¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad y es como perseguir al viento si no somos llenos de Dios, como nuestro contenido!

¡Cuando oramos con la Palabra de Dios, la luz resplandece! La Biblia dice con toda claridad que “toda la Escritura es inspirada por el aliento de Dios”… (2Tim 3:16) –y esto significa que todas las palabras que están en la Biblia son el aliento de Dios que pueden convertirse en vida para nosotros cuando la interiorizamos apropiadamente, es decir, cuando las tomamos (leemos) “con toda oración y petición en el espíritu (Ef 6:17-18). Esta mañana en mi tiempo de oración y lectura para ser avivado, encontré algunos versículo “inusuales” que exponen (descubren, desvelan) la realidad de la vida humana “bajo el sol”, sin Dios (Sal 90:10):

“Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos”.
Según Eclesiastés 12:8: “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad”.

El hombre fue creado por Dios para ser lleno de Dios y para que Dios sea el contenido del hombre y su realidad. Sin embargo, hoy todos los hombres han perdido a Dios como su posesión y ¡en un sentido divino, sin Dios no tienen un lugar donde morar! ¡Todas las personas hoy van a la deriva en busca de un hogar – el hombre está vagando porque ha perdido a Dios! ¡Dios es nuestra verdadera morada y nuestra verdadera posesión! ¡Necesitamos ver la verdadera condición del hombre que no tiene a Dios, tal como nos lo revela la Biblia! ¡Cada cual está lleno de tantas cosas que piensa, anhela o persigue, pensando que le traerá paz y satisfacción, pero estas cosas son el contenido equivocado! ¡Cuando venimos a la Palabra de Dios y oramos con ella; cuando Su luz resplandece en nosotros somos expuestos a la luz, mostrados exactamente cómo somos y somos vaciados de cualquier otra cosa!

La verdadera condición de toda la vida humana en la tierra, sin Dios, puede ser resumida en una palabra, VANIDAD. El rey Salomón tuvo todo cuanto quería, incluyendo sabiduría, riquezas, etc – pero cuando analizó y consideró cuidadosamente la vida humana y la existencia del hombre, concluyó que todo es vanidad de vanidades (Ec 1:2-11). Todas las cosas en la vida humana son vanidad – son como perseguir sombras o ir tras el viento. La vida humana en sí misma es breve, efímera, corta y llena de trabajo y penas. Los más fuertes entre nosotros duran hasta 80-90 años, pero la mayoría terminan su viaje en los 70. ¡Si alguien vive en la tierra, aún hasta los 90 y vive sin Dios estará lleno sólo de trabajo y dolor – y los años se le pasarán volando!

¿Por qué es así? ¿Por qué todo es vanidad en la vida humana? Pues simplemente porque el hombre fue creado para Dios. Lo que verdaderamente puede satisfacer al hombre; lo que verdaderamente puede darle paz al hombre y verdaderamente puede constituir placer para hombre es Dios mismo. Dios es la bendición del hombre, el bien para el hombre – pero el hombre ha abandonado a Dios y se ha perdido. Ahora todos los hombres tratan de llenar su necesidad buscando placer y satisfacción en cosas, reconocimiento, acumulación, relaciones y mediante actividad, etc – ¡todo esto está vacío (e incluso peor), estas cosas y asuntos nos mantienen atados! Como el hombre no tiene a Dios como el significado y el centro de su vida, está continuamente luchando para obtener disfrute. El resultado de esta lucha es que cae en toda clase de ataduras – ¡toda la búsqueda que el hombre realiza por placer y satisfacción fuera de Dios, se convierte en atadura para el hombre! ¡Inclusive su propia familia y sus parientes pueden llegar a ser ataduras para el hombre! ¡Hasta las cosas (o situaciones) necesarias y positivas pueden esclavizarnos! ¡Si nuestro ser interior está ocupado con personas o cosas, el Señor no tiene lugar en nosotros! ¡Cuando Cristo entra y llena nuestro corazón; cuando disfrutamos al Señor en Su Palabra en nuestro tiempo personal con Él o en las reuniones (junto a otros), nuestro corazón se llena de Dios y experimentamos el verdadero significado de la vida humana! ¡El verdadero disfrute, la verdadera satisfacción y bendición (para todos nosotros) es Dios mismo cuando somos llenos de Él! El hombre realmente fue hecho para contener a Dios y ser lleno de Dios – ¡cualquier otra empresa que emprendamos o cualquier otra búsqueda que realicemos para ser llenos de cualquier otra cosa que nos dé satisfacción, se convierte finalmente en una atadura y en muerte! ¡Hoy el Señor quiere que seamos llenos de Él! ¡Él quiere más espacio en nuestro corazón (a los que lo hemos recibido ya) y entrar en nuestro corazón (a los que no lo han recibido) para llenarlo consigo mismo, para ocupar nuestro ser más plenamente y que seamos saturados! ¡Venir al Señor! ¡Abríos a Él para ser llenos con Él! ¡Y de este modo ser llenos de toda realidad, paz real, verdadera satisfacción y significado! [Disfrute del libro El jubileo del hermano Witness Lee, tal como se cita en La palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2); read this portion in English also via, vanity of vanity, all is vanity and chasing after the wind if we’re not filled with God as our content!]

