Ejercer la primogenitura del disfrute de Cristo, y ser sacerdotes y reyes para Dios

¡Necesitamos ser reyes y sacerdotes para Dios hoy!

¡Necesitamos ser reyes y sacerdotes para Dios hoy!

Al inicio de la Biblia vemos que Dios creó al hombre a Su imagen, conforme a Su semejanza para que el hombre lo expresara y lo representara. El hombre tiene la primogenitura para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios.

Pero el hombre perdió esta primogenitura cuando cayó, al ser independiente de Dios y escuchó a Satanás. Desde entonces el hombre es caído. Ahora todos nacemos en pecado y no conocemos la primogenitura ni la ejercemos.

En los viejos tiempos, Dios escogió un pueblo – Israel – que poseyera la primogenitura, es decir, un pueblo que disfrutara Su presencia y fueran sacerdotes y reyes. Este pueblo finalmente fracasó ante Dios en este cometido por causa al no creer en Jesucristo, el Hijo de Dios.

En este momento la primogenitura ha sido transferida de Israel a la iglesia, la cual se compone de los pecadores que se han arrepentido y han creído en Jesús. Nosotros, que somos estos pecadores, tenemos la primogenitura para disfrutar a Dios, ser llenos de Dios, expresar a Dios y representar a Dios. 

Hoy todos los creyentes verdaderos en Cristo son la iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23), los que poseen la primogenitura del disfrute de Cristo como la buena tierra todo-inclusiva y son sacerdotes y reyes para Dios.

Sin embargo, necesitamos estar muy alertas para no ser como Esaú, que vendió su primogenitura por un plato de comida (Hebreos 12:16). Ya que Esaú descuidó y menospreció la primogenitura, la doble porción de la tierra, el sacerdocio y el reinado no fueron entregados a él y a sus hijos, sino a Jacob y su descendencia.

No debemos ofender a Dios en Su economía neotestamentaria al retroceder al judaísmo, siendo religiosos en relación con Dios y los hombres, o amando al mundo y sus placeres. En lugar de esto, debemos ejercer nuestra primogenitura hoy mediante el disfrute del Cristo todo-inclusivo como nuestra porción asignada de la buena tierra y al tener un adelanto de las bendiciones del reino venidero.

Necesitamos ejercer nuestro sacerdocio al contactar al Señor, disfrutarlo y ministrarlo, para en la práctica ser Sus sacerdotes hoy, y en el reino. Necesitamos ejercitar nuestro espíritu para gobernar sobre nuestro yo, nuestra carne, nuestro ser natural completo, y sobre el enemigo con todo su poder de tinieblas hoy, y de este modo ser co-reyes con Cristo y gobernar las naciones con Él en Su reino.

¡Aleluya, tenemos el privilegio y la responsabilidad de disfrutar y ejercer nuestra primogenitura hoy, para disfrutarla y ejercerla en la era del reino por venir!

No vender la primogenitura sino disfrutarla como parte de la iglesia de los primogénitos

Hebreos 12:23 A la iglesia de los primogénitos...

Hebreos 12:23 A la iglesia de los primogénitos…

Mediante la regeneración llegamos a ser hijos de Dios y obtenemos la primogenitura. Tenemos el derecho de disfrutar a Dios, y ser los sacerdotes y reyes para Dios; expresar a Dios y representarlo en la tierra.

Sin embargo, necesitamos la advertencia con respecto a no ser como Esaú, que a pesar de ser el primogénito, menospreció su primogenitura y cedió su derecho por una comida (ver Hebreos 12:16).

La primogenitura de Esaú como el primer nacido de Isaac incluía la doble porción de la tierra, el sacerdocio y el reinado. No obstante, él procedió de manera profana al ceder su primogenitura. La doble porción de la tierra pasó a José (es decir, a sus hijos, ver 1 crónicas 5:1-2), el sacerdocio pasó a Leví (Deuteronomio 33:8-11) y el reinado fue asignado a Judá (Génesis 49:10; 1 Crónicas 5:2).

En cuanto a los creyentes hebreos, ceder o vender la primogenitura, consiste en regresar al judaísmo. Para nosotros hoy, ceder la primogenitura consiste en creer en el Señor Jesús y aún así ofender a Dios en Su economía neotestamentaria, al permanecer en la religión o conducirnos de manera religiosa. La religión es contraria a la economía de Dios, de la misma manera que el mundo y las cosas pecaminosas.

¡Debemos ver que estamos en la iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23)! Somos cristianos, hombres nacidos de Dios, las primicias de Sus criaturas, que Dios ha cosechado en Su creación (Jacobo 1:18). En este sentido, nosotros como creyentes en Cristo somos los hijos primogénitos de Dios, y la iglesia es la iglesia de los primogénitos.

¡Por ser el primogénito, nosotros tenemos el derecho del primer hijo – la primogenitura es nuestra por nacimiento! No tenemos que “trabajar para obtenerla”; simplemente al ser hijos de Dios, tenemos la primogenitura para disfrutar a Dios, ser llenos de Dios, expresar a Dios y representar a Dios como sacerdotes y reyes para Dios.

Como hijos primogénitos de Dios, tenemos la primogenitura, que incluye la herencia de la tierra (Hebreos 2.5-6), el sacerdocio (Apocalipsis 20:6) y el reinado (Apocalipsis 20.4), que se convertirán en las bendiciones principales en la era del reino, y que perderán, cuando el Señor regrese, aquellos que se comportan de manera profana y aman el mundo.

Muchos creyentes hoy aman al Señor y tienen la vida de Dios en ellos, pero han sido engañados. Ellos tienen oídos con comezón y siguen las enseñanzas que les dicen que no importa la manera en que vivan, siempre y cuando crean en Dios, ellos serán arrebatados y vivirán en el cielo con Dios para siempre.

Si amamos el mundo y los placeres terrenales, esto puede costarnos nuestra primogenitura en la era del reino. Nunca perderemos nuestra salvación eterna, porque una vez que nacimos de Dios no podemos des-nacer, pero podemos perder nuestro galardón, nuestra primogenitura en la era del reino.

¡En el reino milenial, la primogenitura será otorgada como un premio a los cristianos vencedores (Apocalipsis 22:12; 11:18), y por la eternidad ejerceremos esta primogenitura en y como la Nueva Jerusalén!

¡Que seamos aquellos que no venden o ceden su primogenitura hoy sino que la ejercen y la disfrutan como parte de la iglesia de los primogénitos!

¡Señor Jesús, sálvanos de vender nuestra primogenitura al amar el mundo y sus placeres. Que valoremos apropiadamente la primogenitura, paguemos el precio para ejercerla hoy, y la obtengamos como un galardón en el reino venidero. Señor, sálvanos de ser engañados, religiosos o complacientes con nosotros mismos. Que nos percatemos con toda claridad que estamos en la iglesia de los primogénitos, y que ejerzamos nuestra primogenitura para disfrutar a Dios, y seamos los sacerdotes y reyes para Dios!

