¡Habiendo sido reconciliados con Dios ahora tenemos acceso al Padre en el Espíritu para disfrutarlo!

El Dios Triuno está obrando y operando en el hombre para ganarlo. ¡Dios el Padre vino en Dios el Hijo para reconciliarnos consigo mismo y ahora tenemos acceso al Padre en el Espíritu! ¡MEDIANTE Dios el Hijo, (Quien es el Realizador, el medio), y EN Dios el Espíritu (Quien es el Ejecutor, la aplicación), tenemos acceso a Dios el Padre (Quien es el Originador, la fuente) para disfrutarlo! La intención de Dios no se limita a reconciliarnos con Él, ni siquiera se limita a reconciliar a los judíos con los gentiles dentro de un Cuerpo mediante Su muerte en la cruz. ¡No! ¡Dios quiere más! Él quiere que el hombre venga y acceda a Dios el Padre PARA disfrutarlo en el Espíritu. Esto está revelado en Efesios 2:16-18:

Y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Y vino y anunció la paz como evangelio a vosotros que estabais lejos; y también paz a los que estaban cerca; porque por medio de Él los unos y los otros tenemos acceso en un mismo Espíritu al Padre.

Ante todo, los creyentes judíos y gentiles fueron reconciliados con Dios en un Cuerpo. Dios no reconcilió a “individuos” sino a dos pueblos separados. ¡Mediante el Cuerpo de Cristo en la cruz cualquier separación, ordenación, ley, etc, fue sacrificada en la cruz y ahora estos dos pueblos han sido reconciliados entre sí! En la cruz, Cristo derrumbó el muro de separación y creó una misma entidad a partir de estos dos pueblos. ¡Esta entidad es el nuevo hombre! ¡Cuando estos dos pueblos fueron creados como un nuevo hombre, al mismo tiempo Cristo los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo! ¡Esto es un hecho, todos fuimos reconciliados con Dios y los gentiles fueron reconciliados con los judíos en un Cuerpo, en Cristo! ¡Aleluya por esto! ¡Con este fundamento ahora podemos ir más allá en nuestro disfrute del Padre con todo lo que Él es y tiene, en el Espíritu! El que estemos en el Cuerpo reconciliados con Dios y con los demás es un HECHO (no un planteamiento teórico). Por ello, estar en el Espíritu disfrutando y experimentando al Padre ES una experiencia. ¡Necesitamos estar en el Espíritu para disfrutar todo lo que Dios es! El secreto se encuentra en permanecer en nuestro espíritu el cual está regenerado con el Espíritu. ¡No nos quedemos en nuestra mente! ¡No confiemos en los hechos visibles ni en nuestros razonamientos! ¡Vayamos al Espíritu para disfrutar a Dios el Padre! Antes estuvimos alejados de Dios. Ahora hemos sido reconciliados con Dios de manera POSICIONAL. ¡Ya no hay separación, alejamiento ni contradicción entre nosotros y Dios! No obstante, debemos ir más allá del hecho posicional. ¡Necesitamos estar en el Espíritu para disfrutar, experimentar y vivir la realidad de nuestra nueva posición, para experimentar este acceso a Dios! Mediante Cristo y en el Espíritu tenemos acceso a Dios el Padre. ¡Toda la Trinidad Divina está laborando y operando para traer al hombre al disfrute de Sí misma! Para experimentar el disfrute de lo que poseemos posicionalmente, necesitamos estar en el Espíritu. Hemos de ir más allá de lo posicional, hemos de entrar en la experiencia y el conocimiento personal de Dios el Padre, mediante Cristo en el Espíritu, que está en nuestro espíritu.[Compartir de la reciente Palabra santa para el avivamiento matutinoLa línea central de la Biblia. Read this portion in English also via, having been reconciled to God we now have access unto the Father in one Spirit to enjoy Him!]

