El significado de la Piedra, la columna, la Casa de Dios y el aceite en Génesis 28

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

El sueño que Jacob tuvo en Génesis 28 es el momento más crucial de todo el libro de Génesis y la palabra más crucial en la revelación de Dios.

Jacob, un suplantador que huyó de la casa de sus padres por miedo de su hermano a quien robó la primogenitura y la bendición de primogénito, estaba vagando por el desierto hasta que llegó a cierto lugar donde se quedó a pasar la noche. Él tomó una piedra como almohada para dormir. No es muy cómodo dormir sobre una piedra y muchos preferirían algo más suave, pero en el caso de Jacob, él usó una piedra como soporte.

Durante la noche él tuvo un sueño asombroso respecto a una escalera celestial apoyada en la tierra que llegaba hasta el cielo, sobre la cual los ángeles de Dios descendían y ascendían (ver Génesis 28:10-22). Aunque Jacob era una persona terrible, alguien que robó la primogenitura y la bendición a su propio hermano y por ello tuvo que huir de su familia, Dios le escogió y por ello tuvo una revelación de la casa de Dios, la escalera celestial que une la tierra con el cielo y trae le cielo a la tierra.

¡Después que se despertó de su sueño, Jacob estaba asombrado y asustado -este es un lugar impresionante, esta es la casa de Dios! ¿Cómo es que él pudo tener este entendimiento y revelación? Tiene que haber venido del Padre, que es quien revela estas cosas a Sus escogidos (ver Mateo 16:17). Jacob tomó la piedra-almohada y la erigió como columna, sobre la cual derramó aceite, llamando al lugar Betel, la casa de Dios (Génesis 28:22).

Aquí vemos cuatro elementos principales: La piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite. ¡Estos son cuatro asuntos muy importantes. Son los elementos básicos que componen toda la Biblia!

  • La piedra simboliza a Cristo como la piedra viviente, la piedra del ángulo, la piedra de fundamento, la piedra cimera y la piedra en la edificación de Dios, y a la humanidad transformada en la cual Cristo se forja para el edificio de Dios.
  • La columna se refiere al material que fundamento el edificio de Dios, la casa de Dios.
  • La casa de Dios es el sueño de Dios, el deseo de Su corazón, la mezcla de Dios y el hombre para que Dios more en el hombre y el hombre en Dios.. El aceite es un cíbolo del Espíritu como la consumación del Dios Triuno que alcanza al hombre y lo unge para que el hombre sea lleno y pueda expresar a Dios.
  • ¡Qué revelación tan asombrosa y crucial tenemos en Génesis 28!

El significado espiritual de la piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite en Génesis 28

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

En el registro de Génesis 28:10-22 acerca del sueño de Jacob, tenemos cuatro asuntos fundamentales: La piedra (vers. 11, 18, 22), la columna (vers. 18), la casa de Dios (vers. 17, 19, 22) y el aceite (vers. 18); estos son los factores básicos que forman toda la Biblia.

¿Qué significa la piedra? Primero, representa a Cristo como la piedra para el edificio de Dios: Él es la piedra del ángulo, la piedra cimera, la piedra de fundamento y la piedra viviente -Él es la piedra para el edificio de Dios. Igualmente, la piedra representa al hombre transformado que ha sido constituido con Cristo como el elemento piedra para ser casa de Dios, la cual es la iglesia hoy. Así también, la piedra fue usada por Jacob como almohada, es decir, como soporte y descanso. Cristo como la roca sólida para el edificios e Dios es nuestro soporte y descanso.

Jacob tomó la piedra que usó como almohada y la erigió como columna – nadie le dijo que hiciera esto, pero lo hizo y esto es muy importante. La columna es para el edificio de Dios, para sostener el edificio de Dios. Nosotros nosotros nos encontramos en el proceso para llegar a ser columnas en el edificio de Dios para Su testimonio y expresión sobre la tierra.

Jacob dijo: ¡Esta es la Casa de Dios! La casa de Dios es el lugar para el descanso de Dios, Su satisfacción y Su expresión. Dios se siente en Su hogar cuando está en Su casa (Efesios 2:22) y es la manifestación de Dios en la carne, Dios manifestado en el hombre (1 Timoteo 3:15). Finalmente, la casa de Dios será ampliada como la Nueva Jerusalén, la ciudad santa que tiene la misma apariencia que Dios (ver Apocalipsis 4:2-3; 21:11).

El aceite es un tipo de Dios alcanzando al hombre, Dios fluyendo como el Padre, en el Hijo como el Espíritu para alcanzar al hombre. El Dios Triuno fluye para alcanzar al hombre, ungir al hombre, llenar al hombre para ser la Casa de Dios. Antes que el Espíritu nos alcanzara éramos sólo piedras; al tener Su unción somos la casa de Dios.

¡Aleluya. Somos piedras vivas para el edificio de Dios (1 Pedro 2:5). Estamos en el proceso mediante el cual llegamos a ser columnas en el templo de Dios, la iglesia (Apocalipsis 3:12). Somos la casa de Dios en espíritu, Dios manifestado en la carne (Efesios 2:22; 1 Timoteo 3:15). Estamos siendo ungidos con el Dios Triuno fluyendo como el Espíritu para ser la casa de Dios, el hogar de Dios, Su morada (1 Juan 2:20, 27). Aleluya!