Ejercer y disfrutar nuestra primogenitura hoy como un adelanto de las bendiciones en el reino venidero

Apocalipsis 2:26 Al que venza y guarde Mis obras hasta el fin, Yo le daré autoridad sobre las naciones. Imagen fuente: Quozio

Apocalipsis 2:26 Al que venza y guarde Mis obras hasta el fin, Yo le daré autoridad sobre las naciones. Imagen fuente: Quozio

¡Qué privilegio tenemos hoy como hijos de Dios de disfrutar en Cristo un adelanto de las bendiciones que corresponden al reino venidero!

¡Fuimos creados con la primogenitura! La perdimos en la caída de Adán, pero nuestro jubileo Jesús, como el Boaz verdadero, vino para redimir nuestra primogenitura. Ahora creemos la proclamación del jubileo. ¡Somos liberados y restaurados a nuestra familia divina, y estamos en la casa de Dios como la iglesia de los primogénitos, disfrutando nuestra primogenitura!

¡Que no seamos aquellos que venden su primogenitura al ser pasivos y complacientes, sino que ejerzamos y disfrutemos nuestra primogenitura hoy!

¿Cómo ejercer nuestra primogenitura? ¿Qué significa que si ejercemos nuestra primogenitura hoy, ésta será nuestro galardón en el reino venidero?

Lo que disfrutamos en Cristo es un adelanto de las bendiciones en el reino venidero, y este deleite nos introduce en el pleno gusto de estas bendiciones.

Si no disfrutamos a Cristo como la realidad de la buena tierra. ¿Cómo podemos entrar en Su descanso en el reino y heredar la tierra con Él (Hebreos 4:9)? Disfrutemos a Cristo como la buena tierra hoy, para ganarlo paso a paso al disfrutarlo, experimentarlo y aplicarlo como la realidad de todas las cosas positivas en el universo.

Si no ejercemos nuestro sacerdocio hoy, al contactar al Señor y ministrarlo con oración. ¿Cómo podremos nosotros cumplir nuestros derechos sacerdotales en el reino venidero? Necesitamos venir al jubileo Jesús ahora que estamos en Él, disfrutarlo, contactarlo, abrirnos a Él, ministrarlo con oración, y Él nos pastoreará. Aprenda cómo ser un sacerdote para Dios hoy al contactarlo, contándole a Él todas las cosas y siendo infundido con Él mismo (1 Pedro 2:5, 9).

Si no ejercitamos nuestro espíritu con la autoridad otorgada por Dios para regir sobre nuestro yo, nuestra carne, nuestro ser completo, y sobre el enemigo con todo su poder de las tinieblas. ¿Cómo podremos ser co-reyes con Cristo y gobernar sobre las naciones con Él en Su reino (Apocalipsis 2:26-27)? Necesitamos aprender a ejercitar nuestro espíritu y gobernar sobre nuestro yo, nuestra carne y sobre cualquier cosa negativa.

¡No sabemos exactamente cómo, y no hay una “regla” definitiva para llevar esto a cabo, pero como nuestro Boaz celestial nos ha redimido, ahora somos LIBRES! ¡Aleluya! Ahora, en esta libertad espiritual verdadera necesitamos ejercitar nuestro espíritu y reinar en vida con Cristo sobre cualquier cosa negativa hasta que reinemos con Él en el reino venidero sobre todas las cosas.

Si disfrutamos a Cristo y practicamos el sacerdocio y el reinado hoy, estaremos preparados y calificados para participar en el reino de Cristo en Su venida (Apocalipsis 5:10; 20:4, 6). En la era del reino se realizará el recobro completo de todo aquello que Dios se propuso que fuera para el nosotros en Génesis 1:26 y que se perdió en Génesis 3.

¡Aprendamos a ejercitar nuestro espíritu, ejercitándolo, y aprendamos a contactar al Señor y a ser sacerdotes y reyes para Dios en la vida de iglesia hoy! ¡Entonces, en el reino venidero ésta será nuestro galardón, nuestra recompensa!

¡Señor Jesús, queremos disfrutarte como nuestra buena tierra hoy para que podamos entrar en Tu reposo en el reino y heredar la tierra contigo. Señor, ejercemos nuestro sacerdocio hoy al contactarte y ministrarte con oración, para así estar calificados para cumplir nuestros deberes sacerdotales en el reino venidero. Señor Jesús, ejercitamos nuestro espíritu con la autoridad que nos han concedido para gobernar sobre nuestro yo, nuestra carne, y sobre el enemigo con todo su poder de las tinieblas hoy, para poder llegar a ser tus co-reyes en el reino venidero. Señor Jesús, escogemos ser los que disfrutan y ejercen su primogenitura hoy para para recibirla como recompensa en el reino venidero!

Read the article in English: Exercising our Birthright of Enjoying Christ and Being Priests and Kings to God, on the blog A Normal Believer in Christ.

Referencias e himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje impartido por el hermano Ron Kangas acerca el mensaje correspondiente a esta semana y sus porciones de Hebreos 12:16 (nota 1 – está estupenda), como está citada en La palabra santa para el avivamiento matutino sobre El estudio de cristalización de Génesis (3), semana 5 / mensaje 5, La primogenitura (usted puede obtener este libro aquí y aquí).
  • Himnos (en inglés):
    # In the holiest place, live before His face, / Light of glory thru me will shine; / In the holiest place, live before His face, / Light of glory thru me will shine. (Hymns #770)
    # Pray to fellowship with Jesus, / Fully opened from within, / With thy face unveiled, beholding, / Single, pure, and genuine. (Hymns #784)
    # How I love Your reigning life, Lord. / How I love abundant grace. / How I love to have Your presence, / As I live before Your face. / By Your life, Lord, I am reigning. / I am over, over everything. / As I’m joyfully confessing, / Jesus, as my Lord and King. (Song on Reigning in Life).

Disfrutar y proclamar el jubileo para traer a otros al disfrute de su primogenitura

Hechos 26: 18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados por la fe que es en Mí.

Hechos 26: 18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados por la fe que es en Mí.

Dios ordenó que Su pueblo heredara la primogenitura. Dios quiere que ellos disfruten su porción de la buena tierra, y sean sacerdotes y reyes para que Dios sea Su reino en la tierra.

Pero desafortunadamente muchos en el pueblo de Dios han perdido su tierra, incluso se han perdido ellos mismo debido a la pobreza. Ellos han tenido que venderse como esclavos. Muchos perdieron su primogenitura.

Sin embargo, Dios hizo una provisión para todos aquellos que perdieron su primogenitura: En el año 50, el año del jubileo, se toca el cuerno del carnero proclamando la liberación de los cautivos y que sus posesiones sean restauradas (Levítico 25). En el año del jubileo todos los que habían perdido su primogenitura eran liberados de cualquier atadura y devueltos a su posesión perdida.

Esta es una imagen maravillosa de lo que ocurre con respecto a la humanidad en general: Todos los hombres fueron creados por Dios a Su imagen, conforme a Su semejanza para que tuvieran la primogenitura para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios.

¡No obstante, toda la humanidad es caída debido al pecado, la incredulidad y la independencia de Dios, así que el Señor vino para cumplir todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria de Dios, y proclamar el jubileo para todos los que se arrepientan y crean en Él!

¡En este momento Dios es nuestra justa posesión, y al ser redimidos mediante la fe en Cristo somos restaurados al disfrute de Dios! Somos los hijos pródigos que regresamos a nuestro Padre y somos restaurados a nuestra posesión legítima, Dios mismo (Lucas 15).