¡Continúa exponiendo la vanidad de la vida humana sin Ti, Señor, y sálvanos de vivir apartados de ti! ¡Eres el verdadero significado de la vida humana y deseamos ser llenos del Dios Triuno ahora mismo! ¡Llénanos, querido Señor Jesús! ¡Sin Ti la vida es vana y es como perseguir al viento! ¡Sólo Dios como nuestro contenido puede satisfacernos, llenarnos y bendecirnos! ¡Sálvanos de una existencia sin significado! ¡Gana más terreno en nuestros corazones y el espacio que aún no esté lleno de Ti! ¡Nos abrimos a Ti tanto como podemos – ven, querido Señor y llénanos hoy!

Estamos llegando a ser la casa de Su Gloria al recibir Su impartición diaria en Su Palabara

¡Qué maravilloso – Dios está glorificado en Su iglesia, y la iglesia es la casa de Su gloria! ¡Al estar en nosotros como el Espíritu y la palabra, Cristo es nuestra gloria, nuestra verdadera belleza y esplendor! ¡Cuando entramos en la Palabra de Dios, según dice Ef 5:26-27, estamos siendo purificados, limpiados y lavados para llegar a ser gloriosos! ¡La Palabra de Dios es una Palabra glorificadora – que elimina las manchas y las arrugas – para que nosotros, como la iglesia, seamos santos y sin defecto! ¡Mientras más permanezcamos abiertos al Señor para que Él se imparta de manera continua en nosotros – más será Cristo vida y todo para nosotros por Su impartir a/en nosotros – entonces más gloriosos, embellecidos y lozanos seremos! En realidad Cristo se convierte en nuestra gloria y nuestra belleza – nuestra gloria y nuestra belleza son exactamente Él viviendo en nosotros. Al tener en nuestro interior a Cristo como vida, nosotros somos la gloria de Dios y Su belleza – ¡Dios llega a ser nuestra gloria para que nosotros lleguemos a ser la gloria de Dios! ¡De esta manera, Dios y Su pueblo escogido son glorificados mutuamente! Esto es lo que dice en Isaías 60:21:

Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

¡Esto es el Cuerpo de Cristo hoy – en la constitución corporativa del Cuerpo de Cristo (el cual se compone de millones de miembros edificados juntos y funcionando en armonía) hay mucha gloria, excelencia, belleza y virtud! Sólo imaginemos lo siguiente: Millones de miembros del Cuerpo de Cristo – millones de creyentes juntamente edificados – han sido juntamente constituidos y estructurados hasta llegar efectivamente a ser miembros los unos de los otros. ¡En la unicidad y la edificación del Cuerpo orgánico de Cristo radica la gloria y la belleza; la excelencia y las virtudes! ¡Dios es glorificado en el Cuerpo de Cristo y mediante el Cuerpo – aquí los santos sirven en armonía, con humildad, aunque nunca en/con el yo, y esto es pura belleza! ¡Esto es lo que el Señor procura – un Cuerpo edificado, una Novia preparada, sin mancha, en la cual hay GLORIA y BELLEZA! ¡Hoy cuando leemos la Palabra y oramos la Palabra con un espíritu abierto somos glorificados para ser la Casa de Su gloria (Is 60:7) y la expresión corporativa del Dios Triuno en unicidad, como la iglesia que somos!