¡Gracias Señor por el hecho de estar reconciliados con Dios en el Cuerpo de Cristo en la cruz! ¡No hay nada entre Dios y nosotros! ¡Tenemos paz para con Dios! ¡Hemos sido reconciliados con Dios! ¡Te alabamos por Tu maravillosa muerte en la cruz, que es creadora de paz! ¡Este hecho es para que nosotros lo poseamos! ¡Señor, que nos volvamos a nuestro espíritu mezclado! ¡No nos basta el hecho, queremos la experiencia de esto! ¡Tenemos acceso a Dios el Padre en el Espíritu! ¡Señor, que regresemos siempre a nuestro espíritu para permanecer en el Espíritu y disfrutar todo lo que el Padre es y tiene! ¡Queremos la experiencia, la vivencia, no sólo saber del hecho!

La línea central de la Biblia: ¡El único Cuerpo de Cristo, el organismo del Dios Triuno!

¡Alabado sea el Señor por Su revelación divina en la Biblia! En la Biblia hay muchas cosas, pero hay una LÍNEA CENTRAL, una revelación central. Esto es algo tan básico e importante que todos los creyentes están de acuerdo con ello. ¡En nuestra vida y nuestro servicio necesitamos estar enfocados no en las “hojas” ni en las “ramas” de la economía de Dios, sino en el “tronco”, la línea central de la revelación divina! Asuntos como el lavamiento de pies, el cubrirse la cabeza, la manera en que las personas deben ser bautizadas, el rapto e inclusive prácticas como invocar el nombre del Señor, orar la Palabra, tener reuniones apropiadas en las que todos los miembros funcionan, etc, ¡NO son la línea central de la revelación en la Biblia! Necesitamos centrarnos en la Palabra de Dios, el Dios Triuno, la economía de Dios, el Cristo todo-inclusivo, el Espíritu vivificante, el Cuerpo de Cristo y la Nueva Jerusalén. ¡Estamos SEGUROS cuando hacemos esto! ¡Definitivamente edificamos el Cuerpo de Cristo y edificamos a los creyentes cuando hacemos estas cosas y los santos son constituidos con estas verdades!

¿Qué es EL CUERPO DE CRISTO? ES el Dios Triuno – Él es todas las cosas, la realidad de todas las cosas positivas en el universo, pero Él necesita un organismo, “un contenedor orgánico”, en el cual Su vida pueda ser contenida y a través del cual pueda ser expresada. ¡El único Cuerpo de Cristo es la constitución de la divinidad del Dios Triuno procesado y consumado con la humanidad de todo Su pueblo redimido, regenerado y transformado! Esto lo vemos en Ef 4:4-6 donde el Dios Triuno se mezcla con el hombre. ¡Este es el Cuerpo de Cristo! Aquí, Dios el Padre es la fuente y la sustancia; Dios el Hijo es el elemento y la expresión; Dios el Espíritu es la esencia, y los seres humanos regenerados (los creyentes) son el marco exterior, la iglesia, cuya realidad es el Cuerpo. ¡Aleluya, el Dios Triuno en Su divinidad se mezcla con nosotros en nuestra humanidad! El resultado es un organismo divino-humano, el Cuerpo divino y místico (espiritual) de Cristo. Este único Cuerpo de Cristo es el cumplimiento de la economía de Dios de acuerdo a Su beneplácito, el deseo de Su corazón (Ef 1:5). Todos los creyentes en Cristo constituyen el Cuerpo de Cristo. Este Cuerpo es expresado en las muchas localidades como las iglesias locales. Las iglesias no son el Cuerpo. El Cuerpo de Cristo es la realidad de ellas. Sin embargo, la iglesia es una congregación o reunión de los creyentes, los cuales han sido regenerados por Dios con Su vida divina y Su naturaleza. Hemos de estar en las reuniones de la iglesia. Allí tocamos la realidad del Cuerpo, pero si estamos en las reuniones y no estamos en la realidad del Cuerpo, es decir si no participamos de esta realidad, es decir, si permanecemos en nuestro ser natural, entonces nuestra asistencia es algo vacía, es sólo forma, apariencia. Podemos “olvidarnos” de las reuniones de la iglesia, pero el Cuerpo de Cristo como el organismo del Dios Triuno es algo orgánico, en vida y continúa siendo real aún cuando no haya “reuniones” y aún cuando no sea real para nosotros en nuestra experiencia.