¡Toda la era del Nuevo Testamento es el año del jubileo, el año de la emancipación gloriosa, la liberación de toda atadura, la libertad de cualquier esclavitud y el regreso a la posesión perdida! ¡Cuando alguien cree en Cristo, Satanás tiene que liberarlo de cualquier esclavitud de pecado, y entonces es restaurado al disfrute de Dios!

Sin embargo, entre los millones de creyentes en la tierra, no hay muchos que ejerzan y disfruten su primogenitura. ¡Por ello existe la necesidad hoy, en el año del jubileo, de que seamos recobrados a nuestra primogenitura, proclamemos el jubileo y difundamos el jubileo!

En el año del jubileo nuestra primogenitura perdida ha sido redimida, recobrada y restaurada

Lucas 4:18-19 El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad, y a los ciegos recobro de la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable del Señor, el año del jubileo.

Lucas 4:18-19 El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad, y a los ciegos recobro de la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable del Señor, el año del jubileo.

Por causa de la caída de Adán, todos los hombres son caídos, nacidos en pecado, esclavos del pecado. Perdimos nuestra primogenitura y nuestra posición y fuimos hechos cautivos para ser esclavos del pecado. Pablo dijo en Romanos 7:14: Yo soy de carne, vendido al pecado”. Todos los seres humanos caídos y no regenerados han perdido su primogenitura y son esclavos del pecado.

Toda la humanidad ha perdido el derecho a disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios. Todo el mundo nace bajo la esclavitud del pecado, y Satanás es el dueño de los esclavos.

Pero cuando el Señor Jesús vino, Él proclamó el año del jubileo. Él dijo en Lucas 4:18-19,

El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad, y a los ciegos recobro de la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable del Señor, el año del jubileo.

¡Desde que el Señor Jesús vino, toda la era del Nuevo Testamento ha sido parte del año del jubileo, el año agradable del Señor! ¡Hoy todo el que se arrepienta y crea en el Señor es redimido, recobrado y restaurado a su primogenitura, y tiene el derecho de disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios!

Tomando como base la redención de Cristo, Dios puede justificar e introducir en la salvación completa, de manera legítima, a todos los que creen en el Señor Jesús.

¡Los justos requisitos de la ley de Dios han sido cumplidos, al ser destronado el gobernante de este mundo y el mundo juzgado, y al ser destruido el diablo, que tenía el poder de la muerte, el Señor tiene la posición para proclamar liberación de las ataduras del pecado, libertad de la esclavitud del pecado y de la muerte, el recobro de la primogenitura, y la restauración del disfrute de Dios al cualquiera que esté abierto, arrepentido y crea en Él!

¡Hoy todo lo que el hombre tiene que hacer es arrepentirse y creer en el Señor Jesús y será restaurado a su primogenitura del disfrute de Dios!

¡Nuestra primogenitura perdida ha sido redimida mediante la redención de Cristo! ¡Ha sido recobrada y restaurada para nosotros! ¡Estamos en el jubileo, hay alegría y exultación, estamos siendo liberados de toda atadura, y estamos siendo devueltos a nuestra legítima posesión, Dios mismo!

¡Gracias, Señor Jesús por venir a proclamar el año del jubileo. Somos redimidos, restaurados y recobrados a nuestra posesión perdida al creer en Ti. Ya no hay condenación para nosotros que estamos en Cristo Jesús. Aleluya, estamos siendo libertados diariamente de toda atadura y esclavitud del pecado, el mundo, el yo, la carne y Satanás. Alabado sea el Señor, Dios en Cristo es nuestra porción asignada para disfrutar con los santos en la luz!

Proclamar y difundir el jubileo – el evangelio del Nuevo Testamento

Lucas 24:47 Y que se proclamase en Su nombre el arrepentimiento para el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Lucas 24:47 Y que se proclamase en Su nombre el arrepentimiento para el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Fuente imagen: Quozio.com

Pero desafortunadamente muchos creyentes todavía no disfrutan su primogenitura; ellos todavía tienen alguna atadura, todavía están apartados del disfrute de Dios como su posesión, y aún se encuentran únicamente en sus propias mentes y emociones.

¡En el Antiguo Testamento, cuando un esclavo era liberado en el año del jubileo y regresaba a su posesión perdida, había mucha alegría, regocijo y difusión del jubileo! De manera similar, si nosotros somos traídos de vuelta al disfrute de Dios, y aprendemos a traer el hombre a Dios y Dios al hombre, debemos proclamar el jubileo y difundir el jubileo.

¡Necesitamos ser uno con el Señor al proclamar el evangelio en el Nuevo Testamento, el evangelio del jubileo! Nosotros hemos sido, y constantemente estamos siendo, liberados de toda atadura, y disfrutamos constantemente al Cristo todo-inclusivo como nuestra buena tierra; ahora es el momento de proclamar el jubileo a los hombres y de difundir el jubileo a los creyentes!

Necesitamos difundir el jubileo, el evangelio del Nuevo testamento, la proclamación de la libertad a los cautivos y el recobro de la primogenitura perdida (Lucas 9:1-6; 24:47). El Señor Jesús hizo esto, y ahora nos llama, como llamó a Pablo, para hacerlo también,

Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados por la fe que es en Mí. Hechos 26:18

¡El Señor Jesús como Dios mezclado con el hombre fue el primero en hacer esto. Así que nosotros, que estamos disfrutando la mezcla de la naturaleza divina con sus atributos con nuestra naturaleza humana con sus virtudes para producir el más alto estándar de moralidad, necesitamos difundir el jubileo y proclamar el jubileo!

¡Hay muchas personas a nuestro alrededor que no conocen lo que es ser liberados de las ataduras del pecado. Necesitamos difundir el jubileo al predicar el evangelio del reino para liberar a las personas de las ataduras y traerlos al disfrute de su primogenitura, ahora perdida!

¡Necesitamos orar por países como la India, Sri Lanka, Nepal, Pakistán, China, Bangladesh, etc y especialmente orar y hablar en los países muertos de Europa occidental!

Debemos regocijarnos de que nuestra primogenitura haya sido restaurada, pero nuestro regocijo debe ir más allá, a predicar el evangelio a todas las naciones – comenzando por el sitio donde el Señor nos puso. Necesitamos rescatar el que perece, cuidar el moribundo, sacarlos de las ataduras y la muerte.

¡Necesitamos proclamar que Dios es amor, Dios es alegría, Dios es vida, Dios es luz, y hay una familia lista para recibirlos sin importar quiénes sean o qué sean! Necesitamos ser uno con Cristo para proclamar el jubileo para la liberación de otros de sus ataduras del pecado, Satanás, el mundo y el yo, para que disfruten su primogenitura perdida – esta primogenitura es el derecho a disfrutar al Dios Triuno en Cristo (2 Corintios 13:14; Efesios 3:16-17).

¡Que el Señor nos infunda con fe para proclamar nuestro derecho a disfrutar el Dios Triuno, y que nos levantemos con el Señor para proclamar el año del jubileo!

