, y que nunca despertemos de este sueño!

¡Algo imposible y maravilloso nos ocurre: Dios es nuestro hogar y nosotros llegamos Su hogar!

Juan 1:51 -De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre.

Juan 1:51 -De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre.

El principio rector de un sueño consiste en que algo maravilloso e imposible nos ocurre. Cada visión espiritual es un sueño, y cada experiencia espiritual es un sueño.

Nunca llegamos a soñar que creeríamos y disfrutaríamos del Señor. Pensábamos que era imposible creer en alguien a quien no podíamos ver, pero increíble como pueda parecer, algo aparentemente imposible nos sucedió: tuvimos un sueño! ¡Hoy vivimos un sueño! ¡Con Dios nada es demasiado maravilloso, y Él desea hacer cosas maravillosas por nosotros en este sueño celestial!

Cada visión celestial y cada experiencia espiritual es un sueño, algo imposible y difícil de experimentar, y aún así lo vemos, entramos en el y lo hacemos nuestro.

Al igual que Jacob, llegamos a un lugar árido y solitario sin nada exterior en lo cual confiar y, en ese mismo instante, tuvimos un sueño. Cuando fuimos salvos, fue como un sueño. El día que tocamos la vida de iglesia en el recobro del Señor fue como un sueño.

En los últimos días los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños (Joel 2:28; Hechos 2:17). En un sentido muy real, hoy somos el pueblo de las visiones y los sueños. ¡Mientras más sueños tengamos, mejor! ¡Necesitamos tener sueños cada día en nuestra vida espiritual! ¡Necesitamos experimentar algo nuevo y maravilloso de Cristo cada día de nuestra vida!

Este sueño no es una especie de alucinación sino que es nuestra entrada en algo que ya existe en la realidad espiritual pero que apenas ahora podemos ver. El apóstol Juan tuvo muchos sueños en le libro de Apocalipsis. ¡Él vio muchas realidades espirituales que ya existían, y él las soñó!

Los ateos podrán decir que Dios no existe, sin embargo en cuanto ven a Dios, creen en Él y lo aman. Dios existe, sólo que ellos no lo han visto todavía. Hay muchos aspectos maravillosos de Cristo y de la Casa de Dios que existen en la realidad espiritual. ¡Nosotros nos encontramos en medio del proceso de soñarlos (enlace) y entrar en ellos!

Toda nuestra vida cristiana es una vida de sueño tras sueño, experiencia tras experiencia de Cristo, y la mayoría de estas visiones celestiales vienen a nosotros en tiempos de sufrimientos, cuando somos separados de aquello que pertenece al hombre y ponemos nuestra confianza en lo que es de Dios (tal como vemos en Génesis 28:10-12).

Si Jacob se hubiera quedado en casa, probablemente no habría tenido el sueño de Betel. Él tuvo que salir, vagar por el desierto, sufrir soledad extrema, y ser abandonado por todos; fue entonces, cuando ya no había  nada externo en lo cual el podia confiar que Dios se le apareció.

Cuando nos apartamos de tantas cosas, estamos lejos de las distracciones y preocupaciones diarias, a veces aun siendo obligados a huir a tal lugar, veremos un sueño: ¡Dios está allí! El centro de cada sueño espiritual es Cristo mismo como la escalera, Aquel que trae el cielo a la tierra y une la tierra con el cielo (ver Juan 1:51).

Cada verdadero sueño espiritual tiene a Cristo como el centro y nos acerca mas a Dios. La experiencia apropiada en nuestra vida es tener un sueño de Cristo como la escalera puesta en tierra la cual nos lleva hacia el cielo, uniendo el cielo con la tierra. ¡Aleluya!

