¡La era del jubileo es la era del éxtasis – llegamos a la exultación máxima al disfrutar al Señor!

¡Dios quiere ser el placer del hombre, aquello que el hombre posee y la herencia del hombre – por ello se presentó al hombre en el principio como el árbol de la vida! ¡Al haber perdido el hombre su herencia (Dios mismo) y a su familia (el Dios Triuno y la familia de Dios), el hombre necesita ser recobrado, restaurado y traído de vuelta a su posesión, su herencia! En el Antiguo Testamento vemos que en el pueblo de Dios algunos a veces tenían que vender cuanto poseían y hasta toda la tierra para poder sobrevivir (por diferentes razones). De igual modo, otros se veían forzados por las circunstancias a venderse como esclavos para tener algo que comer y techo sobre la cabeza. Según el tipo mostrado en Lev 25 vemos que el jubileo tiene dos bendiciones principales. La primera es que todos los que han perdido su posesión serán devueltos a ella (Lev 25:9-13). Dios se propuso ser la posesión del hombre, la porción de su herencia, incluso su morada (Sal 16:5; 90:1) pero el hombre perdió a Dios en su caída (Ef 2:12). Sin embargo, el jubileo de Dios trae al hombre de vuelta a Dios como su herencia (ver Hch 26:18; Ef 1:14). Dios es la herencia del hombre. ¡La segunda gran bendición del jubileo es que todos los que se vendieron como esclavos saldrían libres (Lev 25:39-41)! ¡Alabado el Señor por el jubileo, cuando todos serían devueltos a sus posesiones y serían libres para regresar a sus familias! ¡Hoy en la era del Nuevo Testamento nos encontramos en ese “año” (era) de gracia – el “año” (era) del jubileo!

¡En el Nuevo Testamento el Señor Jesús es el jubileo y Él nos introduce en el jubileo! Toda la era de la gracia, la era neotestamentaria, es la era del jubileo. ¡En el jubileo todas las cosas son agradables y satisfactorias para nuestro corazón y somos libres de la ansiedad, estamos relajados, emocionados e incluso exultantes! ¡La trompeta ha sonado, hemos salido libres al creer en el Señor Jesús y hemos regresado a Dios como nuestra porción de herencia y a la iglesia como nuestra familia divina! ¡Aleluya! ¡Aquí disfrutamos al Señor e incluso experimentamos una profunda alegría! Cuando un esclavo es liberado, él siente gran alegría. ¡Cuando el Señor liberó a los israelitas de Egipto y las aguas partidas del Mar Rojo se cerraron sobre los egipcios, el pueblo experimentó gran alegría! ¡Hoy nosotros hemos sido liberados y estamos disfrutando a Dios en Cristo como nuestra posesión recuperada, nuestra herencia recuperada – necesitamos disfrutarle a tal grado que, al menos interiormente, estemos en éxtasis! ¡La era del jubileo es la era del éxtasis – disfrutamos a Cristo como nuestra posesión, como nuestra herencia en la vida de iglesia a tal grado que saltemos de alegría, que estemos desbordados por el gozo! ¡Toda nuestra vida cristiana, al disfrutar a Cristo cada día y aún cada momento, es (y debe ser) una vida extática, al estar repletos de gozo interior!

El hermano Watchman Nee una vez expresó: “Si como cristiano usted nunca ha alcanzado el punto de estar exultante, completamente desbordado de gozo, usted no está a la altura”. Si nosotros como creyentes en el Señor no hemos alcanzado nunca ese nivel de exultación, de gozo extremo y de éxtasis en el Señor – incluso de estar “loco” de amor y alegría por el Señor – esto nos muestra que no disfrutamos suficientemente a Dios. ¡Necesitamos disfrutar al Señor más y más cada día hasta el éxtasis interior, llenos de Él y plenamente en posesión de nuestra herencia, Cristo!Si no hay gozo en nosotros, no podremos llegar a experimentar a Dios en un verdadero éxtasis, pero si disfrutamos siempre a Dios llegaremos al punto en que no podremos evitar estar en éxtasis” (Hermano Witness lee en El jubileo). ¡Tremendo! ¡Amén! [Porción de disfrute del libro El jubileo de Witness Lee y del Estudio-vida del evangelio de Lucas. Read this portion in English also via, in the age of the jubilee we are in the age of ecstasywe are besides ourselves enjoying the Lord!]