¡Señor Jesús, haznos uno contigo para difundir el jubileo, el evangelio del Nuevo testamento. Señor, queremos permanecer contigo y proclamar la liberación de los cautivos y el recobro de la primogenitura perdida a aquellos que están abiertos para recibirte. Infúndenos con fe para que podamos proclamar nuestro derecho a disfrutar al Dios Triuno, y fortalécenos para hablar el evangelio a tantos pecadores perdidos a nuestro alrededor. Que el evangelio del Nuevo testamento sea predicado en todo el mundo habitado para que muchos sean liberados de las ataduras y sean traídos de regreso a su primogenitura del disfrute del Dios Triuno!

Read the Article in English, Enjoying and Proclaiming the Jubilee to Bring Others to Enjoy their Birthright, on the Blog The Normal Believer in Christ

Referencias e Himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje de esta semana impartido por el hermano Ron Kangas, y las porciones del Estudio-vida de Lucas (mensaje 27), tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Génesis (3), semana 5 / mensaje 5, La primogenitura (usted puede comprar este libro aquí y aquí). 
  • Hymns on this topic:
    # Jesus, Jesus our Redeemer / Has secured our liberty, / He has freed us from our bondage / Now in His life we are free. / From the darkness to the light— / Now in Him reality. / We proclaim the year of our Lord, / Hallelujah Jubilee. (Song on, The Jubilee)
    # Jesus Christ You are the Man-Savior / Expressing God; / Beautifully, sweetly, and pleasantly. / Jesus Christ, the genuine, complete, / Moral, perfect Man revealing God; / In His saving grace to fallen man, / In the Jubilee of grace. (Song on Jesus, the Jubilee)
    # Down in the human heart, / Crushed by the tempter, / Feelings lie buried that grace can restore; / Touched by a loving heart, / Wakened by kindness, / Chords that are broken will vibrate once more. / Rescue the perishing, / Care for the dying; / Jesus is merciful, / Jesus will save. (Hymns #921)

En el jubileo neotestamentario la primogenitura es transferida de Israel a la iglesia

Levítico 25:13 En este año el jubileo cada uno volverá a su posesión. Picture Credit: Quozio.com

Levítico 25:13 En este año el jubileo cada uno volverá a su posesión.

En el Antiguo Testamento la primogenitura (derecho especial de herencia) pertenecía al hijo primogénito de una familia. Conforme a Éxodo 4:22, Israel es el hijo primogénitos e Dios, y así por muchos siglos el pueblo de Israel disfrutó la primogenitura.

Cuando el Señor Jesús vino, Israel perdió la primogenitura, debido a su incredulidad, y la primogenitura fue transferida de Israel a la iglesia. Ahora los publicanos, los pecadores y los gentiles que creen en el Señor Jesús reciben la primogenitura. Esto es un asunto muy importante que debemos ver y del cual debemos percatarnos en el Nuevo Testamento.

Dios prometió que el Mesías vendría y salvaría Su pueblo Israel, pero cuando finalmente vino como Mesías no creyeron en Él sino que lo rechazaron. Los pecadores que creyeron en el Señor Jesús son el segundo hijo (ver Lucas 15). Estos se arrepintieron y regresaron al Padre, y disfrutan el becerro engordado (que es el Cristo todo-inclusivo como la buena tierra) y son restaurados en el máximo deleite en la casa del Padre

Ahora nosotros como los creyentes genuinos en Cristo somos la iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23) y disfrutamos la primogenitura hoy.

¡En la era del Nuevo Testamento nos encontramos en la era del jubileo, el tiempo de regresar a nuestra posesión legítima (Dios mismo) con gozo y júbilo! El Señor Jesús vino a proclamar el año agradable, el año del jubileo del Señor (Lucas 4:16-19). Cualquier persona que se arrepienta y crea en el Señor es salva y es restaurada en el disfrute de Dios.

¡En el Antiguo Testamento el año del jubileo era una vez cada 50 años, pero en el Nuevo Testamento el jubileo dura toda la era de la iglesia! ¡Hoy Dios no nos condena por causa de nuestra pobreza, ataduras ni nuestros pecados, sino que nos salva, nos restaura y nos recobra de regreso a Sí mismo como nuestro deleite cuando nos arrepentimos y creemos en Él!

¡Aleluya, hoy es el año agradable del Señor! ¡Hoy estamos en el tiempo del jubileo, la era en la que somos liberados de manera continua de cualquier atadura y cautividad. Somos traídos a la libertad de la gloria de los hijos de Dios y somos restaurados hacia Dios como nuestra posesión legítima! ¡Alabado sea el Señor!

La transferencia de la primogenitura de Israel a la iglesia

Los judíos eran el primogénito de Dios (Éxodo 4:22) y poseían la primogenitura; sin embargo, por su incredulidad la primogenitura fue transferida a la iglesia, la cual ha llegado a ser el primogénito de Dios (Hebreos 12:23)

Los judíos eran el primogénito de Dios (Éxodo 4:22) y poseían la primogenitura; sin embargo, por su incredulidad la primogenitura fue transferida a la iglesia, la cual ha llegado a ser el primogénito de Dios (Hebreos 12:23)

Cuando Dios envió a Moisés al faraón para pedirle que dejara ir a Su pueblo, Él dijo: “Israel es Mi hijo, Mi primogénito” (Éxodo 4:22). Ante los ojos de Dios el pueblo de Israel no era meramente Su pueblo sino Su hijo primogénito, que disfruta la primogenitura.

El pueblo de Israel era el único pueblo en la tierra que por siglos pudo disfrutar a Dios, ser sacerdotes de Dios y reinar con Dios y para Dios.

Al principio del ministerio terrenal del Señor, Él consideraba al pueblo de Israel como el hijo primogénito y a los pecadores y recolectores de impuesto como el segundo hijo (ver Lucas 15), sin embargo, por causa de su incredulidad, ellos perdieron su primogenitura (Mateo 21:32; Romanos 11:20).

Si leemos Lucas 15 vemos que el Señor comparó los líderes del judaísmo (los sacerdotes, fariseos, saduceos, etc) con el primogénito, y a los recolectores de impuestos y pecadores con el segundo hijo. Pero en Mateo 21: 28-31 el hijo segundo es representado primero y el primogénito, segundo.

Esto significa que, por la incredulidad del pueblo de Israel, aún cuando ellos eran el primogénito a los ojos de Dios, esta primogenitura fue transferida a la iglesia, que estaba compuesta por los pecadores arrepentidos que habían creído, los recaudadores de impuestos, y los publicanos.

Esto es muy significativo. ¡Somos gentiles y pecadores; no estamos calificados para tener la primogenitura, pero al arrepentirnos y creer en Cristo como el Salvador e Hijo de Dios, recibimos la primogenitura!

La iglesia se compone de pecadores arrepentidos que han creído y la Biblia la llama iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23). Hoy en la era del Nuevo Testamento la primogenitura fue transferida del pueblo de Israel a la iglesia y cualquiera que se arrepiente y cree en el Señor Jesús viene a formar parte de la iglesia y tiene el pleno derecho a disfrutar a Dios, ser un sacerdote de Dios y ser co-rey con Cristo.

¡Nosotros, los pecadores arrepentidos y creyentes, tenemos el derecho de disfrutar a Cristo hasta lo máximo hoy! Tenemos el derecho de contactar a Dios y como sacerdotes, traer a los hombres a Dios. Tenemos el derecho de ser co-reyes con Cristo al permitirle gobernar y reinar en nosotros.