¡Aleluya, nuestro destino es llegar a ser la Nueva Jerusalén, la expresión gloriosa del Dios Triuno – lo más bello del universo! Por supuesto, nuestra belleza no proviene de nosotros mismos; no es nuestro estilo de vida o nuestro comportamiento – ¡la belleza de la Novia es el reflejo, la imagen del Novio! Nosotros simplemente recibimos la impartición del Dios Triuno en nosotros cada día cuando entramos en Su Palabra y Su mismo elemento se deposita en nosotros. ¡Entonces Su elemento en nosotros nos hace gloriosos y bellos! ¡Nuestra gloria NO es nuestros modales, tampoco nuestra belleza propia – nuestra única gloria, nuestra verdadera belleza consiste en reflejar a Cristo como espejos, es el resplandor de Cristo desde nuestro interior! Esto es lo que a todos les encanta ver y lo que Dios quiere – lo que Dios quiere y Cristo valora en la iglesia es – ¡la expresión de Cristo en un grupo de personas edificadas! ¡Nada menos que esto satisfará Su estándar o logrará Su complacencia! ¡No queremos nada menos que esto y no deseamos nada que no sea esto! [Inspirado por el Estudio-vida de Isaías y el Estudio-vida de Efesios, tal como se citan en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, we are becoming the house of His beauty by receiving His daily dispensing in His Word]

¡Señor, gana aquello que quieres en nosotros! ¡Que estemos abiertos a tu impartición cada día! ¡Queremos entrar en tu Palabra de manera periódica y diligente! ¡Purifícanos y lávanos en Tu Palabra! ¡Purifica nuestro hombre interior! ¡Señor, agrega Tu elemento a nosotros y que te sea posible vivir en nosotros y expresarte a través de nosotros! ¡Oh, Señor, cómo anhelamos vivirte como la realidad del Cuerpo de Cristo! ¡Gana una Novia bella para Tu satisfacción! ¡Glorifícanos, embellécenos, Señor, como la casa de Tu gloria y Tu belleza para que seas glorificado Tú! ¡Purifica la iglesia y santifícala por el lavamiento del agua en la Palabra!

hoy Dios el Padre está glorificado en el Hijo y Cristo el Hijo está glorificado en la iglesia

Esta mañana fui tan animado por la oración del Señor en Jn 17:22-23, donde Él dice:

La gloria que me diste, Yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a Mí me has amado.

¡Qué maravilloso! ¡La oración del Señor en Juan 17 es que Dios sea glorificado en el Hijo y el Hijo sea glorificado en la iglesia – mediante la unicidad de la iglesia en el Dios Triuno! Primero, Dios fue glorificado en Cristo en Su resurrección – el elemento divino de Cristo, Su vida divina, fue liberada desde dentro de Su humanidad e impartida a Sus muchos creyentes (Jn 12:23-24) y todo Su ser (incluyendo Su humanidad) fue introducida en la gloria (Lc 24:26). ¡En la resurrección de Cristo, el elemento divino de Dios fue expresado y Dios fue glorificado! Sin embargo ¡hoy Dios es glorificado en el Hijo y a través del Hijo POR la iglesia! ¡Cuando la iglesia sea regenerada, santificada, crucificada y plenamente unida a Cristo en gloria, entonces el Hijo de Dios será expresado y manifestado! ¡Siempre que Dios sea expresado mediante Su Hijo o mediante Su iglesia, ESO ES GLORIA! El Señor inició Su oración de Juan 17 en el versículo 1 donde dice: Glorifica a Tu Hijo, para que Tu Hijo Te glorifique a Ti. En cierto sentido Pablo continuó o expandió esta oración de una manera práctica en Ef 3:21:

A Él sea gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.

¡Hoy la Gloria de Dios está en el Hijo mediante la iglesia! Gloria es simplemente la expresión de la vida divina y la naturaleza divina – ¡si somos creyentes que viven por la vida divina y la naturaleza divina expresaremos la gloria divina! ¡Cuando todos nosotros, como el Cuerpo de Cristo vivimos, no por nosotros mismos, sino por la vida y naturaleza divinas, expresaremos a Cristo de manera corporativa – esta es la gloria de Dios! Así es como el Señor es glorificado en nosotros – y ¡en esta glorificación, el Padre es glorificado! Todo está en esta maravillosa unión orgánica entre los creyentes y el Dios Triuno. Cuando el Señor oró para que fuéramos uno, Él dijo “que puedan estar EN NOSOTROS” – la unicidad entre los creyentes se produce cuando éstos permanecen en el Dios Triuno. El Padre es glorificado mediante la unión orgánica de los creyentes de Cristo con el Padre, en el Hijo, en unicidad (Juan 17:23).