“¡Señor Jesús, concédenos un cielo claro y despejado para ver a Cristo, la escalera celestial, la cual une la tierra con el cielo y trae los cielos a la tierra. Señor, nosotros creemos que somos el cumplimiento de ese sueño. Llévanos a tener un sueño aún más profundo para ver más visiones de Ti. Señor, condúcenos en espíritu para ver algo que aún no hemos visto. Causa que podamos ver de una manera clara el sueño de Betel! Señor, nos gusta soñar el sueño de Tu predestinación, promesa, transformación, madurez, el reinar contigo, y todas Tus bendiciones celestiales en la iglesia hoy! Haznos soñadores, aquellos que ven el sueño de Dios y son introducidos en el sueño de Dios hasta llegar a ser el cumplimiento de Su sueño hoy!”

Read the full article in English “Jacob’s Dream at Bethel was a Dream of God’s Goal, the Dream of the House of God” on “A Normal Believer in Christ

Referencias e himnos:

  • Inspiración: La Palabra de Dios, mi experiencia cristiana, el hermano Minoru Chen y su compartir en el mensaje correspondiente a esta semana, y las porciones del Estudio- vida de Génesis, mensaje 68, tal como están citadas en La palabra santa para el avivamiento matutino de Cristalización de Génesis (3), semana 1, mensaje 1, El sueño de Betel (usted puede comprar el libro del avivamiento esta semana aquí o aquí).
  • Hymns on this topic:
    # God has a dream, this is what He’s wanting. / God has a dream, and we are part of it. / God has a dream…that we may be one with Him. / God has a dream…realized in you and me! / God, you and me…a dwelling place to be. / God in man, and man in God: one entity. / Now, it’s my dream…my vision and life to be! / God has a dream…realised in you and me! (Song on God’s Dream)
    # My words cannot express… / Dear Lord, You’re just the best! / Lovely Jesus, precious Jesus. / No other one will do, / My Love, I just want You. / Lovely Jesus, precious Jesus. / He’s far beyond your dreams, / Heaven and everything. / Lovely Jesus, precious Jesus! / He’s far beyond your dreams, / Surpassing everything. / Lovely Jesus, precious Jesus! (Song on Being Saved: what a Dream!)
    # Never did I dream before, / Such a place could e’er be found, / Where the tears of sorrow cease, / Songs of endless joy abound. / One who seldom ever sang, / Now delights his voice to raise; / Singing hymns with all the saints, / Echoing the ceaseless praise. (Hymns #1238)

El requisito supremo y más elevado para un cristiano es ser edificado y ser edificable

El Señor nos presenta un requisito supremo; un requisito que es el más elevado de todos – ser edificados los unos con los otros en el Dios Triuno. Sí, es posible que amemos a los santos, que seamos espirituales y fieles a las prácticas de la manera ordenada por Dios – cosas todas buenas y que todos debemos hacer – pero ¡si no somos edificados no estaremos cumpliendo con el requisito más elevado y excelente de Dios! ¡La virtud más excelente de alguien que sigue al Señor es ser edificado con los santos para llegar a ser el Cuerpo de Cristo, en el Dios Triuno! ¡Dios no nos mide y evalúa meramente/principalmente de acuerdo a regulaciones morales o principios espirituales, sino según Su Casa, Su edificación! ¡En Ezequiel 43 vemos que Dios le dijo al profeta que mostrara el diseño de la casa al pueblo y se lo describiera a ellos! El asunto central no es la moralidad, la espiritualidad, ni siquiera las prácticas auténticas de vida (como invocar el nombre del Señor, orar Su Palabra o tener un avivamiento matutino cada día) – necesitamos ser medidos según la casa de Dios. ¿Alcanzamos el estándar de Su casa? ¿Estamos conformados según Su casa? ¿Nuestra espiritualidad coincide con la casa de Dios? ¿Actuamos de acuerdo a nuestra medida -nuestra función, nuestro hablar, nuestro hacer- dentro del orden y el diseño de la casa de Dios? ¿Estamos edificados con solidez? Estas preguntas y estos asuntos deben llegar a ser nuestra realidad – ¡Dios nos mide según la unicidad que experimentemos, según nuestro funcionar en la medida que Él nos ha asignado y según nuestra edificación real!