¡Señor, gracias por proclamar el jubileo! ¡Estamos en la era de la gracia, la era del jubileo! ¡Qué continuemos disfrutándote más cada día! ¡Queremos ser cristianos que estemos a la altura – llenos del disfrute de Dios! ¡Llénanos más de Dios, más del disfrute divino, para que podamos estar en éxtasis disfrutándote! ¡Amén, Señor, queremos ser introducidos en la era del jubileo en nuestra experiencia al disfrutar de nuestra herencia! ¡Aleluya!

El significado verdadero del ayuno es dejar de comer de todo excepto a Cristo y comer al Señor como la Palabra Viviente

¿Qué significa ayunar? Desde luego, existe un significado exterior, real y tangible para AYUNAR, que es no comer durante un espacio de tiempo, privarse de ingerir alimentos e incluso bebida. Es bueno ayunar de vez en cuando, cuando nos lo recuerda el Señor –darlo a Él, y cuando Él nos habla, hacerlo por amor a Él y en consagración, ¡ayunar para el Señor y delante del Señor! Sin embargo, hay un significado más profundo para el término “ayunar”, que tiene que ver con algo interior, aunque también con lo exterior. El significado verdadero para AYUNAR, según la revelación completa de la Biblia, es ¡no comer nada que no sea el Señor Jesús y no probar nada fuera de Él! ¡Todos necesitamos ayunar – dejar de comer todo lo que sea ajeno a Cristo y solamente comer a Jesús como el pan de vida en Su Palabra! ¡Ante Dios es inicuo obrar para Él sin venir a Él y disfrutarlo, comerlo, tocarlo y recibirlo! ¡Dios no desea que el hombre HAGA cosas para Él, sino que vengamos a Él y lo disfrutemos, lo comamos, lo recibamos y lo toquemos!

Comemos tantas cosas que no son Él. Cualquier cosa que nos dé satisfacción es nuestro alimento, en un sentido amplio. Quizás estas cosas que nos satisfacen y que consumimos no son pecaminosas e incorrectas en sí mismas; quizá son cosas que necesitamos en nuestra vida diaria y puede que ni siquiera sean cosas típicamente mundanas. ¡Aún cosas espirituales y bíblicas, o prácticas buenas que seguimos y a las que nos suscribimos, pero que no están llenas del Señor y en las cuales no tenemos contacto con el Señor! ¡Esto puede sonar increíble o imposible, pero un creyente pudiera apartar tiempo para leer la Biblia, asistir a reuniones, tener un avivamiento matutino formal y aún así NO TOCAR AL SEÑOR! Podemos amar la lectura de la Biblia, tener momento de tranquilidad leyendo la Biblia, pero en realidad NO COMER AL SEÑOR. ¡Es posible que esto ocurra! Ahora, ¡no hay nada malo en leer la Biblia, ir a reuniones cristianas, leer el material del avivamiento matutino siguiendo las instrucciones, o algunas de las otras prácticas de vida, pero todas pueden llegar a ser meros actos externos sin que en nuestro interior tengamos ningún contacto con nuestro Señor ni lo experimentemos! Esto necesariamente tiene que ser malo ante los ojos de Dios. ¡Dios no necesita “hacedores” sino “disfrutadores”! ¡Es malo ante Dios hacer cosas para Él sin venir personalmente a Él y contactarlo de verdad, disfrutarlo, tomarlo, aplicarlo, recibirlo y gustar de Él! ¡Aprendamos a tocar al Señor y ser tocados por Él en todo cuanto hacemos! ¡Esto es AYUNAR verdaderamente, que nuestro apetito cambie de desear y probar muchas cosas que no son Cristo a quererlo y disfrutarlo sólo a Él!

Cristo es el alimento verdadero. Él es el pan de vida, el pan viviente, el pan que viene del cielo para que nosotros lo disfrutemos y ¡seamos satisfechos! Cristo es el agua de vida, el agua que satisface nuestra sed (ver Jn 4). Cristo es la comida y la bebida para nosotros al ser la corporificación de la Palabra. ¡Dios quiere ser el alimento del hombre, la bebida del hombre y el único suministro para el hombre! ¡Podemos comerlo al tomar espiritualmente Su Palabra, orando en y con la Palabra, tocando al Señor al entrar en la Palabra e inhalarlo mediante la Palabra! ¡Él no es feliz cuando ingerimos otras cosas para no comerlo a Él! ¡Él quiere que nos volvamos a Él en cada momento y lo comamos! Ya sea que nos sentemos o caminemos, que trabajemos o estudiemos, que estemos tranquilos o hablando, que vayamos a algún sitio o nos quedemos en casa; en todas las situaciones, en todas las cosas, en todo lo que hagamos y cuando no hacemos nada, ¡necesitamos aprender a tocar al Señor y comer al Señor! ¡Necesitamos aprender a abstenernos de probar ninguna otra cosa y a comer al Señor hasta que nuestro gusto por Él reemplace en nosotros cualquier gusto previo! [Disfrute basado en el estudio-vida de Isaías (por el hermano Witness Lee) tal como es citado en la Palabra santa para el avivamiento matutino según el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English via, the real meaning of fasting is to stop eating any other things than Christ and eat the Lord as the Living Word!].

