El significado de la Piedra, la columna, la Casa de Dios y el aceite en Génesis 28

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

El sueño que Jacob tuvo en Génesis 28 es el momento más crucial de todo el libro de Génesis y la palabra más crucial en la revelación de Dios.

Jacob, un suplantador que huyó de la casa de sus padres por miedo de su hermano a quien robó la primogenitura y la bendición de primogénito, estaba vagando por el desierto hasta que llegó a cierto lugar donde se quedó a pasar la noche. Él tomó una piedra como almohada para dormir. No es muy cómodo dormir sobre una piedra y muchos preferirían algo más suave, pero en el caso de Jacob, él usó una piedra como soporte.

Durante la noche él tuvo un sueño asombroso respecto a una escalera celestial apoyada en la tierra que llegaba hasta el cielo, sobre la cual los ángeles de Dios descendían y ascendían (ver Génesis 28:10-22). Aunque Jacob era una persona terrible, alguien que robó la primogenitura y la bendición a su propio hermano y por ello tuvo que huir de su familia, Dios le escogió y por ello tuvo una revelación de la casa de Dios, la escalera celestial que une la tierra con el cielo y trae le cielo a la tierra.

¡Después que se despertó de su sueño, Jacob estaba asombrado y asustado -este es un lugar impresionante, esta es la casa de Dios! ¿Cómo es que él pudo tener este entendimiento y revelación? Tiene que haber venido del Padre, que es quien revela estas cosas a Sus escogidos (ver Mateo 16:17). Jacob tomó la piedra-almohada y la erigió como columna, sobre la cual derramó aceite, llamando al lugar Betel, la casa de Dios (Génesis 28:22).

Aquí vemos cuatro elementos principales: La piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite. ¡Estos son cuatro asuntos muy importantes. Son los elementos básicos que componen toda la Biblia!

  • La piedra simboliza a Cristo como la piedra viviente, la piedra del ángulo, la piedra de fundamento, la piedra cimera y la piedra en la edificación de Dios, y a la humanidad transformada en la cual Cristo se forja para el edificio de Dios.
  • La columna se refiere al material que fundamento el edificio de Dios, la casa de Dios.
  • La casa de Dios es el sueño de Dios, el deseo de Su corazón, la mezcla de Dios y el hombre para que Dios more en el hombre y el hombre en Dios.. El aceite es un cíbolo del Espíritu como la consumación del Dios Triuno que alcanza al hombre y lo unge para que el hombre sea lleno y pueda expresar a Dios.
  • ¡Qué revelación tan asombrosa y crucial tenemos en Génesis 28!

El significado espiritual de la piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite en Génesis 28

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

En el registro de Génesis 28:10-22 acerca del sueño de Jacob, tenemos cuatro asuntos fundamentales: La piedra (vers. 11, 18, 22), la columna (vers. 18), la casa de Dios (vers. 17, 19, 22) y el aceite (vers. 18); estos son los factores básicos que forman toda la Biblia.

¿Qué significa la piedra? Primero, representa a Cristo como la piedra para el edificio de Dios: Él es la piedra del ángulo, la piedra cimera, la piedra de fundamento y la piedra viviente -Él es la piedra para el edificio de Dios. Igualmente, la piedra representa al hombre transformado que ha sido constituido con Cristo como el elemento piedra para ser casa de Dios, la cual es la iglesia hoy. Así también, la piedra fue usada por Jacob como almohada, es decir, como soporte y descanso. Cristo como la roca sólida para el edificios e Dios es nuestro soporte y descanso.

Jacob tomó la piedra que usó como almohada y la erigió como columna – nadie le dijo que hiciera esto, pero lo hizo y esto es muy importante. La columna es para el edificio de Dios, para sostener el edificio de Dios. Nosotros nosotros nos encontramos en el proceso para llegar a ser columnas en el edificio de Dios para Su testimonio y expresión sobre la tierra.

Jacob dijo: ¡Esta es la Casa de Dios! La casa de Dios es el lugar para el descanso de Dios, Su satisfacción y Su expresión. Dios se siente en Su hogar cuando está en Su casa (Efesios 2:22) y es la manifestación de Dios en la carne, Dios manifestado en el hombre (1 Timoteo 3:15). Finalmente, la casa de Dios será ampliada como la Nueva Jerusalén, la ciudad santa que tiene la misma apariencia que Dios (ver Apocalipsis 4:2-3; 21:11).

El aceite es un tipo de Dios alcanzando al hombre, Dios fluyendo como el Padre, en el Hijo como el Espíritu para alcanzar al hombre. El Dios Triuno fluye para alcanzar al hombre, ungir al hombre, llenar al hombre para ser la Casa de Dios. Antes que el Espíritu nos alcanzara éramos sólo piedras; al tener Su unción somos la casa de Dios.