Una de las cosas más tristes para un cristiano es llegar a cierta edad de su vida y no ser edificable – él no puede ser edificado, no está edificado y no puede ser edificado juntamente con otros. Desde luego, puede ser un buen hermano/hermana fiel al Señor en la vida de iglesia, pero no edificable. Por ello es necesario que experimentemos esa urgencia delante del Señor hoy para llegar a ser los materiales apropiados para la edificación divina; ¡que seamos transformados para ser edificados/edificables! Especialmente mientras somos adultos jóvenes, necesitamos darnos cuenta que la esencia de nuestras experiencias espirituales NO ES MERAMENTE ser útiles para el Señor, aprender a asumir responsabilidades o cuidar/pastorear otros creyentes, etc – sino, y principalmente, ¡llegar a ser edificables! ¡Este proceso incluye el quebrantamiento, la disciplina del Espíritu, la transformación auténtica y entrar en la edificación! Cuando uno está en la edificación, cuando se es parte de ella, no es necesario “recordar lo que es la edificación”, que incluye la manera en que ésta se vive, etc – ¡Estaremos siendo edificados juntos y viviremos en la realidad de la edificación de Dios el resto de nuestras vidas! ¡Estando en la edificación, oraremos, estudiaremos la Biblia, perseveraremos en el ministerio, serviremos, predicaremos el evangelio – dentro de la edificación y por la edificación! De otro modo, nos encontraremos en el ministerio, disfrutaremos al Señor, cuidaremos a otros, conoceremos la Palabra de Dios – y aún así ¡llegaremos casi a los sesenta años y no seremos edificables! ¡Cuánto necesitamos amar al señor de manera activa y pedirle con súplica que nos haga edificables, para que podamos ser efectivamente edificados y convertirnos así en expresión funcional del Cuerpo de Cristo con todos los santos!

¡Necesitamos que el Señor nos infunda el deseo, el anhelo por Su edificación! Esto es algo por lo que podemos orar y que podemos pedirle al Señor que lo haga en nosotros, pero no podemos hacerlo por/en nosotros mismos. ¡Necesitamos que el Señor en nosotros multiplique el deseo que está en Su mismo corazón, que es el anhelo por la edificación, hasta que se constituya en nosotros, llegando a ser parte de nuestro ser! Nuestra oración es como la de los israelitas en relación con la reedificación del templo,

¡…que Tu voluntad llene nuestros corazones con el deseo profundo de hacer Tu voluntad, preservar y cumplir el mandamiento de edificar el templo santo, así como el santuario que Moisés estableció a los pies del Monte Sinaí, como Salomón edificó en el Monte Moriah y los hijos de Israel reconstruyeron… como en los tiempos antiguos!

Que nuestra oración por la edificación del Cuerpo de Cristo y porque lleguemos a ser edificables sobrepase aquella oración por la reedificación del templo físico. ¡Necesitamos venir al Señor con urgencia y sentir esta urgencia por este asunto y suplicarle que nos convierta en estas personas! [Inspirado en el mensaje 11 del Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, The highest and supreme requirement for a Christian is to be built up and be buildable]

¡Señor, fórjate en nosotros! ¡Edifícanos más en el Dios Triuno! ¡Que seamos edificables –los que son edificados para llegar a ser el Cuerpo de Cristo! ¡Sálvanos de quedar intactos, en nosotros mismos y no ser edificados! ¡Señor, sentimos gran urgencia por este asunto – que seamos cristianos edificables! ¡Queremos aprender esta lección única – ser edificados! ¡Gánanos no como cristianos buscadores, individuales y espirituales, sino como miembros del Cuerpo, edificados con otros santos junto a nosotros! ¡Señor, edifícanos en el Cuerpo y como el Cuerpo de Cristo!