¡El Señor oró para que fuéramos uno en la práctica con el Dios Triuno – necesitamos darnos cuenta que al creer en Cristo somos colocados en Cristo y somos hechos uno con Él! ¡En el Dios Triuno hay una maravillosa unicidad coinherente – y hemos sido colocados dentro de esa unicidad! ¡Esta unicidad ha sido ampliada para incluirnos a nosotros los creyentes en Cristo, y ha sido reproducida dentro de nosotros para que pudiéramos ser uno con Dios y los unos con los otros! Hoy Cristo está en nosotros y de este modo nosotros estamos en Él. Cuando vivimos en nuestro espíritu – cuando vivimos por la vida divina y según la vida divina, expresamos al Señor Jesucristo en nuestro vivir. Esta es la glorificación de Cristo – ¡Cristo se expresa a través de nosotros! En Su glorificación, Dios el padre es glorificado. El Hijo es glorificado en la iglesia y el Padre es glorificado en el Hijo. ¡Qué misterio! ¡Qué realidad maravillosa nos ha sido entregada! [Inspirado por La conclusión del Nuevo Testamento, mens. 288, tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English also via, today God the Father is glorified in the Son and Christ the Son is glorified in the church]

¡Señor, gana lo que quieres en nosotros! ¡Logra el deseo de Tu corazón en nosotros! ¡Que seamos uno contigo aún más! ¡Queremos llevar a cabo esta unicidad –viviendo por la vida divina y siendo según la naturaleza divina! ¡Oh, Señor, introdúcenos en esta unicidad ampliada del Dios Triuno coinherente! ¡Gracias por incluirnos en esta unicidad – Tú nos has dado la unicidad del Dios Triuno! ¡Sólo queremos que seas expresado en nosotros – para que Dios gane Su gloria mediante la iglesia!

El significado verdadero del ayuno es dejar de comer de todo excepto a Cristo y comer al Señor como la Palabra Viviente

¿Qué significa ayunar? Desde luego, existe un significado exterior, real y tangible para AYUNAR, que es no comer durante un espacio de tiempo, privarse de ingerir alimentos e incluso bebida. Es bueno ayunar de vez en cuando, cuando nos lo recuerda el Señor –darlo a Él, y cuando Él nos habla, hacerlo por amor a Él y en consagración, ¡ayunar para el Señor y delante del Señor! Sin embargo, hay un significado más profundo para el término “ayunar”, que tiene que ver con algo interior, aunque también con lo exterior. El significado verdadero para AYUNAR, según la revelación completa de la Biblia, es ¡no comer nada que no sea el Señor Jesús y no probar nada fuera de Él! ¡Todos necesitamos ayunar – dejar de comer todo lo que sea ajeno a Cristo y solamente comer a Jesús como el pan de vida en Su Palabra! ¡Ante Dios es inicuo obrar para Él sin venir a Él y disfrutarlo, comerlo, tocarlo y recibirlo! ¡Dios no desea que el hombre HAGA cosas para Él, sino que vengamos a Él y lo disfrutemos, lo comamos, lo recibamos y lo toquemos!