Sin embargo, necesitamos recibir una advertencia: Existe la posibilidad de perder la primogenitura (hebreos 12:16-17). ¡Debemos darnos cuenta que la iglesia posee la primogenitura y que debemos atesorar, disfrutar y ejercer nuestra primogenitura en la era de la iglesia hoy!

¡Gracias Señor por darnos el derecho a disfrutar a Dios, ser sacerdotes de Dios y co-reyes con Cristo a nosotros que somos pecadores arrepentidos y creyentes. Valoramos mucho nuestra primogenitura. Señor, ejercitamos nuestro espíritu para el arrepentimiento, la confesión de nuestros pecados y para creer en Ti para estar unidos de manera orgánica contigo y disfrutarte como la realidad de la buena tierra. Introdúcenos en el pleno deleite de Cristo. Venimos a Ti para ser sacerdotes de Dios y gobernar junto con Cristo. Aleluya, nosotros como la iglesia poseemos la primogenitura!

Ser recobrados a nuestra primogenitura en el jubileo del Nuevo Testamento

Para los creyentes neotestamentarios la primogenitura perdida ha sido recobrada en el jubileo del Nuevo Testamento (Lucas 4:16-19), el cual es el año agradable el Señor, el cumplimiento del jubileo en levítico 25.

Para los creyentes neotestamentarios la primogenitura perdida ha sido recobrada en el jubileo del Nuevo Testamento (Lucas 4:16-19), el cual es el año agradable el Señor, el cumplimiento del jubileo en levítico 25.

Hoy en la era de la iglesia hemos sido recobrados a Cristo como el árbol de la vida y la buena tierra, la porción [de la heredad asignada] de los santos en la luz (Colosenses 1:12).

Por su incredulidad, el pueblo de Israel perdió la primogenitura; cuando Cristo vino, ÉL TRAJO EL AÑO DEL JUBILEO (Lucas 4:16-19). Ahora nosotros, los pecadores perdidos, podemos regresar a Dios como nuestra posesión legítima.

El hombre fue creado por Dios y Dios es para el hombre. ¡Nuestra posesión es Dios mismo, el cual perdimos en la caída de Adán, pero en la era de la iglesia estamos en el año del jubileo, el año de la emancipación gloriosa, la liberación, el regreso y la libertad!

¡Al creer en el Señor Señor hemos sido liberados de nuestras ataduras! Ante éramos cautivos sin remedio en los pecados, pero mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo fuimos liberados de la esclavitud y fuimos traídos de regreso a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.

Hoy Dios es nuestro deleite: Dios en Cristo es la buena tierra todo-inclusiva para nuestro deleite. Este Cristo es nuestra porción en la luz, la porción común de los santos. Podemos participar de Cristo, disfrutarlo, ser llenos y saturados con Él y tomar posesión de Él como la buena tierra.

Somos liberados de manera continua de cualquier atadura para ser los hijos de Dios libres.

Igualmente, somos restaurados a nuestra condición original: Estamos frente al árbol de la vida en nuestro espíritu, libres y capaces de escoger el participar de Dios como vida o del árbol el conocimiento.

En la era de la iglesia hoy estamos en el año del jubileo, y Dios ya no nos condena. ¡Él nos recibe y nos introduce en Sí mismo! Él nos libera, nos liberta, nos libra de toda cautividad y nos trae al deleite de Cristo (1 Corintios 1:30).

¡Nuestro Jesucristo es el Jesús-jubileo, el liberador de nuestros pecados, la fuente y realidad de de nuestro deleite, y aquel que proclama libertad en nuestro espíritu!

Nosotros, como el hijo pródigo, regresamos a la casa del Padre no para ser uno de sus esclavos sino para disfrutar a Cristo como el becerro engordado, para ser libres de toda cautividad, y ser introducidos a la plenitud del deleite de Dios con todos los santos.

¡Aleluya por nuestro Jesús-jubileo. Aleluya por nuestro Jubileo-Jesús, que nos ha liberado de la cautividad y constantemente nos introduce en el disfrute de Cristo como la buena tierra. Señor queremos seguir disfrutando de nuestra porción asignada con los santos en la luz. Que te disfrutemos aún más y vengamos a Ti para ser liberados de cautividad y seamos restaurados a nuestra condición original. Gracias, Señor Jesús, por venir a proclamar el año del jubileo. Ahora nos introduces a la libertad de los hijos de Dios. Te amamos y te alabamos, nuestro Jesús-jubileo!

Read the article in English, “In the New Testament Jubilee the Birthright is Shifted from Israel to the Church“, on the blog “A normal Believer in Christ“.

Referencias e himnos

  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Ron Kangas correspondiente a esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Lucas (mensajes 12, 20-21), tal y como aparecen reflejados en La palabra santa para el avivamiento matutino, semana 5, mensaje 5: La primogenitura, del Estudio de cristalización de Génesis (3) (este libro puede comprarse aquí).
  • Hymns on this topic:
    # Come, all ye saints, and sing with me. / His love and joy have set me free. / The greatest Savior ever, He! / Come praise and sing in Jubilee! / He changed my life with one simple call. / He gained my heart to love Him o’er all. / And now I will praise Him, and tell the whole world. / I love my Jesus forevermore! (Song on Jubilee)
    # Jesus, Jesus our Redeemer / Has become our Jubilee, / Sent to proclaim the release / Of all held in captivity. / To the blind recovered sight— / The release of all oppressed. / To proclaim the year of the Lord, / Hallelujah Jubilee. (Song on Jesus our Jubilee)
    # What a Christ we have, the all-inclusive One, / Our allotted portion, set apart in light. / In the kingdom of the Son of God, the Son of God’s love, / Here He rules us in the light of His love. (Song on Enjoying Christ).

Combatir por nuestra primogenitura y ser uno con Cristo para redimir la primogenitura de los demás

Combatir por nuestra primogenitura y ser uno con Cristo para redimir la primogenitura de los demásTodos los creyentes en Cristo tienen la primogenitura para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios. Sin embargo, no todos los creyentes disfrutar y ejercen su primogenitura. Hay muchos cristianos que no saben nada de su primogenitura; hay muchos creyentes que han sido derrotados, que han perdido su primogenitura y viven en pobreza espiritual.

Para poder preservar nuestra primogenitura necesitamos COMBATIR. Necesitamos pelear por nuestro disfrute de Cristo; necesitamos combatir para que todos los hermanos disfruten a Cristo. Si no combatimos perderemos nuestra primogenitura como Esaú (Hebreos 12:16-17).

Debemos darnos cuenta que sólo al pelear podemos preservar nuestra primogenitura y que es nuestro no solamente disfrutar nosotros de la primogenitura sino combatir porque los otros creyentes disfruten la suya.

Nosotros no tenemos la fuerza en nosotros mismos ni la voluntad para combatir, sin embargo tenemos la fe en el Señor, nos abrimos a Él, confiamos en Él y somos uno con Él. El Señor pelea por nosotros. Nosotros simplemente necesitamos creer que Él nos ha encomendado combatir al confiar en Él, y que Él combatirá por nosotros.