Cristo como vida satisface todas las necesidades del hombre (testimonio de la conferencia de edad universitaria)

El evangelio de Juan es un libro de vida y edificación. Aborda nueve casos acerca del hombre y la manera en que Cristo como vida satisface cada necesidad del hombre. En este evangelio dice que nada en este mundo puede satisfacernos. Fuimos hechos como vasos para contener a Dios. Hemos de ver nuestra verdadera condición hoy. Somos un pecador sediento, que tenemos un Salvador sediento, que anhela que nos consagremos. Siempre que tenemos sed, cuando nos sentimos insatisfechos y vacíos, sólo necesitamos venir a Él y tomarlo como nuestra vida. Dios fluye continuamente para impartirse en nosotros con Su vida divina como el elemento de vida que satisface la necesidad de Sus elegidos y que éstos sean Su deleite y Su satisfacción.

Además, debemos dejar a un lado nuestras opiniones naturales y permitir que el Señor nos guíe y se revele a nosotros permitir que el Señor nos guíe y se revele a nosotros para que podamos ser avivados y vivificados por el Señor en resurrección. Su vida se ocupará de todas nuestras necesidades. Debemos detenernos y volvernos a Cristo para comer más de Él al recibirlo como nuestra vida y suministro de vida. Cuando no lo comemos en nuestra vida física terminamos muriendo. Así como ingerir alimento es algo que dura toda la vida, también nuestra experiencia espiritual lo es. Debemos comer a Cristo todos los días. Mientras más lo comemos, más hambre tendremos de Su Palabra. Que estemos dispuestos a tomar más de Cristo; que Cristo aumente nuestra capacidad para tomarlo, asimilarlo y ser saturados con Su ser.

Para recibir la vida del Señor y experimentarlo Su resurrección, es necesario que los santos colaboremos con el Señor para que Él suelte nuestras ataduras. Él Señor nos pide que nos amemos los unos a los otros como se puede ver en la figura del lavamiento de pies los unos a los otros. Vendrá un momento en que fallaremos en nuestra vida cristiana pero es bueno que se nos recuerde que el Señor nunca abandona a Su pueblo. Hemos de perseverar en la vida de la iglesia. Sólo necesitamos abrirnos a Él y arrepentirnos. Es seguro que nuestro fallo, nuestro arrepentimiento y Su perdón prepararán el camino para que Él se forje más en nosotros y podamos así experimentar a este Cristo como el camino, la realidad y la vida. [Testimonio del disfrute de la hermana Enjoy A. de la reciente conferencia de jóvenes en edad universitaria de la primavera del 2011 en Gales. Read this testimony in English also via, Christ as life meets every man’s need(sharing from the college age conference)]

El significado verdadero del ayuno es dejar de comer de todo excepto a Cristo y comer al Señor como la Palabra Viviente

¿Qué significa ayunar? Desde luego, existe un significado exterior, real y tangible para AYUNAR, que es no comer durante un espacio de tiempo, privarse de ingerir alimentos e incluso bebida. Es bueno ayunar de vez en cuando, cuando nos lo recuerda el Señor –darlo a Él, y cuando Él nos habla, hacerlo por amor a Él y en consagración, ¡ayunar para el Señor y delante del Señor! Sin embargo, hay un significado más profundo para el término “ayunar”, que tiene que ver con algo interior, aunque también con lo exterior. El significado verdadero para AYUNAR, según la revelación completa de la Biblia, es ¡no comer nada que no sea el Señor Jesús y no probar nada fuera de Él! ¡Todos necesitamos ayunar – dejar de comer todo lo que sea ajeno a Cristo y solamente comer a Jesús como el pan de vida en Su Palabra! ¡Ante Dios es inicuo obrar para Él sin venir a Él y disfrutarlo, comerlo, tocarlo y recibirlo! ¡Dios no desea que el hombre HAGA cosas para Él, sino que vengamos a Él y lo disfrutemos, lo comamos, lo recibamos y lo toquemos!