Comemos tantas cosas que no son Él. Cualquier cosa que nos dé satisfacción es nuestro alimento, en un sentido amplio. Quizás estas cosas que nos satisfacen y que consumimos no son pecaminosas e incorrectas en sí mismas; quizá son cosas que necesitamos en nuestra vida diaria y puede que ni siquiera sean cosas típicamente mundanas. ¡Aún cosas espirituales y bíblicas, o prácticas buenas que seguimos y a las que nos suscribimos, pero que no están llenas del Señor y en las cuales no tenemos contacto con el Señor! ¡Esto puede sonar increíble o imposible, pero un creyente pudiera apartar tiempo para leer la Biblia, asistir a reuniones, tener un avivamiento matutino formal y aún así NO TOCAR AL SEÑOR! Podemos amar la lectura de la Biblia, tener momento de tranquilidad leyendo la Biblia, pero en realidad NO COMER AL SEÑOR. ¡Es posible que esto ocurra! Ahora, ¡no hay nada malo en leer la Biblia, ir a reuniones cristianas, leer el material del avivamiento matutino siguiendo las instrucciones, o algunas de las otras prácticas de vida, pero todas pueden llegar a ser meros actos externos sin que en nuestro interior tengamos ningún contacto con nuestro Señor ni lo experimentemos! Esto necesariamente tiene que ser malo ante los ojos de Dios. ¡Dios no necesita “hacedores” sino “disfrutadores”! ¡Es malo ante Dios hacer cosas para Él sin venir personalmente a Él y contactarlo de verdad, disfrutarlo, tomarlo, aplicarlo, recibirlo y gustar de Él! ¡Aprendamos a tocar al Señor y ser tocados por Él en todo cuanto hacemos! ¡Esto es AYUNAR verdaderamente, que nuestro apetito cambie de desear y probar muchas cosas que no son Cristo a quererlo y disfrutarlo sólo a Él!

Cristo es el alimento verdadero. Él es el pan de vida, el pan viviente, el pan que viene del cielo para que nosotros lo disfrutemos y ¡seamos satisfechos! Cristo es el agua de vida, el agua que satisface nuestra sed (ver Jn 4). Cristo es la comida y la bebida para nosotros al ser la corporificación de la Palabra. ¡Dios quiere ser el alimento del hombre, la bebida del hombre y el único suministro para el hombre! ¡Podemos comerlo al tomar espiritualmente Su Palabra, orando en y con la Palabra, tocando al Señor al entrar en la Palabra e inhalarlo mediante la Palabra! ¡Él no es feliz cuando ingerimos otras cosas para no comerlo a Él! ¡Él quiere que nos volvamos a Él en cada momento y lo comamos! Ya sea que nos sentemos o caminemos, que trabajemos o estudiemos, que estemos tranquilos o hablando, que vayamos a algún sitio o nos quedemos en casa; en todas las situaciones, en todas las cosas, en todo lo que hagamos y cuando no hacemos nada, ¡necesitamos aprender a tocar al Señor y comer al Señor! ¡Necesitamos aprender a abstenernos de probar ninguna otra cosa y a comer al Señor hasta que nuestro gusto por Él reemplace en nosotros cualquier gusto previo! [Disfrute basado en el estudio-vida de Isaías (por el hermano Witness Lee) tal como es citado en la Palabra santa para el avivamiento matutino según el Estudio de cristalización de Isaías (2). Read this portion in English via, the real meaning of fasting is to stop eating any other things than Christ and eat the Lord as the Living Word!].

¡Señor, sálvanos de ser inicuos ante Ti! ¡Cambia nuestro apetito! ¡Que te comamos sólo a Ti! ¡Enséñanos el verdadero significado del ayuno! ¡Muéstranos que cualquier otra fuente es vacía, vana y no satisface nada! ¡Señor Jesús, queremos regresar a Ti como la fuente de la vida! ¡Eres el alimento y la bebida verdaderos! ¡Estás en todo lo que hacemos y decimos! ¡Queremos aprender, Señor, a tocarte y disfrutarte! ¡Queremos desprendernos de nuestro gusto por cualquier cosa que no seas Tú!

¡PRIMERAMENTE necesitamos disfrutar al Señor y descansar en Él, entonces podremos trabajar juntamente con Dios!