¡Señor, Jesús, Tú eres la piedra para el edificio de Dios. Fórjate con tu elemento piedra en nosotros para hacernos piedras vivas edificables como partes del edificio de Dios. Señor, haznos columnas en Tu casa, fuertes y que permanecen para sostener el testimonio de Jesús y expresar a Cristo de manera corporativa. Edifícanos con todo los santos como Tu casa para que seamos para tu descanso y satisfacción. Guárdanos bajo el ungir del Espíritu, disfrutando al Dios Triuno que fluye para alcanzarnos y llenarnos con Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

En esta historia en Génesis 28 Jacobo estaba sin hogar (él huyó de casa) y  no tenía reposo (vagaba por el desierto, buscando un lugar donde pasar la noche). Cuando el hombre no tiene hogar, Dios tampoco tiene hogar. Dios creó todas las cosas, en los cielos se encuentra Su trono y la tierra es estrado para Sus pies, pero nos preguntamos algo más: ¿Dónde está Su casa (Isaías 66:1)?

En Génesis 28 e incluso hoy Dios carece de casa -Él quiere un hogar, una morada, y no descansará (no tiene reposo) hasta que lo obtenga. Nosotros no tenemos no tenemos reposo y estamos sin hogar hasta que encontremos un hogar, y Dios no tiene reposo y está sin hogar hasta que encuentre Su hogar.

Cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo o después de un viaje, nos alegra decir: ¡Alabado sea el Señor, estoy en casa! En términos espirituales estamos en casa cuando estamos en Dios. Dios es nuestro hogar – Él es nuestra morada a través de las generaciones (ver Salmos 90:1; 91:1, 9). ¡En realidad no estamos en nuestro hogar cuando llegamos a nuestra casa física – estamos en casa cuando estamos en Dios, y somos uno con Dios!

Los que no son salvos no están nunca en casa hasta que reciben al Señor son introducidos en Dios, que es su hogar verdadero. Cuando estamos lejos de Dios, estamos lejos de casa – estamos sin hogar ni reposo. ¡Una vez que entramos en Dios hemos llegado a casa! Del mismo modo, Dios está sin hogar y no tiene reposo cuando no es uno con nosotros, complacido de morar en nosotros y entre nosotros.

Cuando tomamos a Dios como nuestro hogar, llegamos a ser Su hogar (enlace). Cuando estamos separados de Dios por el pecado, el yo, el mundo, la rebelión, o cualquier otra cosa, carecemos de reposo y estamos sin hogar. Dios está en Su hogar cuando nosotros estamos en nuestro hogar. Nosotros estamos en nuestro hogar cuando Dios está en Su hogar. Necesitamos permanecer en nuestro hogar en Dios, morando en Él al ejercitar nuestro espíritu para ser uno con Él en todo.

Este es el sueño de Dios y también es nuestro sueño: Dios y nosotros soñamos con tener un hogar, una morada par nuestro descanso, paz y satisfacción. La morada de Dios es en el hombre. Para ello Él se edifica a Sí mismo en el hombre y nos edifica para ser Su morada. Nuestra morada es Dios. Para ello Dios nos edifica en Él siendo Él mismo la casa del Padre con las muchas moradas para nosotros (Juan 14:1-6).

¡Oh, Señor, Tú has sido nuestra morada a través de las generaciones. Tú eres nuestro hogar y nosotros estamos en casa solamente en Ti. Que sigamos morando en Ti al ejercitar nuestro espíritu para ser uno contigo en todo lo que hagamos. Señor, sálvanos de huir de casa. Haznos Tu hogar en nuestro corazón y obtén Tu hogar en la humanidad redimida y edificada. Que sigamos morando en Ti así como Tú moras en nosotros para que estemos en nuestro hogar en Ti como Tú estás en tu hogar en nosotros!

Read Full Article in English, The Significance of the Stone, the Pillar, the House of God, and the Oil in Gen. 28, on A Normal Believer in Christ.

Referencias e Himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Minoru Chen correspondiente al tema de esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Génesis (mensaje 72), tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino acerca del Estudio de cristalización de Génesis (3), semana 1, mensaje 1, El sueño de Betel (usted puede comprar este libro del avivamiento matutino aquíaquí). 
  • Hymns on this topic:
    # The church is the house of the living God; / The church is the pillar and base of the truth. / And great is the myst’ry of godliness; / That God was manifested in the flesh. (Scripture song, 1 Tim. 3:15)
    # Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. / Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. (Hymns #1127)
    # My home is God Himself; Christ brought me there, / And bade me dwell in Him, rejoicing there; / He bore me where no foot but His hath trod, / Within the holiest at home with God. / O holy place! O home divinely fair! / And we, God’s little ones, abiding there. (Hymns #605)

Ver la importancia del espíritu humano en cuanto a contactar y adorar a Dios

Ver la importancia del espíritu humano en cuanto a contactar y adorar a Dios

En cuanto al entendimiento y conocimiento de la palabra de Dios, y aun la carga en cuanto a la palabra de Dios, necesitamos ejercitar y utilizar no solamente nuestra mente, sino aún más, nuestro espíritu humano.

En Zac 12:01 vemos que Dios creó tres cosas igualmente importantes: Los cielos, la tierra y el espíritu del hombre. Esta es la carga de la palabra de Jehová, la cual nosotros podemos conocer sólo mediante el ejercicio de nuestro espíritu humano, que es el órgano creado por Dios en el hombre para que podamos tocarlo, recibirlo, contenerlo y adorarlo.