Comemos tantas cosas que no son Él. Cualquier cosa que nos dé satisfacción es nuestro alimento, en un sentido amplio. Quizás estas cosas que nos satisfacen y que consumimos no son pecaminosas e incorrectas en sí mismas; quizá son cosas que necesitamos en nuestra vida diaria y puede que ni siquiera sean cosas típicamente mundanas. ¡Aún cosas espirituales y bíblicas, o prácticas buenas que seguimos y a las que nos suscribimos, pero que no están llenas del Señor y en las cuales no tenemos contacto con el Señor! ¡Esto puede sonar increíble o imposible, pero un creyente pudiera apartar tiempo para leer la Biblia, asistir a reuniones, tener un avivamiento matutino formal y aún así NO TOCAR AL SEÑOR! Podemos amar la lectura de la Biblia, tener momento de tranquilidad leyendo la Biblia, pero en realidad NO COMER AL SEÑOR. ¡Es posible que esto ocurra! Ahora, ¡no hay nada malo en leer la Biblia, ir a reuniones cristianas, leer el material del avivamiento matutino siguiendo las instrucciones, o algunas de las otras prácticas de vida, pero todas pueden llegar a ser meros actos externos sin que en nuestro interior tengamos ningún contacto con nuestro Señor ni lo experimentemos! Esto necesariamente tiene que ser malo ante los ojos de Dios. ¡Dios no necesita “hacedores” sino “disfrutadores”! ¡Es malo ante Dios hacer cosas para Él sin venir personalmente a Él y contactarlo de verdad, disfrutarlo, tomarlo, aplicarlo, recibirlo y gustar de Él! ¡Aprendamos a tocar al Señor y ser tocados por Él en todo cuanto hacemos! ¡Esto es AYUNAR verdaderamente, que nuestro apetito cambie de desear y probar muchas cosas que no son Cristo a quererlo y disfrutarlo sólo a Él!

Cristo es el alimento verdadero. Él es el pan de vida, el pan viviente, el pan que viene del cielo para que nosotros lo disfrutemos y ¡seamos satisfechos! Cristo es el agua de vida, el agua que satisface nuestra sed (ver Jn 4). Cristo es la comida y la bebida para nosotros al ser la corporificación de la Palabra. ¡Dios quiere ser el alimento del hombre, la bebida del hombre y el único suministro para el hombre! ¡Podemos comerlo al tomar espiritualmente Su Palabra, orando en y con la Palabra, tocando al Señor al entrar en la Palabra e inhalarlo mediante la Palabra! ¡Él no es feliz cuando ingerimos otras cosas para no comerlo a Él! ¡Él quiere que nos volvamos a Él en cada momento y lo comamos! Ya sea que nos sentemos o caminemos, que trabajemos o estudiemos, que estemos tranquilos o hablando, que vayamos a algún sitio o nos quedemos en casa; en todas las situaciones, en todas las cosas, en todo lo que hagamos y cuando no hacemos nada, ¡necesitamos aprender a tocar al Señor y comer al Señor! ¡Necesitamos aprender a abstenernos de probar ninguna otra cosa y a comer al Señor hasta que nuestro gusto por Él reemplace en nosotros cualquier gusto previo! [Disfrute basado en el estudio-vida de Isaías (por el hermano Witness Lee) tal como es citado en la Palabra santa para el avivamiento matutino según el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English via, the real meaning of fasting is to stop eating any other things than Christ and eat the Lord as the Living Word!].

¡Señor, sálvanos de ser inicuos ante Ti! ¡Cambia nuestro apetito! ¡Que te comamos sólo a Ti! ¡Enséñanos el verdadero significado del ayuno! ¡Muéstranos que cualquier otra fuente es vacía, vana y no satisface nada! ¡Señor Jesús, queremos regresar a Ti como la fuente de la vida! ¡Eres el alimento y la bebida verdaderos! ¡Estás en todo lo que hacemos y decimos! ¡Queremos aprender, Señor, a tocarte y disfrutarte! ¡Queremos desprendernos de nuestro gusto por cualquier cosa que no seas Tú!

como hijos de Dios estamos bajo la disciplina de Dios – mensaje de audio #37 en AgeTurners.com