¡Señor, sálvanos de ser inicuos ante Ti! ¡Cambia nuestro apetito! ¡Que te comamos sólo a Ti! ¡Enséñanos el verdadero significado del ayuno! ¡Muéstranos que cualquier otra fuente es vacía, vana y no satisface nada! ¡Señor Jesús, queremos regresar a Ti como la fuente de la vida! ¡Eres el alimento y la bebida verdaderos! ¡Estás en todo lo que hacemos y decimos! ¡Queremos aprender, Señor, a tocarte y disfrutarte! ¡Queremos desprendernos de nuestro gusto por cualquier cosa que no seas Tú!

¡Por la sangre de Cristo somos redimidos, perdonados y disfrutamos a Dios en el lugar Santísimo!

¡Aleluya por la muy valiosa y preciosa sangre del Cordero! Esta mañana aumentó mucho mi valoración de la sangre de Cristo Jesús – ¡una sangre eterna (ya que Él se ofreció a Dios mediante el Espíritu eterno), una sangre eficaz, una sangre prevaleciente! Su sangre habla mucho más que la sangre de Abel (la cual clamó desde el suelo por venganza) – ¡Su sangre habla de “perdón” y “purificación”! Cuando el Señor Jesús murió en la cruz, Él cumplió los tipos de todas las ofrendas – Él se ofreció a Dios como sacrificio todo-inclusivo en la cruz para hacer frente a las cosas negativas en el mundo. En la cruz Él derramó Su sangre – la cual es para nuestra redención, para nuestro perdón y para tantas cosas más. A continuación, algunos aspectos que he disfrutado acerca de la sangre derramada por el Señor Jesús en la cruz:

  • La sangre de Cristo es para nuestra redención – Estábamos perdidos, bajo la usurpación de Satanás y bajo la ley, pero mediante Su muerte en la cruz y por Su sangre, Cristo nos redimió (nos compró con el precio de Su sangre para la liberación de pertenecerle a Él). Para que esta redención fuera apropiada, Cristo tenía que ser el sacrificio perfecto y suficiente – A través de Su vida y muerte en la tierra Él satisfizo totalmente todos los requisitos justos, santos y gloriosos de Dios. Entonces Él pagó el rescate por nosotros. Él, que era sin pecado y que jamás había cometido siquiera uno, fue hecho pecado por nosotros – para redimirnos de la maldición de la ley y la usurpación de Satanás. Hemos sido redimidos mediante Su sangre.
  • La sangre de Cristo es para nuestro perdón – Como Cordero de Dios, Cristo murió por nosotros y derramó Su sangre. Ahora tenemos perdón de pecados en ella. Alguien murió en lugar nuestro y derramó Su sangre para que fuéramos perdonados. Esta es la sangre perfecta del Dios-hombre perfecto, lavando y así eliminando todos nuestros pecados y transgresiones. La sangre de Cristo ha sido aplicada a nosotros no sólo de manera inicial cuando recibimos al Señor, cuando creímos, sino diariamente siempre que venimos a Él y Él brilla en nosotros. De este modo cooperamos con Él y confesamos nuestros pecados – la sangre del señor Jesús quita cualquier pecado y nos purifica (1Jn 1:9).
  • La sangre de Cristo es la sangre del pacto – la sangre que puso en vigor y funcionamiento el nuevo pacto. Un pacto es una alianza, un acuerdo entre dos partes. Para decretar, iniciar este pacto nuevo se necesita el derramamiento de sangre. Dios. Cuando Dios puso en vigor el antiguo pacto y bendijo al pueblo de Israel con éste, fue necesario que sobre el altar se derramara la sangre de los sacrificios. En el Nuevo Testamento (documento que especifica los nuevos términos y la nueva herencia) Dios nos entrega y establece un pacto nuevo – Él quiere darnos Su misma Persona a nosotros (todo lo que Él es, todo cuanto ha logrado, todo lo que ha obtenido y todo lo que ha alcanzado – todo) como el contenido, significado y propósito de este pacto. Él quiere darnos un nuevo corazón y un espíritu nuevo para que le busquemos y lo amemos. Cuando el Señor Jesús murió en la cruz, Su sangre puso en vigor este nuevo pacto – ahora podemos acceder a Dios y disfrutarle como la porción asignada a nosotros y nuestro todo. Mediante la sangre del pacto, tenemos el derecho de venir a Cristo, Quien es nuestra porción y tomarlo como nuestra vida, nuestra provisión y nuestro todo. ¡La sangre del pacto nos trae a las bendiciones divinas!
  • La sangre de Cristo Jesús nos trae al lugar Santísimo – nos traslada a Dios. En Heb 10:19 dice: “Así que, hermanos, teniendo firme confianza para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús.” El Lugar Santísimo es donde solamente el Sumo Sacerdote podía entrar en el Antiguo Testamento, y él entraba no “para hacer algo” para Dios, sino solamente para permanecer allí con Dios y ser infundido con Dios. Hoy Dios quiere que entremos completamente en el Lugar Santísimo sobre la sangre de Cristo Jesús – ¡para pasar tiempo con Él en nuestro espíritu mezclado y ser infundido con Dios! La sangre de Cristo Jesús hace que esto sea posible – ¡podemos disfrutar a Dios, podemos contemplar Su belleza y podemos recibir Su infusión! Aquí en el Lugar Santísimo, la sangre es rociada – Dios mira la sangre y es completamente satisfecho. ¡De ese modo Él puede estar con nosotros e infundirnos! Disfrutar a Dios es la manera en la que somos hechos, en la práctica, Dios-hombres, hombres de Dios, hombres con la vida y la naturaleza divinas, que expresan plenamente a Dios, Quien es nuestro brillo y nuestra expresión.