¡Hay un gran principio espiritual en la Biblia y en nuestra vida Cristiana diaria que está basado en el hecho de que Dios creó al hombre no para que LABORASE para Él sino para que el hombre estuviera satisfecho con Dios y descansara en Dios! El primer día del hombre en la tierra después de ser creado fue el día de reposo de Dios. ¡El hombre simplemente entró en el descanso de Dios y disfrutó a Dios en Su descanso! ¡Esto claramente nos muestra que aunque Dios creó al hombre a Su imagen y conforme a Su semejanza y quiere que el hombre lo exprese y lo represente, lo primero que Dios quiere que el hombre haga es disfrutarlo a Él, descansar en Él y estar satisfecho con Él! Esto es una señal (un pacto eterno entre Dios y Su pueblo), primeramente hemos de descansar en Dios y disfrutar a Dios, y luego podremos trabajar para Él. ¡El hombre fue y es el refrigerio de Dios! ¡El hombre, creado a la imagen de Dios, con un espíritu para tener comunión con Dios, ser la compañía de Dios y Su contraparte (homólogo) es el refrigerio de Dios y Su satisfacción! Nosotros tenemos un espíritu que se deleita en Dios y tiene comunión con Dios. ¡El espíritu es la parte más profunda de nuestro ser, que puede ser satisfecha y llenada solamente con Dios! ¡Tenemos un espíritu para contactar a Dios, recibir a Dios, disfrutar a Dios y contener a Dios! ¡Cuando ejercitamos nuestro espíritu disfrutando de Dios, contactando a Dios, recibiendo a Dios y conteniendo a Dios, entonces somos satisfechos y Dios experimenta un refrigerio!

¡Dios primeramente nos suministra con el disfrute de Él y luego laboramos juntamente con Él! ¡Primero disfrutar a Dios, luego laborar juntamente con Él! ¡Si queremos ser uno con Dios en Su obra, es necesario que lo disfrutemos primero! ¡Antes de hacer cualquier cosa para Él, necesitamos disfrutarlo! ¡Como en el día de Pentecostés, los discípulos pasaron tiempo orando y siendo infundidos por Dios hasta ser llenos del disfrute; ellos fueron llenos del “vino nuevo”, que es el Cristo celestial, como el Espíritu! ¡Una vez que fueron llenos, Pedro y los discípulos se levantaron para laborar juntamente con el Señor para anunciar el evangelio! ¡Antes de hablar el evangelio o anunciar el Señor a otros, debemos orar en Dios y disfrutar de Dios! ¡Hemos de ser llenos con el disfrute de Dios, así tendremos la autoridad de Cristo! Incluso antes de hacer las cosas prácticas que no debemos dejar de lado, debemos pasar tiempo con el Señor y ser llenos de Él. ¡En cuanto a Dios, Él primero trabaja y luego descansa; en cuanto a nosotros, primero descansamos y luego trabajamos juntamente con Dios! Al disfrutar a Dios, Él llega a ser nuestra fuerza y energía para laborar. ¡Todo proviene de nuestro disfrute del Señor! ¡Sí, laboramos juntamente con Dios, pero Dios necesita ser nuestra fuerza, nuestra energía y nuestro todo, para que podamos laborar juntamente con Él en la edificación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo! Primero: Disfrutar a Dios; luego: laborar juntamente con Aquel que nos llena interiormente. ¡Él llega a ser nuestra fuerza, nuestra unicidad y nuestro poder! ¡Este es un pacto eterno entre nosotros y Dios para siempre!

El rey David, en el Antiguo Testamento es otro ejemplo de esto: Él compiló y preparó todos los materiales para la edificación del templo para Dios. Él quería construirlo pero Dios no quiso que él lo hiciera, sino Salomón. ¡En lugar de David edificando el templo, Dios quería que David fuera edificado como una casa (Él quiere edificarse dentro del hombre)! Cuando David escuchó la Palabra de Dios, se detuvo y permitió que Salomón emprendiera esa obra. ¡Quien no puede detenerse en su laborar para Dios, no puede laborar para Dios! Dios no quiere que meramente hagamos cosas para Él. ¡Él quiere que nos detengamos, lo escuchemos, lo disfrutemos, lo tomemos como nuestro Sábado y le permitamos guiarnos y hacer cosas en nosotros! ¡Primero, que Dios se constituya en nosotros y entonces algo saldrá de nosotros espontáneamente para la edificación de Su Cuerpo! A continuación, el principio doble que se deriva del detenimiento de David, de acuerdo a la Palabra de Dios:

  1. ¡Toda obra en el universo debe provenir de Dios y no del hombre!
  2. Todo cuanto importa es lo que Dios hace por el hombre y no lo que el hombre hace para Dios.

Que seamos como David y que detengamos nuestras opiniones, nuestras decisiones, nuestras ideas, incluso nuestras buenas intenciones de hacer algo para Dios y que sea el Señor quien esté al mando, hable y dirija. ¡Sólo disfrutémoslo y colaboremos con Él! ¡Disfrutemos al Señor primero y luego podremos obrar juntamente con Él! [read this sharing in English also via, We FIRST need to enjoy the Lord and rest in Him, and THEN we can work together with God!]