¿Escucharon el mensaje 37 del sitio web AgeTurners.com? El título es La disciplina de Dios. El tema de introducción es: ¿Cómo sabemos que somos hijos de Dios auténticos? Lo sabemos pues tenemos un Padre que no sólo nos ama sino que también nos disciplina como Sus hijos (Heb 12:7). En este mensaje veremos la razón tras la disciplina de Dios y aprenderemos qué hacer cuando estemos bajo disciplina. A continuación dos pequeñas porciones del disfrute de este mensaje [pueden escucharlo online (en inglés) en este enlace: The Discipline of God, mp3].

¡Qué mensaje tan disfrutable! ¡Aleluya, Dios nuestro Padre celestial nos disciplina para que seamos entrenados y perfeccionados! Dios a menudo nos disciplina como todo padre que disciplina a sus hijos, para enseñarnos ciertas lecciones y que participemos de Su naturaleza santa. Necesitamos desarrollar un temor (respeto) por Dios normal y saludable. Es difícil para nosotros conocer, disfrutar y perseverar si este temor santo no está en nosotros. Necesitamos que este temor de Dios sea infundido en nosotros. En el tiempo en el que vivimos no existe este temor de Dios; las personas piensan que pueden hacer cualquier cosa que quieran sin consecuencias, pero la Biblia nos dice que Dios es verdadero y que un día vendrá para juzgar a todos. Vendrá el día en el que todos efectivamente creerán que Dios existe. Hoy se burlan de esto pero ese día creerán en Su existencia. Por ello, nosotros debemos aprender ciertas cosas en nuestra vida cristiana. Somos hijos verdaderos de nuestro querido Padre, por eso nos sujetamos a Su disciplina. Hebreos 12:5 dice:

Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él;

Hay dos tipos de reacciones que podemos tener cuando Su disciplina viene a nosotros. Podemos bromear y burlarnos O podemos estar tan desalentados que nos rendimos completamente. Hebreos 12:6 dice: “Porque el Señor al que ama, disciplina”. Esto significa que, como hijos de Dios, así como en nuestra familia terrenal, somos disciplinados, porque el Señor quiere entrenarnos y educarnos. A Él le gustaría enseñarnos muchas lecciones. Él quiere que todos nosotros seamos como Su Hijo amado, el Señor Jesús. Necesitamos ser la reproducción de Jesús. Por esto hay muchas lecciones que aprender y situaciones por las que pasar. No lo veamos como un castigo, sino como un adiestramiento para ser perfeccionados. Esta es una señal del amor del Señor hacia nosotros. No nos dejará ir; no nos dejará comportarnos salvajemente, inapropiadamente o descuidadamente. Si el Padre no nos disciplina, esto significa que no somos Sus hijos. Pudiéramos ser hijos falsos o ilegítimos, pero como hijos verdaderos que somos, tenemos que respetar la disciplina de nuestro Padre. Hebreos 12:10 dice:

Porque ellos, por pocos días nos disciplinaban como les parecía, pero Él para lo que es provechoso, para que participemos de Su santidad.

Él nos disciplina para nuestro provecho. No es por herirnos, sino para que aprendamos y ganemos algo y seamos participantes de Su santidad. Esta es Su naturaleza, que debe ser forjada en nosotros, labrada y constituida en nosotros. Es mediante la disciplina que llegamos a participar de ella. Necesitamos ejercitarnos cuando nos encontramos bajo disciplina. Esto produce fruto de justicia, que está relacionado con la vida. En nuestra vida cristiana, como jóvenes, podemos ser sueltos y descuidados en la manera en que hablamos, nos comportamos, comemos, gastamos nuestro dinero o nos vestimos. No vivimos al Señor; en lugar de eso expresamos nuestras propias opiniones, hablamos y bromeamos acerca de cosas espirituales de manera muy ligera, lo que puede ofender al Señor. Algunas veces no nos percatamos absolutamente de esto. En estos casos el Señor pudiera permitir que algo sobreviniera sobre nuestras vidas. Nuestra salud física pudiera verse afectada, podemos estar involucrados en algún accidente o perder el trabajo. Siempre que algo nos sucede, Dios trata con nosotros como Sus hijos. Él hace esto para ganar nuestra atención, que nos detengamos y nos abramos a Él. Él quiere tener comunión con nosotros y que veamos qué quiere Él que aprendamos. No tratemos este asunto de manera ligera e irresponsable porque pudiéramos necesitar otra situación en nuestras vidas, quizás más severa que la anterior, para aprender la lección que no aprendimos la primera vez.