¡Cada día podemos volvernos a Dios y tener comunión con Él – y al venir a la luz, la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado! También podemos “lavar nuestras túnicas y venir a comer del árbol de la vida” – ¡podemos venir al Señor para disfrutar de todas Sus riquezas! Él es tan rico, tan completo, que lo incluye y cubre absolutamente todo – Él está unido a nosotros en el nuevo pacto y sobre el firme fundamento de la sangre de Cristo, ¡podemos disfrutarle! ¡Podemos ir adelante con audacia hasta el trono de la gracia en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús! ¡Aleluya, podemos pasar tiempo con Dios para ser infundidos con Él y contemplar Su belleza! [De La palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2) y el Estudio-vida de Éxodo, mens. 79, por Witness Lee] [read this portion in English also via, by the blood of Christ we are redeemed, forgiven, and we enjoy God in the Holy of Holies!]

¡Gracias, Señor por Tu preciosa sangre! ¡Hemos sido redimidos por Tu sangre! ¡Ya no estamos bajo la usurpación de Satanás ni bajo la maldición de la ley! ¡Alabado seas, Señor, que nuestros pecados han sido lavados y perdonados por Tu sangre! ¡Qué sangre tan eficaz! ¡Qué sangre tan preciosa! ¡Gracias porque podemos venir a Dios para disfrutarlo por la preciosa sangre de Cristo Jesús! ¡Podemos venir hasta el lugar Santísimo para estar en el mismo corazón de Dios! ¡Gracias, Señor Jesús, por abrir un nuevo camino viviente por Tu sangre!

Estar con los santos es maravilloso, disfrutar al Señor leyendo Su palabra, incomparable!

El Señor se está moviendo en España. El fin de semana pasado en la primera conferencia de jovenes de la peninsula Ibérica hemos visto que el lugar para disfrutar al Señor es en nuestro espíritu, el tiempo es ahora, y que tenemos que desistir de nuestra opiniones y disfrutarle ¡con quien sea! Pues la verdad que me encantó mucho esta conferencia… porque no había leido la Biblia así tan detalladamente! Y el tiempo con los jovenes fue maravilloso!! Disfruté el hecho de que tenemos que creer en la Biblia y cuando le creemos le recibimos!! Porque Cristo es la realidad y la resurreción y  Hoy Él quiere cambiar nuestra muerte en VIDA! OH SEÑOR JESUS! TE AMAMOS! [testimonio de Raquel]