¡Aleluya. Somos piedras vivas para el edificio de Dios (1 Pedro 2:5). Estamos en el proceso mediante el cual llegamos a ser columnas en el templo de Dios, la iglesia (Apocalipsis 3:12). Somos la casa de Dios en espíritu, Dios manifestado en la carne (Efesios 2:22; 1 Timoteo 3:15). Estamos siendo ungidos con el Dios Triuno fluyendo como el Espíritu para ser la casa de Dios, el hogar de Dios, Su morada (1 Juan 2:20, 27). Aleluya!

¡Señor, Jesús, Tú eres la piedra para el edificio de Dios. Fórjate con tu elemento piedra en nosotros para hacernos piedras vivas edificables como partes del edificio de Dios. Señor, haznos columnas en Tu casa, fuertes y que permanecen para sostener el testimonio de Jesús y expresar a Cristo de manera corporativa. Edifícanos con todo los santos como Tu casa para que seamos para tu descanso y satisfacción. Guárdanos bajo el ungir del Espíritu, disfrutando al Dios Triuno que fluye para alcanzarnos y llenarnos con Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

En esta historia en Génesis 28 Jacobo estaba sin hogar (él huyó de casa) y  no tenía reposo (vagaba por el desierto, buscando un lugar donde pasar la noche). Cuando el hombre no tiene hogar, Dios tampoco tiene hogar. Dios creó todas las cosas, en los cielos se encuentra Su trono y la tierra es estrado para Sus pies, pero nos preguntamos algo más: ¿Dónde está Su casa (Isaías 66:1)?

En Génesis 28 e incluso hoy Dios carece de casa -Él quiere un hogar, una morada, y no descansará (no tiene reposo) hasta que lo obtenga. Nosotros no tenemos no tenemos reposo y estamos sin hogar hasta que encontremos un hogar, y Dios no tiene reposo y está sin hogar hasta que encuentre Su hogar.

Cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo o después de un viaje, nos alegra decir: ¡Alabado sea el Señor, estoy en casa! En términos espirituales estamos en casa cuando estamos en Dios. Dios es nuestro hogar – Él es nuestra morada a través de las generaciones (ver Salmos 90:1; 91:1, 9). ¡En realidad no estamos en nuestro hogar cuando llegamos a nuestra casa física – estamos en casa cuando estamos en Dios, y somos uno con Dios!

Los que no son salvos no están nunca en casa hasta que reciben al Señor son introducidos en Dios, que es su hogar verdadero. Cuando estamos lejos de Dios, estamos lejos de casa – estamos sin hogar ni reposo. ¡Una vez que entramos en Dios hemos llegado a casa! Del mismo modo, Dios está sin hogar y no tiene reposo cuando no es uno con nosotros, complacido de morar en nosotros y entre nosotros.

Cuando tomamos a Dios como nuestro hogar, llegamos a ser Su hogar (enlace). Cuando estamos separados de Dios por el pecado, el yo, el mundo, la rebelión, o cualquier otra cosa, carecemos de reposo y estamos sin hogar. Dios está en Su hogar cuando nosotros estamos en nuestro hogar. Nosotros estamos en nuestro hogar cuando Dios está en Su hogar. Necesitamos permanecer en nuestro hogar en Dios, morando en Él al ejercitar nuestro espíritu para ser uno con Él en todo.

Este es el sueño de Dios y también es nuestro sueño: Dios y nosotros soñamos con tener un hogar, una morada par nuestro descanso, paz y satisfacción. La morada de Dios es en el hombre. Para ello Él se edifica a Sí mismo en el hombre y nos edifica para ser Su morada. Nuestra morada es Dios. Para ello Dios nos edifica en Él siendo Él mismo la casa del Padre con las muchas moradas para nosotros (Juan 14:1-6).

¡Oh, Señor, Tú has sido nuestra morada a través de las generaciones. Tú eres nuestro hogar y nosotros estamos en casa solamente en Ti. Que sigamos morando en Ti al ejercitar nuestro espíritu para ser uno contigo en todo lo que hagamos. Señor, sálvanos de huir de casa. Haznos Tu hogar en nuestro corazón y obtén Tu hogar en la humanidad redimida y edificada. Que sigamos morando en Ti así como Tú moras en nosotros para que estemos en nuestro hogar en Ti como Tú estás en tu hogar en nosotros!

Read Full Article in English, The Significance of the Stone, the Pillar, the House of God, and the Oil in Gen. 28, on A Normal Believer in Christ.

Referencias e Himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Minoru Chen correspondiente al tema de esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Génesis (mensaje 72), tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino acerca del Estudio de cristalización de Génesis (3), semana 1, mensaje 1, El sueño de Betel (usted puede comprar este libro del avivamiento matutino aquíaquí). 
  • Hymns on this topic:
    # The church is the house of the living God; / The church is the pillar and base of the truth. / And great is the myst’ry of godliness; / That God was manifested in the flesh. (Scripture song, 1 Tim. 3:15)
    # Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. / Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. (Hymns #1127)
    # My home is God Himself; Christ brought me there, / And bade me dwell in Him, rejoicing there; / He bore me where no foot but His hath trod, / Within the holiest at home with God. / O holy place! O home divinely fair! / And we, God’s little ones, abiding there. (Hymns #605)