¡Es tan maravilloso que seamos creyentes en Cristo y miembros del Cuerpo de Cristo! ¡Sí, Cristo es el que edifica la iglesia, pero lo hace A TRAVÉS de nosotros, Sus muchos miembros! El Cuerpo de Cristo es edificado por los muchos miembros perfeccionados del Cuerpo; los creyentes son perfeccionados por los miembros dotados y estos miembros perfeccionados funcionan cada cual según su medida para edificar el Cuerpo de Cristo (Ef 4:11-12). No son directamente los “miembros dotados”, apóstoles, profetas, evangelistas y pastores-maestros los que edifican el Cuerpo, sino los santos que han sido perfeccionados por éstos, al funcionar, según la propia medida. Igualmente, el Cuerpo es edificado por el crecimiento en vida de cada miembro del Cuerpo. Mientras más comemos y disfrutamos al Señor, más crecemos en vida y edificamos el Cuerpo. El Cuerpo se edifica a Sí mismo en amor (Ef 4:15-16). Es unido y entrelazado por todas las coyunturas del rico suministro y por la función de cada miembro en su medida. Hay tantas cosas más que pueden decirse y compartirse acerca del Cuerpo de Cristo, pues es algo tan rico, amplio y profundo; esto es lo que Dios está haciendo hoy y es lo único que producirá la Nueva Jerusalén… [Compartido según el disfrute de Los diez “unos” absolutamente cruciales para la edificación del Cuerpo de Cristo (Hermano Witness Lee). Read this portion in English also via, The Central Line of the Bible – the one unique Body of Christ, the organism of the Triune God!]

¡Señor, que permanezcamos en la línea central de la Biblia! ¡Sálvanos de enfatizar demasiado asuntos o doctrinas que no conducen a la edificación del Cuerpo de Cristo! ¡Queremos hacer hincapié en los elementos cruciales en la Biblia, aquellos asuntos que has ordenado para conducir a la edificación! ¡Gracias por ponernos en el Cuerpo! ¡Ahora somos miembros de Cristo, somos divino-humanos y partes del organismo del Dios Triuno! ¡Continúa mezclándote con nosotros más y más cada día! ¡Señor, más mezcla del hombre con Dios hoy!

¿Cuál es la línea central de la revelación divina en la Biblia? ¿Cuál es la revelación principal en la Biblia?

¡Esta es una pregunta que todos los creyentes verdaderos en Cristo deben hacerse y que debe constituirse en ellos! La Biblia habla de muchas cosas y trata de muchos asuntos; hay muchos libros y muchos escritores. ¡Las Escrituras como el aliento de Dios (2 Tim 3:16) tiene una línea central: Hay una revelación central en la Biblia! ¡Por un lado, todos necesitamos conocer la revelación principal en la Biblia y por otro, es importante que conozcamos los puntos menores en la Biblia! En realidad lo importante es ver y conocer el “tronco”, es decir, la línea central de la revelación divina. Debemos enfatizar la línea central de la revelación divina, sin embargo no debemos olvidar “las ramas”, que son los puntos secundarios en las Escrituras. Ya que la Biblia es la Palabra de Dios y está escrita por Dios mediante los hombres que recibieron la trasmisión del Espíritu Santo (2 P 1:21), la línea central de la revelación divina en la Biblia no contradice o excluye ninguna otra porción, aún las menores o secundarias. ¡Toda doctrina o asunto pequeño en la Biblia confirma y está firmemente relacionado con la revelación principal en la Biblia!

Así mismo, cualquier interpretación de la única biblia no debe tener pequeñas revelaciones cuyas interpretaciones sean contrarias, carezcan de armonía o concordancia con respecto a la revelación principal de la Biblia, que es única y completamente consistente (Los “Diez” unos extremadamente cruciales para la edificación del Cuerpo de Cristo).