Un ejemplo muy bueno de alguien que combatió no sólo por su primogenitura sino por la primogenitura de otro es Boaz, en el libro de Rut. Él disfrutó la primogenitura y pagó el precio para redimir a Rut y a Noemí y la primogenitura de ellas.

Este es nuestro Cristo: Él nos vio, los pobres pecadores que habían perdido su primogenitura y estaban en pobreza. ¡Él no nos condenó ni nos criticó sino que vino para redimirnos, trayéndonos de regreso a la primogenitura para que disfrutáramos a Dios! ¡Cristo pagó el precio para redimirnos de regreso a Dios y para que recobrásemos nuestra primogenitura! ¡Ahora pelea por nosotros, por nuestra primogenitura, y por la de los demás!

Que tengamos el corazón de nuestro Dios hacia los otros creyentes y combatamos por la primogenitura de ellos para traerlos de regreso al disfrute de Cristo como la buena tierra todo-inclusiva. Cristo como aquel que es todo-inclusivo es la buena tierra en nuestro espíritu. Él quiere que seamos sus sacerdotes (que llevan el hombre a Dios) y sus reyes (que llevan Dios al hombre).

¡Necesitamos combatir por nuestra primogenitura y ser uno con el Señor para pelear por la primogenitura de los demás para que disfruten a Dios!

Preservar nuestra primogenitura – ¡El Señor combate por nosotros!

Josué 23:10 Un varón de entre vosotros hace huir a mil, porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como Él os ha hablado.

Josué 23:10 Un varón de entre vosotros hace huir a mil, porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como Él os ha hablado.

Hay una conexión entre Deuteronomio 20:1-20 (en relación con pelear, combatir) y Deuteronomio 21:15-17 (en relación con la primogenitura). Espiritualmente hablando, pelear y la primogenitura están relacionados: Para preservar nuestra primogenitura, necesitamos pelear. Si no peleamos por nuestra primogenitura, la perderemos (como el caso de Esaú, ver Hebreos 12:16-17).

Si estamos más preocupados por nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra situación familiar, nuestro dinero, etc, que por nuestra primogenitura, o si tememos luchar, no tendremos el disfrute de la primogenitura.

En Deuteronomio vemos la vida en la buena tierra. En Josué vemos la lucha por poseer la buena tierra. Dios nos dio el Cristo todo-inclusivo como la buena tierra, pero necesitamos poseerlo. ¿Cómo? Peleando para obtenerlo y disfrutarlo. Como Josué, necesitamos ser fuertes y valientes para tomar la buena tierra (Josué 1:6).

Ya que pelear es el medio para preservar nuestra primogenitura, si no peleamos, perderemos nuestra primogenitura. ¡Es una pelea el volvernos al espíritu para contactar al Señor, así que necesitamos pagar un precio y PELEAR por nuestra primogenitura! Necesitamos pelear para volvernos a nuestro espíritu y no permanecer en el yo, en la carne o en la vanidad de nuestra mente. Si somos pasivos, el enemigo hará que nos salgamos del disfrute de nuestra primogenitura.

Al pelear por nuestra primogenitura, tenemos que aprender a confiar en el Señor y no en nosotros mismos. Necesitamos darnos cuenta que estamos peleando por lo que ya nos ha dado, y el Cristo todo-inclusivo como nuestra buena tierra será nuestra posesión real y nuestro disfrute (Josué 1:2-9).

El Señor nos pide pelear por nuestra primogenitura para disfrutar la buena tierra, pero Él NO QUIERE quiere que esta pelea sea por nosotros mismos o en nosotros mismos. Necesitamos decir “¡Amén! a su requisito de pelear por la primogenitura, e inmediatamente percatarnos de que NO podemos hacerlo. Si intentamos pelear por nosotros mismos seremos derrotados. No obstante, si decimos al Señor:

¡Señor, Tú nos pides que ejerzamos nuestra herencia y peleemos por ella. Decimos “amén” a este requisito. Señor, no podemos hacer esto, pero Tú peleas por nosotros. Ven, Señor, y sé aquel que pelea por nosotros. Queremos preservar nuestra primogenitura y disfrutarla!

Cuando el Señor requiere algo de nosotros, en realidad no quiere que NOSOTROS LO HAGAMOS, es decir, no hacerlo en nosotros y por nosotros mismos, sino que quiere que digamos “amén” a Su requisito [y seamos muy activos] en permitirle a Él hacerlo en nosotros.

¡Él quiere que peleemos por nuestra primogenitura: Necesitamos decir “amén” a este requisito y entonces venir a Él y permitirle pelear por nosotros. Él quiere que peleemos por los santos y su disfrute de la primogenitura, pero [para ello] necesitamos decir “amén” a este requisito y que Él sea el que pelee en nosotros y por nosotros, y entonces tomar la iniciativa de traer a otros al disfrute de este Cristo todo inclusivo!

Boaz redimió a Ruth – Cristo redimió a la iglesia – Podemos pelear por la primogenitura de los demás

Booz atesoraba la primogenitura dada por Dios. No sólo le interesaba su propia primogenitura, sino también la de los otros. El pagó un precio para redimir la herencia de su pariente y se casó con la viuda de aquél (Rut 4:1-17). Fue debido a su compasión de la pobre y débil Rut y a su redención de su primogenitura que David, el rey que edificó el reino, fue introducido. (Witness Lee, Lecciones de la verdad — Nivel 1, tomo 1, p. 129)

Booz atesoraba la primogenitura dada por Dios. No sólo le interesaba su propia primogenitura, sino también la de los otros. El pagó un precio para redimir la herencia de su pariente y se casó con la viuda de aquél (Rut 4:1-17). Fue debido a su compasión de la pobre y débil Rut y a su redención de su primogenitura que David, el rey que edificó el reino, fue introducido. (Witness Lee, Lecciones de la verdad — Nivel 1, tomo 1, p. 129)

En el libro de Rut vemos la manera en que Boaz redimió a Rut y su primogenitura (ver Rut 1:16-18; 2:1; 3:2, 9-11; 4:1-17). Rut, una moabita, se casó con alguien del pueblo de Dios, enviudó, y por causa de su pobreza perdió su primogenitura en la buena tierra.

Ella no tenía derecho alguno de disfrutar la buena tierra, pero Boaz (su pariente) la vio, se enamoró de ella, pagó el precio para redimirla a ella y su primogenitura y la introdujo en el disfruto apropiado de la primogenitura. Por su compasión por la pobre y débil Rut, y la redención de la primogenitura de ella, David y posteriormente el Señor Jesús están incluidos.

Del mismo modo nosotros perdimos nuestra primogenitura, así que nuestros derechos de disfrutar a Dios no existían, pero Cristo como el Boaz verdadero, nos vio, se enamoró de nosotros y pagó el precio para redimirnos juntamente con nuestra primogenitura para que pudiéramos disfrutar a Dios. Ahora tenemos el derecho y la posición para disfrutar a Cristo, así como el privilegio de ser sacerdotes, para llevar el hombre a Dios, y reyes, para llevar Dios a los hombres (ver Efesios 3:8; 1 Pedro 2:5, 9; Apocalipsis 5:10).

¡Aleluya! ¡Como creyentes en Cristo tenemos el derecho para disfrutar a Dios, contactarlo, expresarlo y representarlo! Nuestro Boaz espiritual y celestial nos ha redimido a nosotros juntamente con nuestra primogenitura.