Hay tres asuntos importantes relacionados con las profecías de la Biblia cuando estas se entienden apropiadamente por el espíritu, y la importancia de utilizar nuestro espíritu para entender las profecías de la Biblia:

  1. La naturaleza de todas las profecías de la Biblia es el espíritu – los profetas no hablan por sí mismos, sino que buscaban diligentemente el Espíritu de Cristo, que los aclaraba y los dirigía (1 Pedro 1:11.). Además, no hay profecía genuina que se origine en los mismos hombres, sino que los hombres de Dios siempre hablaron movidos por el Espíritu Santo (2 Ped. 1:21).
  2. No debemos usar nuestra mente para interpretar, entender y hablar las profecías, en lugar de esto hemos de usar nuestro espíritu. La naturaleza que es propia de las profecías de la Biblia es diferente de cosas como las noticias, la política, los reportajes, etc. ¡La naturaleza de la profecía es Espíritu!
  3. La persona de la que se habla en todas las profecías; la persona a la que las profecías se refieren es ahora el Espíritu. Todas las profecías hablan de Cristo, especialmente de sus padecimientos, y las glorias después de tales padecimientos. Este Cristo es ahora el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45), el Espíritu siete veces intensificado (Rev. 1:04; 4 : 5; 05:06). El tema de las profecías es una persona que es hoy en día el Espíritu!

La importancia de nuestro espíritu en cuanto a entender la Palabra de Dios

Tenemos que abordar las profecías usando y estando en nuestro espíritu, ya que la naturaleza de éstas es el Espíritu. El apóstol Pablo nos animó a interpretar las cosas espirituales con palabras espirituales y siendo personas espirituales (1Co 2:13). Sólo una persona espiritual puede interpretar las cosas espirituales, y para que podamos entender la profecía, tenemos que leerlas e intentar entenderlas, pero no sólo eso, sino que debemos ser hombres que tienen un espíritu ejercitado.

Zacarías 12:1 dice: "La carga de la palabra de Jehová con respecto a Israel. Así declara Jehová, que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él". En su creación, Dios hizo tres cosas cruciales que son igualmente importantes para Él: Los cielos, la tierra y el espíritu del hombre. Para Dios el espíritu del hombre es tan importante como el cielo y tanto como la tierra. Este versículo nos muestra algo importante: ¡Dios creó los cielos para la tierra, la tierra para el hombre, y el hombre fue creado con un espíritu para Dios!

Zacarías 12:1 dice: “La carga de la palabra de Jehová con respecto a Israel. Así declara Jehová, que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él”. En su creación, Dios hizo tres cosas cruciales que son igualmente importantes para Él: Los cielos, la tierra y el espíritu del hombre. Para Dios el espíritu del hombre es tan importante como el cielo y tanto como la tierra. Este versículo nos muestra algo importante: ¡Dios creó los cielos para la tierra, la tierra para el hombre, y el hombre fue creado con un espíritu para Dios!

¡El hombre tiene un espíritu para que pueda ponerse en contacto con Dios, recibir a Dios, adorar a Dios, vivir a Dios, cumplir el propósito de Dios, y ser uno con Dios! Puesto que Dios es Espíritu, nosotros los seres humanos que tenemos un espíritu, tenemos que usarlo para poder adorarlo apropiadamente: En espíritu y en verdad, es decir, con veracidad (Juan 4:24).

La parte más importante del hombre es su espíritu, que es diferente de su alma (ver 1Tes 5:23 y Heb 4:12).

En Zacarías específicamente vemos que Dios quiere que Cristo sea la centralidad y la universalidad en Su economía, en Su mover en la tierra para la edificación de Su casa, que es Su templo. Para ver esto y entrar en ello, necesitamos usar nuestro espíritu, que es el órgano apropiado, y prestar toda nuestra atención a nuestro espíritu, de modo que podamos recibir al Cristo que se revela en este libro y que seamos capaces de comprender la revelación en Zacarías con respecto a Cristo.

Los científicos usan su mente, y a lo sumo pueden llegar a ver un mundo de dos dimensiones, los cielos y la tierra. ¡Cuando nosotros ejercitamos nuestro espíritu somos introducidos en la tercera dimensión, el mundo espiritual, donde Cristo es el todo para todos nosotros!

Todos los problemas y dificultades que los teólogos cristianos tienen especialmente en cuanto a sus estudios críticos de la Biblia se deben al hecho de que ellos SÓLO utilizan su mente. ¡Para entender la palabra de Dios, para recibir la carga de Dios en Su Palabra, y para ver la escena espiritual invisible detrás del panorama visible, tenemos que usar y ejercitar nuestro espíritu!

Prestar toda nuestra atención a nuestro espíritu humano

Dios tiene una economía, y en Su economía Él desea que Cristo sea la centralidad y la universalidad de Su mover en la tierra. Para ello creó el espíritu en el hombre como un órgano receptor, por lo que el hombre tiene la capacidad de recibir todo lo que Dios ha planeado en Cristo.

Dios quiere que el hombre viva en su espíritu y de acuerdo a éste – en comunión con Dios, bajo el gobierno de Dios en su conciencia, y con una intuición (una percepción) interior de las cosas de Dios. El gobierno central y la parte más importante de nuestro ser debe ser nuestro espíritu, un hombre que está gobernado y controlado por su espíritu es un hombre espiritual (ver 1Co 2:14-15; 3:1; 14:32).

Sin embargo, debido a la excesiva función del alma y la carne del hombre, éste se convirtió en el yo (independiente de Dios) y la carne (oponiéndose a Dios). Como nosotros como creyentes hemos nacido del Espíritu para ser hombres-espíritu, pueblo de Dios centrados en el espíritu y que ejercitamos nuestro espíritu (Juan 3:06), y ahora Cristo está haciendo Su hogar en nuestros corazones al difundirse desde nuestro espíritu hacia cada parte de nuestro corazón conformado por nuestra mente, nuestros sentimientos y emociones, nuestra voluntad y nuestra conciencia (Efesios 3:16). Tenemos que ser hombres espirituales, que disciernen y conocen las cosas de Dios al usar su espíritu humano (Juan 4:24).

