¡Contactemos al Señor siempre que tengamos un momento libre! (De la conferencia de jóvenes en Polonia)

Queridos santos: En el invierno pasado, los jóvenes tuvimos una conferencia en Lipowiec, Polonia. Allí entramos en el tema de El mismo principio del libro de Génesis. Gn 1:1 dice: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”. ¿Quién estaba en el principio? ¡Dios! En el principio de todo estaba Dios. La pregunta es: ¿Quién es el primero en cada uno de los asuntos en nuestra vida? ¿Dios o nosotros mismos? “Señor, sé el principio de todo en mi vida

Si comemos a Dios seremos uno con Él, si comemos el mundo seremos el mundo (el polvo). La serpiente (Satanás – Ap 12) come el polvo (el mundo). Si recibimos el mundo todo el tiempo, finalmente seremos comidos por Satanás. Pero ¡si continuamos siendo llenos de Cristo, llegaremos a ser piedras vivas para el edificio de Dios, contra lo cual Satanás “se romperá los dientes”!

Santos, en nuestro interior hay Alguien que nos habla todo el tiempo y nos dice qué hacer y qué no hacer – ¡necesitamos obedecerle! De otro modo, perderemos el rumbo y nos perderemos. ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos en el camino y escuchamos al Señor Jesús en nosotros? Pues he disfrutado estas sencillas formas de hacerlo:

  • Necesitamos pasar tiempo cada mañana para tener un avivamiento;
  • Necesitamos, además, pasar al menos 7 minutos con el Señor;
  • Necesitamos leer la Biblia;
  • Necesitamos reunirnos con los santos.

¡Que contactemos al Señor siempre que tengamos un momento libre! Y entonces seremos ¡esos locos que aman a Jesús! [Testimonio de la reciente conferencia para jóvenes en Lipowiec, Polonia. Hermana Agata O.] [read this testimony in English also via, contact the Lord whenever you have a spare moment! (sharing from the yp conference in Poland)]

¡Señor, queremos mirarte cada día, darte la preeminencia y ser llenos de Ti! ¡Cada día queremos pasar tiempo contemplándote y conociéndote directamente! ¡Señor, haznos las piedras vivas preciosas para la Nueva Jerusalén!

Comments

  1. Wao!!! Amen!! Y saber que este amno estuvimos es Polonia con cientos de jóvenes disfrutando al Cristo maravilloso que tenemos!! Amen

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  1. […] La conferencia para jóvenes en Lipowiec (Polonia) realmente fue muy animante. Dios se reveló a cada uno de nosotros. Fui muy impresionado por Gn 2:21-24, que dice: 21. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. […]

  2. […] [Read this portion also in Spanish / Puede leer esta porción también en español, ¡Contactemos al Señor siempre que tengamos un momento libre! (De la conferencia de jóvenes en Pol…] […]

  3. […] que fueran cautivos Suyos)! Dios el Padre fue el Grande y el Fuerte y Dios el Hijo fue el guerrero. Él llevó a cabo una batalla y al ganarla capturó a todos los cautivos de Satanás. Todos los hombres, comenzando con Adán e incluyéndonos, habían sido capturados por Satanás. […]

  4. […] Dios puso a Cristo como luz para las naciones, para que todas ellas pudieran recibir la salvación de Dios (Is 49:6). Cuando vino el Señor Jesús, hubo una gran luz en la tierra de Israel. Esta luz llegó a ser la vida que regenera al hombre. Por una parte, Jn 1:4 dice: En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, y por otra, podemos ver claramente en Génesis 1 que la luz vino y ésta produjo toda forma de vida. Podemos preguntarnos: ¿Qué fue primero, la vida o la luz? Especialmente en nuestro primer contacto con el Señor, cuando somos pecadores, lo primero que viene es la luz. Dios brilla en nosotros y somos expuestos en esa luz tal cual somos. Cuando se nos predica el evangelio, el Señor brilla en nosotros (2Co 4:4-6). Entonces, cuando aceptamos y recibimos esa luz, el resultado es que obtenemos vida y esta vida nos regenera. Esta es la luz de vida, pues produce vida, es vivificante. ¡Cuando viene a nosotros genera vida en nuestro interior! ¡Así como el sol en el cielo, que al brillar produce y sostiene la vida en la tierra, la luz divina hace que la vida divina germine en nosotros y haga que crezcamos en vida! Primero recibimos la luz y esta luz llega a ser vida y mientras más disfrutamos la vida divina, crecemos en vida y vivimos según la vida divina, se produce luz. La luz produce la vida en nosotros y nuestro disfrute y crecimiento en esa vida genera luz. […]

  5. […] Comemos tantas cosas que no son Él. Cualquier cosa que nos dé satisfacción es nuestro alimento, en un sentido amplio. Quizás estas cosas que nos satisfacen y que consumimos no son pecaminosas e incorrectas en sí mismas; quizá son cosas que necesitamos en nuestra vida diaria y puede que ni siquiera sean cosas típicamente mundanas. ¡Aún cosas espirituales y bíblicas, o prácticas buenas que seguimos y a las que nos suscribimos, pero que no están llenas del Señor y en las cuales no tenemos contacto con el Señor! ¡Esto puede sonar increíble o imposible, pero un creyente pudiera apartar tiempo para leer la Biblia, asistir a reuniones, tener un avivamiento matutino formal y aún así NO TOCAR AL SEÑOR! Podemos amar la lectura de la Biblia, tener momento de tranquilidad leyendo la Biblia, pero en realidad NO COMER AL SEÑOR. ¡Es posible que esto ocurra! Ahora, ¡no hay nada malo en leer la Biblia, ir a reuniones cristianas, leer el material del avivamiento matutino siguiendo las instrucciones, o algunas de las otras prácticas de vida, pero todas pueden llegar a ser meros actos externos sin que en nuestro interior tengamos ningún contacto con nuestro Señor ni lo experimentemos! Esto necesariamente tiene que ser malo ante los ojos de Dios. ¡Dios no necesita “hacedores” sino “disfrutadores”! ¡Es malo ante Dios hacer cosas para Él sin venir personalmente a Él y contactarlo de verdad, disfrutarlo, tomarlo, aplicarlo, recibirlo y gustar de Él! ¡Aprendamos a tocar al Señor y ser tocados por Él en todo cuanto hacemos! ¡Esto es AYUNAR verdaderamente, que nuestro apetito cambie de desear y probar muchas cosas que no son Cristo a quererlo y disfrutarlo sólo a Él! […]