Dios no se enfada con Su pueblo cuando ellos se quejan por tener sed, sino que los cuida y los alimenta

Esta mañana en mi tiempo personal con el Señor fui impresionado por Dios una vez más… por lo rico, lo justo, lo generoso, lo amoroso y lo tierno de Dios, y Su gracia tan abundante. En el libro de Números vemos que el pueblo de Israel volvía a murmurar contra Dios y contra Moisés –porque tenían sed. Sin embargo, en esta ocasión, cuando Moisés fue a Dios buscando una solución, Dios le dijo a Moisés “hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua…” (Números 20:8). Es como si hubiera una roca siguiendo al pueblo de Israel en su viaje por el desierto y cuando tienen sed solamente tienen que hablarle a la roca, pues ésta ya ha sido “herida”. Bueno, regresando a Moisés… sabemos que él estaba enfadado con el pueblo de Israel y en lugar de hablarle a la roca la golpeó dos veces. Ya que no santificó a Dios ante Su pueblo en este asunto, decimos que representó mal a Dios, que en realidad no estaba enfadado con Su pueblo. A Moisés no le fue permitida la entrada a la buena tierra junto con el pueblo, ni a Aarón. De hecho esto es algo muy serio. Nosotros necesitamos conocer a nuestro Dios, al Dios a quien servimos, como aquel que es justo, generoso, amoroso, cordial y lleno de gracia. Cuando Su pueblo tiene hambre y sed y se quejan/murmuran por ello, Dios no se enfada con ellos sino que los cuida y los alimenta.

Así como una madre no se enfada cuando su hijo tiene sed sino que lo mima y le da de beber, de este mismo modo Dios no se enfadó con el pueblo de Israel cuando tuvieron sed y clamaban a Él por ello. Dios asumió toda la responsabilidad de darles agua. Cuando vamos conociendo a Dios como Aquel que cuida, alimenta, ama y cuida a Su pueblo, aprendemos a NO precipitarnos en hablar cosas por Dios o en nombre de Dios a Su pueblo y a NO acusar a Su pueblo cuando está sediento y se queja o murmura por eso. Nosotros necesitamos aprender a considerar Su naturaleza santa, a santificarlo y a representarlo adecuadamente ante Su pueblo. Todo cuanto hagamos y digamos acerca del pueblo de Dios tiene que ser absolutamente de acuerdo con la naturaleza santa de Dios. Si no es de este modo, estaremos rebelándonos contra Dios y Le estaremos ofendiendo en nuestras palabras y en nuestros acciones.

En la vida de iglesia sucede que nos sentimos ofendidos por alguien u ofendemos a alguien. En estas ocasiones, cuando oramos al Señor, es una buena práctica que nos abramos a Él y oremos sobre Su palabra penetrante para que divida el alma del espíritu y podamos discernir correctamente (Heb 4:12). Si no es de este modo, luego de varias ofensas, llegaremos a tener “oraciones de acusación” hacia otros creyentes.
Incluso si tenemos razón y alguien hiciera algo que no es agradable para nosotros, hemos de saber que el deseo del corazón de Dios es suplir a Sus creyentes; cuidarlos y alimentarlos de una manera apropiada (por supuesto, las ofensas necesitan ser traídas a la luz y tener comunión acerca de ellas, pero en este caso, en lo que a nosotros se refiere, necesitamos venir al Señor personalmente para ser nutridos, cuidados…). Hemos de ser cuidadosos cuando oramos a Dios por Su pueblo. El pueblo de Dios es santo y limpio delante de Él ya que Su pueblo es uno con Cristo y es Cristo (Col 3:11). [Compartir inspirado por el Estudio de cristalización de Isaías (1) y el estudio-vida de Números, mensaje 29 read this portion in English via God is not angry with His people when they are thirsty and complain about it; rather, He cherishes and nourishes them!]

¡Señor, que te atesoremos a Ti y a Tu pueblo! ¡Que podamos representarte apropiadamente y Te ministremos a los otros creyentes! ¡Queremos aprender a santificarte en nuestro trato con todos los creyentes! ¡Que te consideremos y hagamos todas las cosas de acuerdo con Tu naturaleza santa!

Comments

  1. ¡Jesús es el Señor! says:

    AMEN

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  1. […] In the church life it happens that we get offended by someone or we offend someone. In these times, when we pray to the Lord, it is a good practice to just open to Him and pray over His piercing Word(Heb. 4:12) that our soul may be divided from our spirit and we would discern properly. Otherwise, as it happens many times in our experience, we may pray to God “accusing prayers” towards the others, prayers in which we may accuse our fellow believers. Even if we’re right and they did do something that was not nice towards us, God’s heart is to feed His believers and to cherish & nourish them in a proper way(of course, sometimes the offenses need to be brought to light and fellowshipped about; but in this case, as it pertains to us, we personally need to come to the Lord to be fed, nourished, and cherished…). We need to be careful when we pray to God concerning His people – God’s people is holy and without blemish before Him, since His people are one with Christ and are Christ! Lord, may we treasure You and Your people, and may we properly represent You and minister You to the other believers! We want to learn to sanctify You in our dealings with all the believers – hold You in regard, and do everything according to Your holy nature! [sharing inspired by the Crystallization-study of Isaiah(1) and the Life-Study of Numbers msg. 29. Read this portion in Spanish via Dios no se enfada con Su pueblo cuando ellos se quejan por tener sed, sino que los cuida y los alime…] […]

  2. […] recobro del Señor. ¡Somos el recobro! El Señor desea impartirse en el hombre y mezclarse con él para que ambos sean una sola entidad. El Señor es uno y a la vez tres, el Padre, el Hijo y el Espíritu. Esta es la unidad que se habla […]

  3. […] a Él y le disfrutemos durante todo el día! El Señor permite circunstancias y personas para constreñirnos, en Su amor, para que nos abramos y lo disfrutemos. La solución a nuestros problemas es esta maravillosa […]

  4. […] poder hablar Sus palabras, hemos de venir a la Palabra de Dios, incluso a Dios mismo porque Él ES la Palabra! Hemos de llegar a ser un pueblo constituido de […]

  5. […] El Señor está esperando que nosotros nos volvamos a Él, mientras más nos volvemos al Señor, más hambre de Él tenemos. Les aseguro Sus palabras serán nuestra necesidad e iremos a leer la Biblia y leer-orar los […]