El maravilloso Cristo como el centro de todo lo que Dios es y realiza, puede ser recibido y contactado por nosotros solamente cuando ejercitamos nuestro espíritu. Tenemos que prestar toda nuestra atención a nuestro espíritu humano para llegar a conocer las cosas de Dios, recibir a Dios, contactar a Dios, experimentar a Dios, adorar a Dios y cumplir el propósito de Dios.

Dios en Cristo es hoy el Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, que está con nuestro espíritu (2 Ti 4:22). Como el Espíritu siete veces intensificado de gracia, Cristo es la piedra cimera de gracia para consumar la edificación de la iglesia (Zac 4:6-7, 12-14; 3:9; 12:1, 10; Ap 4:5; 5:6).

Para la edificación de Dios, que es la edificación de la iglesia, tenemos que prestar atención a nuestro espíritu mezclado, pues allí mora Dios en Cristo como el Espíritu.

Señor, quita todos los velos para que podamos ver la importancia vital de nuestro espíritu humano. Sálvanos de sobre-ejercitar nuestra mente, de usar inapropiadamente nuestra mente y olvidarnos de nuestro espíritu. Señor, que seamos aquellos que ejercitan su espíritu para contactarte a Ti que eres Espíritu. Gracias por habernos creado con un órgano para tocarte y recibirte. Señor, queremos ser hombres espirituales que discernir todas las cosas al vivir en nuestro espíritu todo el tiempo. Que no descuidamos nuestro espíritu, sino más bien que aprendamos a permanecer en nuestro espíritu y hacer todo en nuestro espíritu!

Referencias y lectura adicional
  • Inspirado por el mensaje (liberado) impartido por el hermano Andrew Yu según el Estudio-vida de Zacarías (mens. 12), citado en la Palabra santa para el avivamiento matutino, Cristalización de Daniel y Zacarías, semana 10 (titulado, Una Palabra en cuanto al espíritu humano y aspectos de Cristo revelados en Zacarías en relación con Su mover en la Tierra).
  • Este material “Avivamiento matutino” está disponible para comprar online en Living Stream Ministry en español.
  • Himnos sobre este tema:
    # El hombre fue hecho, / El primer paso Dios tomó / Para lograr su objetivo final, / Como un vaso, un recipiente, / Tres partes: cuerpo, espíritu, alma.
    # ¿Ha encontrado su espíritu humano? / Está conectado a la boca! / “¡Aleluya, Oh Señor Jesús!” / Esa es la manera de dejarlo salir.
    # Dios me hizo un hombre de tres partes— / Cuerpo, espíritu, alma soy. / Con mi espíritu es la manera / Permitirle a Dios quedarse.
  • Reconocimiento Fotográfico: el primero a través de aquí, y el segundo a través de Joseph Barber.

Este Artículo es una Traducción del Artículo Publicado Originalmente en ingles: “Seeing the Importance of the Human Spirit in Contacting and Worshiping God” Cuyo Autor es Estefan Misaras en A God-Man.com.

¡La palabra está cerca de nosotros, está en nuestra boca y en nuestro corazón, Cristo como la Palabra viviente está tan disponible!

Anoche en nuestra reunión de hogar estuvimos disfrutando que el apóstol Pablo vio a Cristo en todas partes en el Antiguo Testamento. Incluso en Deuteronomio 30:12, donde hay una segunda presentación de la ley y esta pregunta: ¿Quién subirá por nosotros al cielo? ¡Inclusive aquí, Pablo vio a Cristo como la Palabra viviente de Dios! ¡Esto es lo que significa leer la Biblia con las gafas de la economía de Dios puestas y permanecer en la línea central de la Biblia! A continuación lo que Pablo dice en Ro 10:6-8:

Pero la justicia que procede de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Pero ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que proclamamos.

Hoy esto es más vigente y aplicable todavía, ya que mediante la encarnación Cristo descendió desde los cielos y mediante la resurrección Él ascendió desde el abismo. En Su encarnación, Cristo como la Palabra introdujo al Dios infinito dentro del hombre finito. Él mezcló el Dios Triuno con el hombre tripartito, la divinidad con la humanidad, Dios con el hombre (Mt 1:20). Él fue hecho esta mezcla de Dios y el hombre para poder llevar a cabo una redención todo-inclusiva sobre la cruz y traernos de regreso a Dios (1P 3:18). Entonces, Él descendió a la muerte, al abismo, al Hades y tres días después, en Su resurrección, Él ascendió a los cielos, donde estaba primeramente. Ahora, todos aquellos que reciben a Cristo al creer son justificados por Dios y poseen la vida divina. No tiene sentido preguntar: ¿Quién ascenderá a los cielos? O ¿Quién descenderá al abismo? Porque Cristo, mediante la encarnación, el vivir humano, la resurrección y la ascensión hizo que nosotros pudiéramos participar de Él, estar en Él, identificados con Él y ser partes de Él. Él descendió y luego ascendió y ahora Él es el espíritu vivificante para cumplir cabalmente todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria divinas. Es maravilloso que Cristo hoy sea el Espíritu vivificante (1Co 15:45), que está disponible, presto y accesible para que todo aquel que en Él crea, lo reciba. ¡Este Cristo se encuentra hoy en todas partes en esta tierra como el Espíritu, listo para que lo recibamos! ¡Todos los que lo reciban al creer en Él son justificados por Dios y reciben Su vida!