¡Alabamos al Señor pues hoy podemos conocer y estar seguros respecto a cuál es la línea central de la revelación divina! ¡A través de los tiempos muchos creyentes verdaderos han discutido acerca de cuáles son los asuntos principales en la Biblia! Ha habido mucha división y se han creado muchas denominaciones a partir de la interpretación de la Biblia, la defensa de ciertos asuntos específicos y la determinación de los más importantes. ¡Divisiones basadas en los asuntos principales o en los secundarios! Sin embargo, La Biblia es UNA, Dios es UNO y la economía de Dios también es UNA. ¡Dios desea la unicidad en el Cuerpo de Cristo! Es decir, que el Cuerpo, que es uno, tenga sólo una expresión práctica. Dios desea que el Cuerpo de Cristo sea verdaderamente UNO, pero Satanás ha usado el hombre creyente sin un apropiado adiestramiento en la Palabra y sin una experiencia equilibrada o apropiada, y al hombre carnal, para crear divisiones en el Cuerpo de Cristo, incluso usando la Palabra de Dios. Por ello es importante que veamos y conozcamos “el tronco”, la línea central de la revelación divina en la Biblia y luego todo lo demás en la Biblia cobrará sentido y encajará, ya que todas las cosas están apropiadamente relacionadas con la revelación central. ¡La Biblia habla principalmente de Dios (todo comienza a partir de Dios), la economía de Dios y la impartición de Dios! Más específicamente, después de mucho estudio, consideración de las Escrituras y una interpretación apropiada de la Palabra Santa, hemos visto, experimentado y disfrutado el hecho de que hay SIETE asuntos extremadamente cruciales que componen la línea central de la Revelación Divina: La Palabra de Dios, el Dios Triuno, la economía de Dios, el Cristo todo-inclusivo, el Espíritu vivificante, el Cuerpo de Cristo y la Nueva Jerusalén. Los próximos días y semanas estaremos tratando estos asuntos principales en la Biblia, que todos los creyentes aman, aceptan y atesoran – ¡la línea central de la revelación central en las Escrituras! [Compartir de la reciente Palabra santa para el avivamiento matutino, La línea central de la Biblia. Read this portion in English also via, What is the Central Line of the Divine Revelation in the Bible? What’s the main revelation in the Bible?]

¡Señor, sálvanos de estar enfocados demasiado en los puntos menores de la Biblia! ¡Concédenos una visión del TRONCO – la línea central de la revelación divina en la Biblia! ¡Sálvanos de causar división en el Cuerpo de Cristo al enfatizar los puntos menores! ¡Concédenos misericordia, Señor, para que podamos ver y que esto se constituya en nosotros – Dios, Su economía y Su impartición en nosotros como los asuntos principales en la Biblia! ¡Te alabamos, Señor, por Tu Palabra!

El requisito supremo y más elevado para un cristiano es ser edificado y ser edificable

El Señor nos presenta un requisito supremo; un requisito que es el más elevado de todos – ser edificados los unos con los otros en el Dios Triuno. Sí, es posible que amemos a los santos, que seamos espirituales y fieles a las prácticas de la manera ordenada por Dios – cosas todas buenas y que todos debemos hacer – pero ¡si no somos edificados no estaremos cumpliendo con el requisito más elevado y excelente de Dios! ¡La virtud más excelente de alguien que sigue al Señor es ser edificado con los santos para llegar a ser el Cuerpo de Cristo, en el Dios Triuno! ¡Dios no nos mide y evalúa meramente/principalmente de acuerdo a regulaciones morales o principios espirituales, sino según Su Casa, Su edificación! ¡En Ezequiel 43 vemos que Dios le dijo al profeta que mostrara el diseño de la casa al pueblo y se lo describiera a ellos! El asunto central no es la moralidad, la espiritualidad, ni siquiera las prácticas auténticas de vida (como invocar el nombre del Señor, orar Su Palabra o tener un avivamiento matutino cada día) – necesitamos ser medidos según la casa de Dios. ¿Alcanzamos el estándar de Su casa? ¿Estamos conformados según Su casa? ¿Nuestra espiritualidad coincide con la casa de Dios? ¿Actuamos de acuerdo a nuestra medida -nuestra función, nuestro hablar, nuestro hacer- dentro del orden y el diseño de la casa de Dios? ¿Estamos edificados con solidez? Estas preguntas y estos asuntos deben llegar a ser nuestra realidad – ¡Dios nos mide según la unicidad que experimentemos, según nuestro funcionar en la medida que Él nos ha asignado y según nuestra edificación real!