En Isaías dice que a lo largo de nuestro camino, Él puede permitir que nos ocurran cosas. Esto llega a ser senda de juicio. Entonces, debemos ir a Él con un corazón franco y arrepentido y decir: “Señor, brilla en mí; No quiero volver a ser el mismo. Me arrepiento y me vuelvo a Ti ¿Qué lección tienes para mí?” Mientras el Señor nos está castigando, debemos esperar por Él en esta senda de juicio para aprender la lección que Él nos está mostrando. El juicio de Dios siempre nos enseña lecciones de justicia. Hacia allí vamos. Ese es nuestro camino. Dios quiere que permanezcamos en justicia. La Novia ataviada para Su Esposo en Apocalipsis está vestida con la justicia de los santos, las lecciones de los santos. Isaías 26:9 dice:

Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

He disfrutado que necesitamos verdaderamente escuchar al Señor y permitirle que brille en nosotros. Si estamos bajo Su disciplina, seremos adiestrados y perfeccionados para llegar a ser como el Señor Jesús. Dios no nos disciplina para meramente castigarnos o dañarnos; Él nos disciplina porque es nuestro muy querido Padre. Él nos conduce y nos guía cada día para que participemos de Su santidad [testimonio de la hermana Grace L. acerca de su disfrute del mensaje 37 en el sitio web AgeTurners.com].

¡Oh, Señor Jesús! ¡Necesitamos Tu disciplina, Señor! Me he dado cuenta de tantas cosas mientras escuchaba este mensaje. Como jóvenes somos sueltos, tan sueltos con respecto a muchas cosas que hacemos. Necesitamos la disciplina del Señor. ¡Gracias, Señor, que tu disciplina proviene únicamente de Tu amor, Señor, y que esta disciplina es para nuestro adiestramiento y perfeccionamiento! ¡Señor Jesús, Te necesitamos tanto!

Un punto muy dulce que me impresionó es que en los problemas más pequeños podemos encontrar la disciplina que Dios ha predestinado, para que lo busquemos y aprendamos de Él como hijos. Como jóvenes no debemos dejar pasar esta oportunidad en que el Señor nos cuida y atiende, sino volvernos a Él siempre que podamos para ser perfeccionados. ¡Oh, Señor, todos Te necesitamos más cada día, ablanda nuestros corazones para ti, Señor! [Testimonio del hermano Richard S. del mensaje 37 en AgeTurners.com] [read these testimonies also in English via, as children of God we are under The Discipline of God – podcast #37 on AgeTurners.com]

Si sabemos que el Señor es el Único que puede llenarnos ¿por qué buscamos otras cosas para que nos llenen?

Esta es la excelente pregunta que nos hicieron la noche anterior en la reunión de hogar: ¿Por qué procuramos otras tantas cosas cuando sabemos perfectamente por la Biblia que sólo Dios nos puede satisfacer? ¿Por qué todavía corremos tras otras cosas e intentamos hallar satisfacción en ellas, en el mundo, los deportes, la tele, internet, entretenimientos, juegos, películas, etc, cuando hemos probado que el Señor es bueno y sólo Él satisface? Todos somos así, siendo creyentes, aunque disfrutamos al Señor, lo amamos y conocemos que Él es el Único que puede llenarnos y satisfacernos, aún tenemos otras cosas en las que tratamos de encontrar deleite. ¿Por qué? Yo creo que esta pregunta nos lleva a otras dos, que tanto creyentes como incrédulos se han hecho y le han hecho a otros:

¿Por qué colocó Dios DOS árboles en el jardín de Edén? ¿Por qué no puso solamente el árbol de la vida y le dijo al hombre que comiera de él?