Además, Cristo es hoy la Palabra viviente de Dios que viene a nosotros en el Espíritu y como el Espíritu. Esto indica que este Cristo es “la Palabra cerca de ti en tu boca y en tu corazón. ¡Aleluya! ¡Cristo en resurrección, como el Espíritu vivificante, es la Palabra viva y viviente de Dios! En resurrección, Él es la Palabra y el Espíritu. ¡Él es el Espíritu para que nosotros podamos tocar y experimentar, y es la Palabra para que podamos entender y disfrutar! ¡Él está en realidad muy cerca de nosotros, en nuestra boca y en nuestro corazón! ¡Podemos invocar el nombre del Señor con nuestra boca y recibirlo como vida! ¡Podemos creer en el Señor con nuestro corazón y somos justificados! ¡Es maravilloso todo lo que Dios en Cristo como el Espíritu ha logrado y ha hecho para llegar a estar disponible, a mano y listo para que el hombre lo reciba y lo disfrute! ¡El Dios Triuno vino a ser el Espíritu (Aliento) vivificante, para que nosotros podamos respirarle, y es la Palabra para nosotros podamos hablarle! ¡Es asombroso! ¡Aquí no nos referimos a la mera letra escrita, sino a la palabra viviente y hablada, es decir, la misma Persona viviente de Cristo! ¡Por ello necesitamos leer la Palabra, disfrutar la Palabra, estar en la Palabra, vernos inmersos en la Palabra y ser completamente saturados con la Palabra para poder colaborar con el Señor al hablar la Palabra! ¡Alabamos al Señor pues cada vez que lo invocamos somos salvos; cuando creemos en Él, somos justificados; y cuando hablamos Su Palabra, somos salvos mucho más en Su vida! [Disfrute de La conclusión del Nuevo Testamento tal como se cita en Palabra santa para el avivamiento matutinoLa línea central de la Biblia. Read this portion in English also via, the word is near you, in your mouth and in your heart, Christ as the living Word is so available!]

¡Gracias Señor por Tu disponibilidad! ¡Podemos recibirte como el Espíritu! ¡Eres el aire espiritual para que Te respiremos! ¡No necesitamos HACER nada para mejorar o pretender ser mejores, sólo invocar Tu nombre! ¡Podemos decir “amén” a Tu Palabra! ¡Podemos orar Tu Palabra y recibir Tu Palabra para ser salvos de una manera práctica y real! ¡Señor, la Palabra está en nuestra boca y en nuestro corazón! ¡Esta es la Palabra de fe, que creemos y proclamamos!

La economía de Dios es hacer al hombre igual que Él en vida y naturaleza pero no en la Deidad

El Dios Triuno tiene un deseo en Su corazón (ver Ef 1:5,9) y para cumplir el deseo de Su corazón Dios estableció una economía (Ef 1:10; 3:9), la economía eterna de Dios. Cada día se escribe y se habla mucho sobre la economía humana, que está colapsando aún cuando muchos luchan por levantarla, pero ¿quién se ocupa de la economía de Dios? El Dios que hizo todas las cosas en el cual todas las cosas subsisten, Aquel que es la fuente de la vida y que está sobre todos, por todos y en todos – ¡Él tiene una economía! ¡Si Dios tiene una economía entonces el hombre debe estar en ella! El deseo del corazón de Dios se relaciona con el hombre y está centrado en el hombre, ya que él es la pieza maestra de Su creación. Me encanta la siguiente definición concisa y apropiada de la economía de Dios, aunque es muy simple:

La economía eterna de Dios es hacer al hombre lo mismo que Él en vida y naturaleza, aunque no en la Deidad, y que Él llegue a ser uno con el hombre y hacer al hombre uno con Él, para tener una expresión extendida y expandida y que todos Sus atributos divinos puedan ser expresados en las virtudes humanas (Witness Lee, Los diez “unos” extremadamente cruciales en la edificación del Cuerpo de Cristo).

¡Si el hombre es complejo, sólo imagine cuánto más compleja es la economía de Dios! En ambos casos el corazón de Dios y el corazón del hombre experimentan una gran necesidad por llevarla a cabo. Dios hizo ciertas cosas y tomó ciertas iniciativas para la realización de esta economía, para poder obtener aquello que se encuentra en Su corazón. Primero, Dios creó todas las cosas y especialmente creó al hombre a Su propia imagen, conforme a Su semejanza, como un vaso para que el hombre lo pudiera contener (Gn 1:26-27). Entonces Dios se hizo hombre a través de la encarnación en la persona de Jesús. Dios como hombre entró a participar de la naturaleza humana (He 2:14). En Cristo, Dios tuvo una vida humana que expresada los atributos divinos mediante las virtudes humanas. Cristo murió de manera todo-inclusiva en la cruz y resucitó para ser engendrado como Primogénito Hijo de Dios, engendrar los muchos hijos de Dios y llegar a ser el Espíritu vivificante (Ro 8:29; He 13:33; 1Co 15:45). Ahora, como Espíritu vivificante, Dios tiene una manera para llevar a cabo Su economía con el hombre y en el hombre. Él se puede impartir en el hombre para regenerar a Su pueblo escogido y hacerlos hijos de Dios, los muchos Dios-hombres (1P 1:3). Estos Dios-hombres forman las iglesias para la edificación de Su Cuerpo, el cual alcanzará Su consumación como la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es la consumación de la obra de Dios en su economía; es la pieza maestra, el tesoro que en realidad es la consumación de todos los tesoros, lo mejor producido por Él. Es una estructura maravillosa. El hombre, como la Nueva Jerusalén y en la Nueva Jerusalén, es hecho completamente Dios en vida y naturaleza, pero nunca en la Deidad, es decir, ha llegado a la suprema identificación con Dios, en Su vida y Su naturaleza, siendo completamente saturado, lleno y constituido de la vida y naturaleza de Dios, en Cristo, sin llegar a ser Dios como Cabeza. Dios, en la Nueva Jerusalén estará plenamente mezclado e incorporado en el hombre.