Una de las cosas más tristes para un cristiano es llegar a cierta edad de su vida y no ser edificable – él no puede ser edificado, no está edificado y no puede ser edificado juntamente con otros. Desde luego, puede ser un buen hermano/hermana fiel al Señor en la vida de iglesia, pero no edificable. Por ello es necesario que experimentemos esa urgencia delante del Señor hoy para llegar a ser los materiales apropiados para la edificación divina; ¡que seamos transformados para ser edificados/edificables! Especialmente mientras somos adultos jóvenes, necesitamos darnos cuenta que la esencia de nuestras experiencias espirituales NO ES MERAMENTE ser útiles para el Señor, aprender a asumir responsabilidades o cuidar/pastorear otros creyentes, etc – sino, y principalmente, ¡llegar a ser edificables! ¡Este proceso incluye el quebrantamiento, la disciplina del Espíritu, la transformación auténtica y entrar en la edificación! Cuando uno está en la edificación, cuando se es parte de ella, no es necesario “recordar lo que es la edificación”, que incluye la manera en que ésta se vive, etc – ¡Estaremos siendo edificados juntos y viviremos en la realidad de la edificación de Dios el resto de nuestras vidas! ¡Estando en la edificación, oraremos, estudiaremos la Biblia, perseveraremos en el ministerio, serviremos, predicaremos el evangelio – dentro de la edificación y por la edificación! De otro modo, nos encontraremos en el ministerio, disfrutaremos al Señor, cuidaremos a otros, conoceremos la Palabra de Dios – y aún así ¡llegaremos casi a los sesenta años y no seremos edificables! ¡Cuánto necesitamos amar al señor de manera activa y pedirle con súplica que nos haga edificables, para que podamos ser efectivamente edificados y convertirnos así en expresión funcional del Cuerpo de Cristo con todos los santos!

¡Necesitamos que el Señor nos infunda el deseo, el anhelo por Su edificación! Esto es algo por lo que podemos orar y que podemos pedirle al Señor que lo haga en nosotros, pero no podemos hacerlo por/en nosotros mismos. ¡Necesitamos que el Señor en nosotros multiplique el deseo que está en Su mismo corazón, que es el anhelo por la edificación, hasta que se constituya en nosotros, llegando a ser parte de nuestro ser! Nuestra oración es como la de los israelitas en relación con la reedificación del templo,

¡…que Tu voluntad llene nuestros corazones con el deseo profundo de hacer Tu voluntad, preservar y cumplir el mandamiento de edificar el templo santo, así como el santuario que Moisés estableció a los pies del Monte Sinaí, como Salomón edificó en el Monte Moriah y los hijos de Israel reconstruyeron… como en los tiempos antiguos!

Que nuestra oración por la edificación del Cuerpo de Cristo y porque lleguemos a ser edificables sobrepase aquella oración por la reedificación del templo físico. ¡Necesitamos venir al Señor con urgencia y sentir esta urgencia por este asunto y suplicarle que nos convierta en estas personas! [Inspirado en el mensaje 11 del Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, The highest and supreme requirement for a Christian is to be built up and be buildable]

¡Señor, fórjate en nosotros! ¡Edifícanos más en el Dios Triuno! ¡Que seamos edificables –los que son edificados para llegar a ser el Cuerpo de Cristo! ¡Sálvanos de quedar intactos, en nosotros mismos y no ser edificados! ¡Señor, sentimos gran urgencia por este asunto – que seamos cristianos edificables! ¡Queremos aprender esta lección única – ser edificados! ¡Gánanos no como cristianos buscadores, individuales y espirituales, sino como miembros del Cuerpo, edificados con otros santos junto a nosotros! ¡Señor, edifícanos en el Cuerpo y como el Cuerpo de Cristo!

¡Cristo prosperará en la voluntad de Jehová y Sus días serán alargados – somos Su continuación!