Lo que más me gustó fueron estas tres palabras: Cuándo, Dónde, Quién. “Cuándo” se refiere al tiempo, que es AHORA! “Dónde”, dónde sea podemos disfrutar al Señor. “Quién” significa, con quienes estemos. Asi que debemos disfrutar al Señor, ahora, en cualquier lugar que nos encontremos y no importa con quienes estemos, tenemos que disfrutar a CRISTO. También me gusta mucho que el Señor no se mueve conforme a nuestras opiniones , sino conforme a Su economía, el Señor tiene su tiempo para todo. El Señor necesita nuestra colaboración, y nosotros tenemos que decir AMÉN a lo que el Señor nos diga, debemos dejar a un lado nuestros propios conceptos y opiniones, para que así el Señor pueda cumplir Su Voluntad. Nosotros debemos ser los que servimos al Señor, los que testificamos y los que le amemos, debemos anhelar beber del Señor y que el Señor beba de nosotros!!! [testimonio de Cynthia]

Somos la luz del mundo cuando somos edificados junto a los santos en nuestra localidad como la iglesia

Aleluya por Mateo 5:14 que dice:

Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Esta mañana fui impresionado por el hecho de que nosotros como la iglesia somos una ciudad que brilla asentada sobre un monte. Varios aspectos de este asunto me “chocaron” mientras estuve disfrutando este versículo y leyendo algunas porciones del Estudio de cristalización de Isaías, el avivamiento matutino, mensaje 6, tomado del Estudio-vida de Mateo:

  • ¡Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder! No podemos vivir como “cristianos escondidos”, es decir, que nadie a nuestro alrededor sepa que somos creyentes en el Señor y que Lo amamos. Si así fuera, necesitamos desesperadamente venir a la luz del Señor, y… ¡Ser revitalizados! Una ciudad asentada sobre un monte puede verse aún desde lejos, así que… ¡NO PODEMOS estar escondidos!
  • No es “un gigante spiritual” el que está brillando sino “una ciudad”. Esto implica que… ¡El Señor está edificando! No es que un individuo sea muy espiritual él solo. Necesitamos ser edificados junto a los santos en nuestra localidad para llegar a ser la “ciudad que brilla”, la miniatura de la Nueva Jerusalén. ¡Nosotros somos los que brillamos! Si no somos edificados con los hermanos y hermanas junto a los cuales nos ha colocado el Señor, es poco probable que seamos parte de la “ciudad” que brilla. La ciudad es algo corporativo, una ciudad edificada. ¡Necesitamos ser edificados más!
  • Relacionando este versículo con Ap 21:23-24 vemos que somos la Nueva Jerusalén hoy, pero en “miniatura”. En realidad Dios es quien brilla dentro y entre nosotros y no necesitamos ninguna luz artificial o natural. Nosotros somos los componentes de la ciudad, aquellos que están edificados juntamente y somos la via mediante la cual Él puede brillar hoy. Al disfrutar al Señor cada día, Le estamos permitiendo brillar en todo nuestro ser y llegamos a ser transparentes para Él: Puede brillar en nosotros primeramente en nuestra localidad y finalmente en todo el universo.
  • ¡En la cima de un monte! ¡Aquí no dice “una gran ciudad en una extensa llanura”! Dice, “asentada sobre un monte”. Cuando somos edificados en Dios, mediante nuestro disfrute personal de Él; cuando somos edificados todos juntos, mediante nuestro disfrute corporativo del Señor, que incluye el orar con los santos…¡estamos en la cima de la montaña! Esta es la cumbre del plan de Dios para nosotros: ¡La edificación de Su Cuerpo! Cuando estamos siendo edificados, somos un gran despliegue de las riquezas de Cristo, las cuales son forjadas en nosotros mediante todas nuestras experiencias personales y corporativas con Él. La prueba más difícil a la que es sometida nuestra espiritualidad y al mismo tiempo, la virtud más excelente en nuestra vida cristiana no es nuestro disfrute y experiencia personales de Cristo, sino y enfáticamente ¡ser edificados juntos como Su expresión local, que es una parte de Su Cuerpo universal!

Ser edificados con otros creyentes es realmente el requisito supremo y más elevado de Dios para Sus buscadores fieles, de acuerdo a uno de los atributos divinos de la Trinidad Divina: La unidad, como podemos ver en Juan 17. Igualmente, que todos los que son copartícipes de la vida divina sean edificados juntos, es la virtud más elevada de aquellos que perseveran en el Señor en la economía eterna de Dios (ver El secreto de la salvación orgánica: El Espíritu con nuestro espíritu). ¡Señor, continúa edificándonos en Tu vida! ¡Queremos edificar y ser edificados! ¡Edifícanos como Tu expresión corporativa en el sitio en que nos has puesto, y como Tu expresión universal en el mundo entero! [read this portion in English via as the ones built up with the saints in our locality as the church, we are the light of the world]