¡Alabamos al Señor por la economía de Dios! En Su economía Él nos hará lo mismo que Él es en cuanto a Su vida y Su naturaleza. Este es nuestro destino como Hijos de Dios, como creyentes en Cristo y miembros del Cuerpo. ¡Este es un proceso que dura una vida y comienza en nuestra regeneración y continúa con nuestra santificación, transformación, conformación y finalmente en nuestra glorificación! Dios ganará aquello que procura hoy. ¡Él llevará a cabo Su economía, en el hombre! ¡Necesitamos ver la economía de Dios, prestar atención, valorar apropiadamente la economía de Dios y ser regidos por una visión madura y fuerte de la economía de Dios! ¡Estamos aquí en la economía de Dios y para la economía de Dios! [Compartir inspirado en el Avivamiento matutino La línea central de la Biblia; read this portion also in English via, God’s economy is to make man the same as He is in life and in nature but not in the Godhead]

¡Gracias, Señor, por incluirnos en tu economía! ¡Te alabamos por Tu intención y el deseo de Tu corazón! ¡Haznos más como Tú en vida y naturaleza! ¡Constitúyete más en nosotros y transfórmanos más hoy! ¡Señor, concédenos una visión de Tu economía! ¡Queremos ver lo que hay en Tu corazón! ¡Que una clara visión de Tu economía nos rija y dirija nuestro corazón! ¡Sálvanos de ser personas sin visión! ¡Que Tu economía sea bien real para nosotros!

hoy Dios el Padre está glorificado en el Hijo y Cristo el Hijo está glorificado en la iglesia

Esta mañana fui tan animado por la oración del Señor en Jn 17:22-23, donde Él dice:

La gloria que me diste, Yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a Mí me has amado.

¡Qué maravilloso! ¡La oración del Señor en Juan 17 es que Dios sea glorificado en el Hijo y el Hijo sea glorificado en la iglesia – mediante la unicidad de la iglesia en el Dios Triuno! Primero, Dios fue glorificado en Cristo en Su resurrección – el elemento divino de Cristo, Su vida divina, fue liberada desde dentro de Su humanidad e impartida a Sus muchos creyentes (Jn 12:23-24) y todo Su ser (incluyendo Su humanidad) fue introducida en la gloria (Lc 24:26). ¡En la resurrección de Cristo, el elemento divino de Dios fue expresado y Dios fue glorificado! Sin embargo ¡hoy Dios es glorificado en el Hijo y a través del Hijo POR la iglesia! ¡Cuando la iglesia sea regenerada, santificada, crucificada y plenamente unida a Cristo en gloria, entonces el Hijo de Dios será expresado y manifestado! ¡Siempre que Dios sea expresado mediante Su Hijo o mediante Su iglesia, ESO ES GLORIA! El Señor inició Su oración de Juan 17 en el versículo 1 donde dice: Glorifica a Tu Hijo, para que Tu Hijo Te glorifique a Ti. En cierto sentido Pablo continuó o expandió esta oración de una manera práctica en Ef 3:21:

A Él sea gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.

¡Hoy la Gloria de Dios está en el Hijo mediante la iglesia! Gloria es simplemente la expresión de la vida divina y la naturaleza divina – ¡si somos creyentes que viven por la vida divina y la naturaleza divina expresaremos la gloria divina! ¡Cuando todos nosotros, como el Cuerpo de Cristo vivimos, no por nosotros mismos, sino por la vida y naturaleza divinas, expresaremos a Cristo de manera corporativa – esta es la gloria de Dios! Así es como el Señor es glorificado en nosotros – y ¡en esta glorificación, el Padre es glorificado! Todo está en esta maravillosa unión orgánica entre los creyentes y el Dios Triuno. Cuando el Señor oró para que fuéramos uno, Él dijo “que puedan estar EN NOSOTROS” – la unicidad entre los creyentes se produce cuando éstos permanecen en el Dios Triuno. El Padre es glorificado mediante la unión orgánica de los creyentes de Cristo con el Padre, en el Hijo, en unicidad (Juan 17:23).

¡El Señor oró para que fuéramos uno en la práctica con el Dios Triuno – necesitamos darnos cuenta que al creer en Cristo somos colocados en Cristo y somos hechos uno con Él! ¡En el Dios Triuno hay una maravillosa unicidad coinherente – y hemos sido colocados dentro de esa unicidad! ¡Esta unicidad ha sido ampliada para incluirnos a nosotros los creyentes en Cristo, y ha sido reproducida dentro de nosotros para que pudiéramos ser uno con Dios y los unos con los otros! Hoy Cristo está en nosotros y de este modo nosotros estamos en Él. Cuando vivimos en nuestro espíritu – cuando vivimos por la vida divina y según la vida divina, expresamos al Señor Jesucristo en nuestro vivir. Esta es la glorificación de Cristo – ¡Cristo se expresa a través de nosotros! En Su glorificación, Dios el padre es glorificado. El Hijo es glorificado en la iglesia y el Padre es glorificado en el Hijo. ¡Qué misterio! ¡Qué realidad maravillosa nos ha sido entregada! [Inspirado por La conclusión del Nuevo Testamento, mens. 288, tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, today God the Father is glorified in the Son and Christ the Son is glorified in the church]

¡Señor, gana lo que quieres en nosotros! ¡Logra el deseo de Tu corazón en nosotros! ¡Que seamos uno contigo aún más! ¡Queremos llevar a cabo esta unicidad –viviendo por la vida divina y siendo según la naturaleza divina! ¡Oh, Señor, introdúcenos en esta unicidad ampliada del Dios Triuno coinherente! ¡Gracias por incluirnos en esta unicidad – Tú nos has dado la unicidad del Dios Triuno! ¡Sólo queremos que seas expresado en nosotros – para que Dios gane Su gloria mediante la iglesia!