¡Mediante la muerte y la resurrección de Cristo Él produjo los muchos granos – los muchos hijos de Dios – los muchos hermanos de Cristo! ¡En esto verdaderamente se deleita Jehová! ¡Revelarse en nosotros para que seamos la simiente de Cristo, hacernos parte de Cristo y hacernos hijos de Dios complace a Dios! El deseo de Dios no consiste meramente en que Cristo venga y nos redima y nos reconcilie consigo mismo. Dios no quiere que Cristo muera por nosotros solamente. Dios quiere que Cristo, como Su Amado y primogénito en resurrección, ¡viva nuevamente – en todos los miembros de Su Cuerpo! Después que Él puso Su vida en expiación por el pecado (fue un sacrificio por nuestro pecado), Él “verá linaje”, que es Su simiente corporativa, el Cuerpo de Cristo producido y formado – y Él quedará satisfecho. Esto es lo que Isaías 53:10-11 dice:

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho…

Este linaje mencionado es Su descendencia en la resurrección, como simiente corporativa, y somos nosotros Sus creyentes para la edificación de Su Cuerpo como Su continuación, con/en la cual Él vivirá por largos días. Cristo no fue derrotado en la cruz y no falló en cuanto al propósito que lo trajo a la tierra, sino que Él es la Persona más exitosa en el universo en el propósito universal de Dios. Sí, Él murió por nuestro pecado y fue afligido en Su alma, pero en Su resurrección Él vio un linaje, es decir, Su descendencia, Su simiente corporativa – ¡Él vio los muchos creyentes como Su continuación y extensión! Esta es la voluntad de Dios, aquello en lo que Él se deleita – y Cristo fue prosperado en la voluntad de Dios. Nadie nunca ha sido capaz de derrotar a Cristo – ni siquiera la muerte, sino que fue prosperado como/en Su continuación (nosotros) y en la prolongación, extensión (nosotros) de Sus días. Hoy Cristo todavía vive sobre la tierra mediante/en Sus muchos creyentes. Tal como vemos en Juan 14:19, “Porque yo vivo, vosotros también viviréis” – así también podemos decir al Señor: “Porque vivimos hoy, Tú también vives en nosotros”.

¡Todas las cosas son para el cumplimiento de la voluntad de Dios y Su deleite – no vivimos en la tierra para nosotros mismos sino para Dios y Su deleite! Somos regenerados para cumplir la voluntad de Dios, lo cual complace a Dios y Su impartición en nosotros cada día es también para cumplir Su voluntad – la cual es tener muchos hijos y que Cristo viva otra vez en todos los miembros de Su Cuerpo. Nuestra predicación del evangelio no es sólo para salvar almas para el Señor, sino para que Dios se deleite – nuestra predicación del evangelio es para hacer que Dios sea feliz. Dios está satisfecho cuando el Cuerpo de Cristo aumenta numéricamente y crece en vida, es decir, es edificado. Cristo hoy, como el Sumo sacerdote en los cielos y como el Espíritu vivificante en nuestro espíritu, está siendo prosperado según la voluntad de Dios al hacer feliz a Dios en todo lo que Él es y hace. Cristo edifica la iglesia y hace Su hogar en nuestro corazón – para la complacencia de Dios. En todo el universo no existe nada, excepto la iglesia que pueda complacer a Dios. La mano de Cristo se mueve hoy – y la voluntad de Jehová está siendo prosperada en Su mano. En todos los lugares sobre la tierra las personas están siendo salvas, regenerados, transformados, renovados y conformados – ¡para que Dios obtenga aquello que es según Su voluntad, que es Su complacencia, la iglesia! La iglesia es la continuación de Cristo con miras a la prolongación de Sus días – ¡Cristo está siendo manifestado y expresado en la iglesia hoy! Este es uno de los muchos resultados y frutos de la resurrección de Cristo. [Del Estudio-vida de Isaías y la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el estudio-vida de Isaías (2)] [read this sharing also in English via, Christ will prosper in the pleasure of Jehovah and He will extend His days – we are His continuation!]