Ahora Él quiere que Su corazón sea el nuestro para que nosotros podamos cuidar de los otros creyentes que han perdido su primogenitura y pagar el precio por ellos. Que el Señor nos dé el corazón de Boaz hacia los demás para que oremos por ellos y paguemos el precio para redimirlos a ellos y su primogenitura.

Que cuidemos no solamente nuestra propia primogenitura, también la de otros. Necesitamos tener el corazón tierno y amoroso de nuestro Dios, no criticando o acusando a otros por no disfrutar a Dios, tampoco juzgándolos por no tener mucha realidad espiritual ni condenándolos por no ser felices en el Señor.

Necesitamos cuidar la primogenitura de los demás, orando para que ellos entren en el disfrute del Señor. Nuestras opiniones y nuestro juicio no logran absolutamente nada positivo.

Necesitamos preocuparnos por que todos los santos experimenten y disfruten su primogenitura. Como Josué, necesitamos entrar en la buena tierra, pelear con nuestros hermanos y por ellos para que puedan acceder al disfrute de la tierra, y no tener reposo hasta que todo el pueblo de Dios sea introducido en la posesión plena del Cristo todo-inclusivo como esta buena tierra. El Señor quiere esto, somos uno con Él en esto, y Él luchará por nosotros.

¡Señor Jesús, queremos pelear por nuestra primogenitura y cuidar el disfrute de los demás de su primogenitura. Danos un corazón tierno y amoroso para los santos. Que atesoremos nuestro primogenitura dada por Dios para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios y que seamos aquellos enteramente uno contigo para pelear por los otros santos para que ellos disfruten su primogenitura. Señor, gana muchos que entren al disfrute de la buena tierra y que traigan a los demás consigo. Fortalece nuestra determinación de pagar el precio para redimir a los otros creyentes y su primogenitura!

Read the article in English, “Fighting for Our Birthright and being One with Christ to Redeem Other’s Birthright“, on the blog The Normal Believer in Christ.

Referencias e himnos

  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Ron Kangas correspondiente a esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Deuteronomio (mens 21), tal y como aparecen reflejados en La palabra santa para el avivamiento matutino, semana 5, mensaje 5: La primogenitura, del Estudio de cristalización de Génesis (3) (este libro puede comprarse aquí y aquí).
  • Picture source plus some more ministry portions on this topic – Christian Pictures blog.
  • Hymns on this topic:
    # Our Christ is so enjoyable, / His life is so applicable; / He lives in us to cause the flow / To reach the world, His life to show. / Oh saints, don’t just sit idly by; / Rise up! Your gift do not despise; / Let’s eat and drink of this sweet Christ! (Song on Enjoying Christ)
    # Fight, saints, for Jesus our Lord! / Take in His life, stand in one accord! / Never fear God’s enemy; / Tread on his head triumphantly! / Pray that the daily church life be strong, / That all the saints in spirit press on, / Fighting as the one new man, / Fulfilling our Lord’s great plan! / (Glory! Hallelujah!) (Hymns #1283)
    # Fight the battle in the Body, / Never fight it on your own; / With the Body to the Head joined, / Fight the battle on the throne. / Fight the battle in the Body! / By the virtue of the Head; / Standing firmly with the Body, / Into vict’ry you’ll be led. (Hymns #885)

No menospreciar o perder la primogenitura que recibimos por la soberanía de Dios, sino disfrutarla

No menospreciar o perder la primogenitura que recibimos por la soberanía de Dios, sino disfrutarla Jacob valoró y perseveró para obtener la primogenitura. Esaú menospreció la primogenitura, y Rubén perdió la primogenitura.

Aunque Jacob nació después, él quería la primogenitura. Incluso llegó a engañar a su hermano mayor Esaú para que le vendiera la primogenitura por un plato de lentejas (ver Génesis 25:22-26). Luego, con la colaboración de su madre, Jacob robó la bendición de su padre anciano a su hermano, haciéndole creer que él era Esaú (Génesis 25:29-34).

Jacob no lo sabía, pero él no tenía necesidad de comportarse de manera tan despreciable para obtener la primogenitura, ya que Dios lo había predestinado para tener la primogenitura y la bendición. No obstante, Dios en Su soberanía actuó en medio de todas estas cosas negativas para finalmente darle la primogenitura para la cual lo había predestinado.

Mucho tiempo le llevó a Jacob darse cuenta de que todo es por la misericordia de Dios. Dios es soberano. Lo pastoreó y arregló todas las cosas y las personas en su vida para su transformación y para que alcanzara su madurez para obtener la bendición.

Es un día muy importante en nuestra vida cristiana aquel en que reconocemos que Dios nos predestinó para tener la primogenitura y todo coopera para bien, conforme a la soberanía de Dios.

En el caso de Jacob, aunque él obtuvo la primogenitura, no la disfrutó hasta que fue transformado de un suplantador y alguien que ase el calcañar en un príncipe de Dios.

Después que Jacob fue transformado y maduró, disfrutó la primogenitura y la  bendición. Entonces todo cuanto hizo fue bendecir a todos: Bendijo al faraón (el gobernante del mundo en esa época), bendijo a todos sus hijos de una manera particular, profiriendo una palabra profética con bendición.

Este es nuestro destino: Seremos trasformados y maduraremos para disfrutar la primogenitura y bendecir a todos a nuestro alrededor con el Dios Triuno, según lo que cada uno necesite para su crecimiento en la vida divina para el edificio de Dios. Sin embargo, necesitamos estar alertas con respecto al menosprecio de la primogenitura (como hizo Esaú) y de perderla (como hizo Rubén). Necesitamos cuidarnos de la contaminación y ser las personas apropiadas en la economía de Dios para que la primogenitura sea nuestra y no pase a alguien que haya escapado de la contaminación (como José hizo).

Recibir la primogenitura depende de la predestinación de Dios y Su soberanía 

Recibir la primogenitura depende de la predestinación de Dios y Su soberanía

Recibir la primogenitura depende de la predestinación de Dios y Su soberanía

Dios escogió y amó a Jacob. Él predestinó a Jacob para tener la primogenitura y no hay nada que nadie pudiera hacer para cambiar esto

En todo aquello que ocurrió en la vida de Jacob, Dios fue soberano. Él fue soberano en el menosprecio de Esaú de su primogenitura y en la venta que hizo de ella, en el amor parcial de Rebecca por Jacob, en la ceguera de Isaac cuando dio su bendición, y cuando Jacob recibió la bendición de su padre Isaac.

Los medios que Jacob usó para obtener la primogenitura fueron bajos, malvados y desagradables, y en realidad no necesitaba hacer esta clase de cosas porque Dios lo había predestinado para la primogenitura. Dios fue soberano en todo lo que Jacob, Esaú, Rebecca e Isaac hicieron. Dios llevó a cabo el propósito de Su selección.

Jacob engañó a su hermano para que le vendiera la primogenitura por un plato de lentejas cuando Esaú tenía mucha hambre y entonces manipuló a su padre para que pensara que él era Esaú y le diera la bendición. Jacob maniobró y engañó, pero en realidad esto no era necesario. La primogenitura era suya de todos modos, sin importar lo que sucediera.