Dios dio a Cristo como pacto y como luz a las naciones – ¡podemos disfrutarlo en nuestro espíritu!

¡Por una parte, Cristo es el Mediador y el Ejecutor de un pacto mejor y nuevo, y por otra, Cristo mismo fue dado por Dios a Su pueblo como pacto! Al menos una vez en Isaías Jehová dice que Él ha puesto a Cristo como pacto a Su pueblo – en Isaías 42:6-7, que dice:

6. Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7. Para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

¡Dios dio a Cristo como pacto a Su pueblo y como luz a las naciones! Como pacto Cristo nos trae todo lo que Dios es. Toda la plenitud de la Deidad está corporificada en Cristo y Cristo hoy como el Espíritu está disponible para que lo disfrutemos. En el nuevo pacto Dios nos justifica y nos hace justos para que podamos ocupar la posición correcta para tener este disfrute de Dios. ¡Después de ser justificados y después que Cristo llega a ser nuestra justicia, podemos disfrutar todo lo que Cristo es! ¡El amor, la paz, la vida, el gozo, la santidad, la justicia, la paciencia y la tranquilidad son todas nuestras en Cristo como el pacto dado a nosotros por Dios! Dios haría cualquier cosa estando comprometido por un pacto que Él nos hubiera dado. ¡Todo cuanto nos corresponde hacer es abrirnos a Él para disfrutar Sus riquezas, hasta que nosotros como la iglesia, el Cuerpo de Cristo, lleguemos a Ser Su plenitud!

Igualmente, Dios dio a Cristo como la luz de las naciones. Cristo es la luz de la vida; Cristo es la luz verdadera; Cristo es la luz que brilla sobre el mundo e ilumina a cada hombre (Juan 1:4, 9; 8:12; 9:5). Cristo como la luz de la vida nos regenera. Él nos aviva con la vida divina (1P 1:23). Él como la luz nos libera de la autoridad de las tinieblas (la autoridad de Satanás, el reino, la esfera de la muerte) hacia el reino de la vida y la luz (el reino de Dios de vida y luz) (1P 2:9b; Hch 26:18a). ¡Cuando oímos la Palabra de Dios, Cristo como la luz brilla en nosotros y expone (hace visibles) nuestros pecados y carencias; al mismo tiempo, si permanecemos en Su luz, seremos avivados y regenerados por Dios! ¡Esta es la luz que trae la vida y genera vida para que brille en nosotros siempre que vengamos a Dios! Mientras más tiempo estemos expuestos a la luz divina, más luz divina será generada en nosotros y crecerá en nosotros. ¡Así que, Cristo como el pacto es para que el pueblo de Dios obtenga a Dios con todas Sus riquezas como la herencia de ellos, y Cristo como la luz es para que el pueblo de Dios reciba a Dios como vida para que ellos puedan germinar de manera nueva! ¡Disfrutamos a Cristo como nuestra herencia Y Dios nos vivifica y nos hace germinar mediante Su luz para ser hijos de Dios y aquellos que disfrutan a Cristo!

¿Cómo podemos entrar en este disfrute? La clave está en Isaías 42:5, que dice que Dios es el “Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan”. ¡La clave para entrar en el disfrute de todas las riquezas de Cristo y recibir más luz generadora de vida es nuestro espíritu! Para Dios nuestro espíritu es tan importante que Él lo puso al mismo nivel que los cielos y la tierra (también ver Zac 12:1). ¡Dios formó espíritu en el hombre para que el hombre pudiera ser un vaso, un recipiente para recibir a Dios, Quien es el Espíritu como su herencia y su vida! ¡Así como necesitamos un estómago para contener y digerir los alimentos que consumimos, necesitamos un espíritu, que es como un estómago espiritual para recibir las riquezas de Dios corporificadas en Cristo! ¡Al ejercitar nuestro espíritu, disfrutamos a Cristo como la realidad del nuevo pacto y nos hallamos bajo Su brillar, el cual nos trae vida! ¡Aleluya! [Inspirado en el Estudio-vida de Isaías, mensajes 53 y 52, tal como se cita en el Avivamiento matutino del Estudio de cristalización de Isaías (2)] [read this portion in English also via, Christ was given by God as a covenant and as a light to the nationswe can enjoy Him in our spirit!]

¡Te alabamos Señor por nuestro espíritu! ¡Gracias por la clave a nuestra vida cristiana y nuestra vida de iglesia, nuestro espíritu mezclado! ¡Venimos a Ti para disfrutarte como la realidad del nuevo pacto! ¡Gracias, Señor porque podemos disfrutar todo lo que eres y tienes como nuestro pacto! ¡¡Dios es todo lo que necesitamos y es todo nuestro! ¡Señor, que sigamos disfrutándote de muchas maneras y en todas nuestras situaciones! ¡Que nos abramos a Ti y nos volvamos a nuestro espíritu para disfrutarte en todas Tus riquezas! ¡Continúa brillando en nosotros como la luz de vida! ¡Trae más vida a nosotros! ¡Señor, Te amamos tanto!