¡Amén, Señor, aquí estamos para el deleite de Dios! ¡Gracias porque no solamente moriste por nosotros sino que resucitaste para regenerarnos! ¡Tú has hecho todo esto para la complacencia de Dios – y todo lo que haces hoy es para la complacencia de dios! ¡Señor, infunde este deseo y esta aspiración en nosotros! ¡Muéstranos que no estamos aquí para nosotros mismos sino para Dios y Su deleite! ¡Que el deseo de Tu corazón sea el deseo de nuestro corazón, hasta que seamos uno contigo en el cumplimiento del beneplácito de Dios!

Conferencia en Malaga, Espana, 2010 – Testimonios de jóvenes (I)

Tres puntos me impresionaron mucho en la conferencia en Málaga:

  1. La Voluntad de Dios
  2. Cristo nuestro centro
  3. La unanimidad.

Nosotros tenemos que desear la voluntad de Dios. La voluntad y el propósito de Dios es tener una expresión aquí en la tierra. Nosotros tenemos que tener una visión clara y fresca del recobro del Señor y orar mucho por esto. Cristo debe ser el centro de nuestras vidas, tenemos que decirle al Señor que nos vacíe cada día y nos llene de Él, para disfrutarle en todo momento y en cualquier circunstancia. Debemos decir ¡Amén! y estar siempre gozosos. Debe haber unanimidad entre nosotros los hermanos. Hemos de ser uno, así como tenemos un solo Padre, un solo bautismo, una sola fe… ¡Gracias, Señor por Tu voluntad, por ti mismo en nosotros y nuestra unanimidad en ti! ¡Oh, Señor, danos una visión clara y fresca de Tu recobro! (Hermana Cynthia, Sevilla)

Mi disfrute fue muy sencillo. Vimos que en Su economía, Dios desea que Cristo sea el todo. Y que la manera en que Cristo puede llegar a ser nuestro todo es por medio de disfrutarle. Sin embargo, para que tengamos una visión fresca de quién Cristo es y de lo que Dios desea, necesitamos tener hambre. En Lucas 1:53, el Señor colmó a los hambrientos de bienes pero a los ricos los despidió vacíos. Y, ¿cómo podemos ser los hambrientos? Pidiéndole que nos dé hambre. No cometer el error de los de Laodicea en Apocalipsis 3:17, que pensaban que eran ricos. Tenemos que venir a Él y comprar colirio (Ap. 3:18) para que nuestros ojos sean abiertos y le podamos disfrutar de una manera nueva y fresca cada día. Así podemos ser llenos del Amado, el único que satisface a Dios (Hermana Damaris, Madrid)

¡El tiempo de conferencia en Málaga fue un tiempo maravilloso! ¡Disfruté mucho de la palabra que se dio y de la comunión que tuve con hermanos de diferentes ciudades! ¡Esto es posible porque tenemos un solo Padre, un solo Señor y un solo Espíritu! Estos tres es el Dios Triuno, que al mezclarse con el hombre da como resultado ¡el Cuerpo de Cristo, la casa del Dios viviente! ¡La palabra fue muy fresca y rica! El tema general fue La NECESIDAD DE UNA VISIÓN FRESCA DEL RECOBRO DEL SEÑOR… Y el punto que más me impresionó fue que el recobro del Señor consiste en recobrar a Cristo como nuestro centro, realidad, vida y nuestro todo; en recobrar la unidad del Cuerpo de Cristo y la función de todos sus miembros. A pesar de llevar años siguiendo al Señor en Su recobro, por Su gracias y misericordia he permanecido aquí, pero necesitaba ser refrescado. Disfruté mucho Lucas 1:53 que dice: A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos despidió vacíos. Debemos orar mucho al Señor para que nos haga ser los hambrientos de hoy, a fin de ser colmados de todos Sus bienes, que son Él Mismo, el Cristo todo-inclusivo, para que Dios cumpla Su propósito eterno. Éste consiste en obtener un grupo de personas que lo contengan y lo expresen en la realidad del Cuerpo de Cristo, que tendrá su consumación en la Nueva Jerusalén. ¡Alabado seas, Señor, por Tu recobro! (Hermano William, Valencia)