Aparentemente Jacob obtuvo la primogenitura al planear todo y suplantar, pero realmente Dios fue soberano al predestinarlo para que tuviera la primogenitura.

Igualmente todos sus planes y maniobras le causaron sufrimiento. Él tuvo que huir de casa, estuvo sometido a Labán por 20 años, no volvió a ver más a su madre y siempre tuvo la impresión de que Esaú lo odiaba y quería matarlo.

Dios en Su soberanía usó toda la planificación y el engaño de Jacob para tratar con él y quebrantarlo para que pudiera ser transformado y madurara para disfrutar la primogenitura.

El hecho de que la primogenitura pasara de Esaú a Jacob nos muestra que ésta NO depende de nuestro nacimiento natural o de nuestros logros, sino de la predestinación y soberanía de Dios.

Disfrutar de la primogenitura en la madurez

Génesis 35:10. Le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino que Israel será tu nombre. Por tanto, llamó su nombre Israel.

Génesis 35:10. Le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino que Israel será tu nombre. Por tanto, llamó su nombre Israel.

Aunque Jacob obtuvo la primogenitura, él no la disfrutó hasta que fue transformado de un suplantador a príncipe de Dios, y alcanzó la madurez (Génesis 32:28; 35:10).

Los medios usados para alcanzar la primogenitura eran despreciables, pero Dios fue soberano. Jacob valoró la primogenitura; quería obtenerla y disfrutarla, pero no la disfrutó hasta después de ser un hombre transformado y maduro.

Después de obtener la primogenitura, Jacob pasó por un largo período en el que fue tratado (bajo Labán, siendo engañado por Labán) y quebrantado (a través de las circunstancias y su familia) para estar listo para ser transformado.

Solamente después de ser transformado de suplantador y ladrón, a príncipe de Dios, fue que él pudo disfrutar y ejercer su primogenitura.

Las manos suplantadoras de Jacob se convirtieron en las manos que bendecían a Israel (Génesis 47:7, 10; 48:15, 20; 49:28). Cuando Jacob fue a Egipto no intentó engañar a otros y obtener cosas para sí, sino que simplemente bendijo a todos. Él no fue a Egipto para robar sino para dar y bendecir.

Necesitamos valorar la primogenitura y buscar su disfrute. No debemos ser pasivos en cuanto a la primogenitura, pensando que Dios ya nos predestinó para tenerla. En lugar de eso, aunque no estemos completamente transformados y maduros en la vida, debemos buscar disfrutarla para poder ejercerla.

¡Señor, valoramos la primogenitura. No podemos vivir, servir, incluso existir sin Tu bendición. Gracias por Tu soberanía al predestinarnos para la primogenitura de disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios. Señor, continúa Tu obra en nosotros y condúcenos hasta el punto en que podamos disfrutar y ejercer la primogenitura plenamente. Transfórmanos en nuestra alma. Confórmanos a Tu imagen. Llévanos a la madurez para poder disfrutar y ejercer la primogenitura completamente!

Advertencia: Ser las personas apropiadas y huir de la contaminación para disfrutar la primogenitura

El primogénito de Jacob, quien debió haber disfrutado la primogenitura, era Rubén, pero éste la perdió porque se contaminó: Durmió con la concubina de su padre, así que profanó su lecho (Génesis 49:3-4).

Aunque Dios quería que Rubén tuviera la primogenitura, éste la perdió. La primogenitura fue pasada a José, quién había huido antes de la contaminación (1 Crónicas 5:1).

Lo que hizo Rubén fue muy grave y perdió su primogenitura. La doble porción de la tierra fue asignada a los dos hijos de José, el sacerdocio a Leví y el reinado a Judá.

Necesitamos estar alertas con respecto a la contaminación. Si nos contaminamos por causa de la fornicación, no recibiremos la primogenitura. Ningún fornicario entrará en el reino milenial para disfrutar de la plenitud del gozo de Cristo, ser un sacerdote de Dios y un rey juntamente con Cristo (1 Corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; Efesios 5:5).

Para llegar a ser vencedores que ejercen su primogenitura para disfrutar a Cristo y ser sacerdotes de Dios y co-reyes con Cristo, necesitamos permanecer alejados de contaminación.

Necesitamos cuidarnos para ser las personas apropiadas, de otro modo perderemos la primogenitura. En 1 Corintios 6, en Gálatas 5 y en Efesios 5 Pablo enumera las clases de personas que no pueden heredar el reino: Personas profanas, adúlteros, blasfemos, borrachos, etc.

El caso de Rubén no consiste en una sola acción llevada a cabo, sino su persona la que ocasionó que perdiera su primogenitura. Esaú no sólo “vendió su primogenitura”; él amaba al mundo y el entorno físico mundano, y menospreció su primogenitura.

Sí, nuestras acciones son muy importante y debemos velar y estar alertas (ver: Moisés perdió el derecho a entrar en la buena tierra por una acción suya), pero una persona que hace una sola acción todavía tiene esperanza, mientras que alguien que es cierto tipo de persona tiene poca esperanza.

Necesitamos la misericordia del Señor para ser preservados en nuestro comportamiento y el tipo de personas que somos y llegamos a ser. Necesitamos ser aquellos que disfrutamos al Señor y colaboramos con Su trato, Su quebrantamiento y Su transformación, para que seamos las personas apropiadas, aquellos que NO vendemos la primogenitura (como Esaú) y que no nos contaminamos (como Rubén), sino que debemos valorar, disfrutar y ejercer la primogenitura para el propósito de Dios.

¡Señor Jesús, sálvanos de cualquier contaminación y fornicación. Señor, ten misericordia de nosotros, presérvanos y guárdanos para ser las personas apropiadas que puedan heredar la primogenitura y ejercerla. Valoramos nuestra primogenitura para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios. Señor, queremos colaborar contigo de la mejor manera cada día para ser las personas con las que Tú tratas, que tú quebrantas, trasformas y maduras en la vida divina para disfrutar la primogenitura y ejercerla para Dios!

Read the post in English: “Not Despising or Losing but Enjoying the Birthright we Receive in God’s Sovereignty” on the blog A Normal Believer in Christ.

Referencias e himnos

  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje impartido por el hermano Ron Kangas correspondiente a esta semana y las porciones del Estudio-vida de Génesis, mensaje 68, tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino, semana 5, mensaje 5, “La primogenitura”, a partir del Estudio de cristalización de Génesis (3). Este libro puede ser comprado aquí y aquí.
  • Hymns on this topic:
    # Blest assurance! God has fully ordered / Every matter by His sovereign hand; / Every person (though we see so dimly), / Every thing’s according to His plan. / Every trial is but the Father’s answer / To the groaning of the Spirit’s prayer; / May He gain in every tribulation, / Until we Christ’s glory fully share. (Hymns #1210)
    # By His mercy, we’re selected, / Ours a glorious destiny. / Not by running, nor by willing, / But through God’s own sovereignty. / Once we were wild olive branches, / Now the root and fat partake, / Grafted in, rejoice together, / Growing for the kingdom’s sake. (Hymns #1203)
    # I would cease completely / From my efforts vain, / Let Thy life transform me, / Full release to gain; / Build me up with others / Till in us Thou see / Thy complete expression / Glorifying Thee. (Hymns #841).