¡Jesucristo fue hecho un pacto para nosotros: Él es el Mediador y el Ejecutor del nuevo pacto!

El deseo del corazón de Dios no es que el hombre le sirva y sea sumiso ante Él. ¡Dios desea darle al hombre todo lo que Él es para que el hombre lo disfrute y lo exprese! Por eso Dios creó al hombre y lo colocó frente al árbol de la vida. ¡Él quería que el hombre lo disfrutara y lo tomara como su vida! Por esta razón Dios llamó a Abraham e hizo un pacto con él, prometiéndole a él y a su descendencia que serían bendecidos. Igualmente por esto Dios escogió un pueblo, Israel, y moró entre ellos. Por la misma razón Dios se hizo hombre en la persona del Señor Jesús; llegó a ser el Espíritu vivificante en Su resurrección y regeneró a muchos creyentes en Cristo para ser Su Cuerpo, para que este Cuerpo fuera Su expresión y reproducción. Todo por esto: ¡Dios desea impartir todo lo que Él es, todas las riquezas de Su ser, dentro del hombre, para que el hombre pueda disfrutarle, sea lleno de Él y exprese a Dios de manera espontánea! Aunque el hombre cayó y llegó a ser pecador, ofendiendo a Dios hasta el extremo, Dios todavía quiere lo mismo. En Su sabiduría el ofreció a Cristo para rescatar al hombre del enemigo y que el hombre pudiera cumplir todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria de Dios. ¡Cristo vivió como hombre sobre la tierra de manera perfecta, fue llevado a una muerte que es todo-inclusiva y trajo al hombre de regreso a Dios!

En el antiguo Testamento vemos que Dios puso a Cristo por pacto a Su pueblo. Isaías 42:6 dice:

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

Jesucristo fue hecho pacto para nosotros. ¡Él es la garantía de Dios, el fiador de Dios, pues Él es la herencia para Su pueblo! Este pacto es más sólido que una mera promesa. ¡Es algo validado y promulgado, es decir, anunciado y puesto en vigor por la sangre derramada de Cristo (Mt 26:28)! Cristo promulgó el nuevo pacto (el cual finalmente llegó a ser testamento nuevo) con Su sangre, para la redención de las transgresiones del pueblo de Dios. Él redimió al hombre de vuelta a Dios e hizo al hombre apto para heredar todo de Dios. Ahora Dios es nuestra herencia. ¡El Espíritu es las arras de nuestra herencia (Ef 1.14) y Cristo es el fiador del nuevo pacto! (Heb 7:22). ¡Los atributos divinos de Dios han llegado a ser las inescrutables riquezas de Cristo, que nosotros heredamos, y el Dios Triuno completo es la garantía y las arras que nos asegura y nos adelantan que esto efectivamente está ocurriendo! Cristo es el nuevo pacto que Dios nos entrega. Él es la garantía, la seguridad del nuevo pacto. Él promulgó el nuevo pacto y en Su resurrección Él llegó a ser todo nuestro legado (herencia) según este nuevo pacto y Él es también el Mediador, el Ejecutor, para llevar a cabo este nuevo testamento (Heb 9:15-17).

¡Esto es grandioso! ¡Cristo lo es todo en la economía de Dios y Él es lo único que Dios nos entrega! ¡Él es el Amado de Dios, la corporificación de todo lo que Dios es y todo lo que Dios tiene, y nuestra porción según el testamento nuevo asignado por Dios a nosotros! ¡Hoy Cristo es el Mediador de este nuevo arreglo, pacto nuevo, que asegura que todos Sus creyentes puedan disfrutar a Dios hasta el máximo! ¡También asegura que todos nos beneficiemos de este nuevo pacto! Cristo, como el Ejecutor del nuevo pacto está haciendo que todo nuestro legado, según este nuevo pacto (que está contenido en el Nuevo Testamento) esté siendo aplicado y hecho real para nosotros, los creyentes en Cristo. Él, como la centralidad y universalidad de la economía de Dios, es la realidad del nuevo testamento. ¡El mismo Cristo, siendo tan rico, es el pacto que Dios nos entrega! ¡Por un lado, es un “pacto legal”, que establece obligaciones. Esto compromete a Dios a darnos todo lo que Él es. ¡Por otro lado, Cristo en nuestro espíritu es la realidad del nuevo pacto! Cuando nos volvemos a nuestro espíritu, disfrutamos a Cristo como nuestro Mediador. ¡Él nos aplica todas las riquezas de Dios, todo lo que Dios es y tiene, y todo lo que Cristo ha logrado! [Del Estudio-vida de Isaías tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el estudio de cristalización de Isaías (2)] [read more this sharing in English also via, Jesus Christ became a covenant to us: He is the Mediator and Executor of the new covenant!]

¡Gracias Señor por el Nuevo pacto! ¡Eres la Persona todo-inclusiva que pasó por este maravilloso proceso para llegar a ser el nuevo pacto que Dios nos da! ¡Señor, que sigamos disfrutándote como la realidad de todo lo que Dios quiere ser para nosotros y todo cuánto quiere darnos! ¡Continúa aplicando todas las riquezas de Dios a nuestro ser y todo lo que has logrado! ¡Que sigamos volviéndonos a nuestro espíritu para tocar la realidad del nuevo pacto! ¡Gracias Señor por hacernos aptos para disfrutar todo lo que eres y has logrado!