Todo se trata de estas dos fuentes. Dios como la fuente de la vida y Satanás (el adversario de Dios, Su enemigo) como la fuente de la muerte. Dios como el árbol de la vida viene a nosotros de una manera sencilla y abierta para darnos VIDA. Si comemos de este árbol, recibiremos la vida divina. Esto significa que Dios quiere ser nuestra vida. Él quiere venir a nuestro interior como vida y ser nuestra vida. ¡Cuando comemos el árbol de la vida, recibimos vida y vivimos! Ahora, el otro árbol no es tan sencillo. No se llama “el árbol de la muerte”, sino “el árbol del conocimiento del bien y del mal”. Satanás no se nos presenta como MUERTE, sino como EL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL. Sin embargo (y esto es de vital importancia), en cuanto comemos de ese árbol, morimos. Morimos interiormente; morimos al modo en que éramos antes de comerlo y somos separados de Dios. Hasta morimos físicamente al final y permanecemos separados de Dios para siempre.

Si Dios sabía todo esto ¿por qué nos dio alternativa? Si hubiéramos sido nosotros, hubiéramos colocado sólo UNA opción frente al hombre, pero Dios, en Su grandeza, dio alternativa. Él desea que el hombre lo escoja voluntariamente y lo tome como vida en su interior. Es una decisión difícil y más cuando el árbol del conocimiento del bien y del mal es “agradable a la vista y bueno para comer”. ¡Esta situación (el hombre frente a los dos árboles) es la que enfrentamos nosotros siempre! Todos los días tenemos que escoger entre el Señor como vida (que sólo quiere que pasemos tiempo con Él, invoquemos Su nombre, lo inhalemos, tengamos comunión con Él, leamos Su Palabra asiduamente, nos reunamos con los santos…) y Satanás como la muerte (que viene preguntando con malignidad: “¿De verdad Dios dijo que no hicieras esto? Tantas personas lo hacen y nada malo les pasa; al contrario, se ven más felices…“) ¡Oh, Señor Jesús! Tenemos libre albedrío y podemos escoger a Dios como vida o elegir al conocimiento del bien y del mal (que termina en muerte). El Señor está aquí, dándose a nosotros como vida y Satanás, con muchas otras cosas complicadas y que nos complican, listo para amortecernos, es decir, impartir muerte a nosotros.

La decisión es nuestra: Que el Señor fortalezca nuestro hombre interior para elegirlo a Él, incluso pegarnos a Él como nuestra fuente de vida. ¡Queremos vida! ¡Queremos más de la vida divina! Incluso si esto significa que “nos derramemos sobre Él” que derramemos nuestros años de adolescencia, de juventud, sobre el Señor o que evitemos hacer muchas cosas exteriormente para lograr algo humanamente. ¡Entreguémonos al Señor para amarlo, disfrutarlo e incluso derramarnos sobre Él! Él es lo más preciado y es digno de nuestra ofrenda. Crecerá en nosotros y nos recompensará con más de Su vida divina. [read this portion in English also via, If we know that the Lord is the only One who can fill us, why do we look for other things to fill us?]

¡Señor, fortalece nuestro hombre interior todos los días! ¡Que nuestro hombre interior sea lo más fuerte de nuestro ser! ¡Fortalécenos para elegirte! ¡Señor, queremos vida! ¡Queremos más de la vida divina! ¡Sálvanos de elegir el conocimiento o cualquier otra cosa! ¡Gracias por venir a nosotros como el árbol de la vida! ¡Eres tan disponible y tan vivificante! ¡Imparte vida en nuestras mentes, Señor, para pensar de la manera en que Tú piensas! ¡Fortalece nuestra voluntad para elegirte hoy!