En la conferencia en Málaga he ganado mucho. Lo que más me ha impresionado es que necesitamos tener una visión fresca del recobro del Señor. ¡Somos el recobro! El Señor desea impartirse en el hombre y mezclarse con él para que ambos sean una sola entidad. El Señor es uno y a la vez tres, el Padre, el Hijo y el Espíritu. Esta es la unidad que se habla en Juan 17, pero esto no sólo queda allí sino que esta triunidad se mezcla con el factor humano. ¡Esto se llama “el cuatro en uno” y el resultado de esta mezcla es el Cuerpo de Cristo! ¡Aleluya por esta mezcla! ¡Esto es maravilloso! ¡Gracias Señor por Tu recobro y por Tu cuerpo! (Hermano Santiago, Madrid)

Cristo como el Salvador-Piedra también es la piedra del ángulo que nos une y nos edifica para ser el edificio de Dios

La piedra (Cristo) que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo (Salmo 118:22). Cristo como la piedra desechada y despreciada por los constructores y el pueblo judíos ha venido a ser la piedra angular que une a los judíos y los gentiles en un solo Cuerpo, El Cuerpo de Cristo. En realidad “la cabeza del ángulo” puede ser también traducida como “la piedra angular principal”. Por un lado, Cristo es la piedra de fundamento para el edificio de Dios, la cual está probada y es confiable; por otro, Él es la piedra angular para la edificación de la iglesia en la economía de Dios. En la economía neotestamentaria de Dios, Cristo en Su salvación, primeramente nos hace piedras vivientes para la edificación de la casa espiritual de Dios y luego en el proceso de transformación nos edifica como morada de Dios en el espíritu. Estamos siendo edificados sobre Cristo como el fundamento sólido y único fundamento, y somos unidos por Cristo como la piedra angular para ser el único Cuerpo de Cristo que lo expresa en el universo. Cristo como la piedra de fundamento nos sostiene y sostiene todo el edificio, mientras que Cristo como la piedra del ángulo nos une con todos los santos que son diferentes de nosotros, pero que igualmente poseen la vida divina en ellos. Esto es lo que Efesios 2:20-22 dice:

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra del ángulo Cristo Jesús mismo, en quien todo el edificio, bien acoplado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el espíritu.

Incluso hoy estamos siendo acoplados, unidos los unos con los otros en la vida de iglesia, no por un grupo de reglas o “al caernos bien los unos a los otros”, ni siquiera por “pasar un buen tiempo juntos”, sino que somos unidos y entrelazados por Cristo como la piedra del ángulo. Somos acoplados por Cristo. El edificio de Dios, el Cuerpo de Cristo somos nosotros sobre el sólido fundamento de Cristo y nuestro experimentar a Cristo como la piedra angular que nos une. Quien crea en Cristo como la piedra nunca será avergonzado. Experimentamos a Cristo día a día cuando lo disfrutamos. Ya que Él es todo-inclusivo, no solo es el alimento y la bebida que recibimos en nuestro interior cuando nos abrimos a Él, sino que también es la Piedra todo-inclusiva, que nos hace piedras vivientes, edificados sobre Él como la Piedra de fundamento y que nos une, al ser la piedra angular, para que seamos uno para Su testimonio. Nuestro salvador Jesús nos salva y nos une para que seamos el edificio de Dios. ¡Qué gran salvador tenemos!

Y esto es solamente un anticipo. Hoy en la era de la gracia podemos tener un anticipo de Cristo como la Piedra que nos salva, edificándonos juntos, uniéndonos para llegar a ser la casa espiritual de Dios. El gusto completo lo tendremos en la era del reino, la era de la restauración, en la segunda venida del Señor, cuando el pueblo de Israel regrese al Señor y habrá una restauración de todas las cosas hacia Dios. ¡Aleluya, podemos disfrutar de un anticipo del gusto completo que tendremos! ¡Cristo como el Salvador-piedra nos salva y nos edifica para ser Su expresión! [Disfrute del estudio-vida de Isaías, citado en el avivamiento matutino del estudio de cristalización de Isaías (1)]