¡Señor, que seamos los que se detienen para primero pasar tiempo contigo! ¡Queremos honrarte y respetarte, Señor, al parar nuestro obrar nuestras intenciones y nuestras ideas! ¡Qué te disfrutemos! ¡Que el principio del sábado sea real en nosotros! ¡Que sea el principio de nuestra vida diaria! ¡Atráenos para disfrutarte primero y entonces estar abiertos para obrar juntamente contigo en lo quieras que hagamos! ¡Gracias por crearnos a Tu imagen y conforme a Tu semejanza! ¡Alabado seas, Señor, porque tenemos un espíritu! ¡Oh, Señor, que te disfrutemos primero para luego laborar juntamente contigo! ¡Suminístranos con más disfrute de Ti!

¡Dios dio a Cristo como luz para las naciones para que Él pudiera ser la salvación de Dios para todo el mundo!

 Dios puso a Cristo como luz para las naciones, para que todas ellas pudieran recibir la salvación de Dios (Is 49:6). Cuando vino el Señor Jesús, hubo una gran luz en la tierra de Israel. Esta luz llegó a ser la vida que regenera al hombre. Por una parte, Jn 1:4 dice: En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, y por otra, podemos ver claramente en Génesis 1 que la luz vino y ésta produjo toda forma de vida. Podemos preguntarnos: ¿Qué fue primero, la vida o la luz? Especialmente en nuestro primer contacto con el Señor, cuando somos pecadores, lo primero que viene es la luz. Dios brilla en nosotros y somos expuestos en esa luz tal cual somos. Cuando se nos predica el evangelio, el Señor brilla en nosotros (2Co 4:4-6). Entonces, cuando aceptamos y recibimos esa luz, el resultado es que obtenemos vida y esta vida nos regenera. Esta es la luz de vida, pues produce vida, es vivificante. ¡Cuando viene a nosotros genera vida en nuestro interior! ¡Así como el sol en el cielo, que al brillar produce y sostiene la vida en la tierra, la luz divina hace que la vida divina germine en nosotros y haga que crezcamos en vida! Primero recibimos la luz y esta luz llega a ser vida y mientras más disfrutamos la vida divina, crecemos en vida y vivimos según la vida divina, se produce luz. La luz produce la vida en nosotros y nuestro disfrute y crecimiento en esa vida genera luz.

La luz divina produce vida y ésta es la salvación de Dios para nosotros, en Su justicia (Is 49:6). La vida de Dios es la consumación de la salvación de Dios, y la salvación, así como el trono de Dios, tiene a la justicia de Dios como su fundamento. Por eso, la vida producida en nosotros por la luz de Dios, que brilla en nosotros, es la salvación de Dios para nosotros –en Su justicia.

La vida que procede de la luz divina nos hace herederos de Dios, en Su vida (Hch 26:18). La luz divina produce la vida divina y esta vida divina nos asegura y nos garantiza que somos herederos de Dios (Jn 1:12-13). Al tener la vida divina en nosotros somos hijos de Dios, por ello tenemos derecho a heredar a Dios con todas Sus riquezas, de manera legal según Su justicia. Si no tenemos la vida divina que es producida por la luz divina, no tenemos derecho a heredar las riquezas de Dios. Sin embargo, cuando recibimos en nosotros Su vida, que es traída por Su luz, recibimos el derecho a heredar a Dios en vida.

La vida producida por esta luz, crece en nosotros. Este crecimiento de la vida hace que ésta llegue a ser nuestra vida de iglesia y alcanza su consumación en la Nueva Jerusalén en la eternidad (Ap 21:2-3). ¡Alabado sea el Señor! Cuando la luz brilla, viene la vida. Esta es la vida divina que crece en nosotros cada día. Ejercitamos nuestro espíritu al tocar al Señor y lo escuchamos en nuestro interior. Seguimos el sentir de la vida y la paz, y la vida divina en nosotros crece y se desarrolla. La vida divina dentro de nosotros llega a ser la vida de iglesia hoy, que es un lugar (la vida de iglesia) llena del crecimiento divino. Esta vida divina, que crece y se desarrolla llegará a su consumación máxima como la Nueva Jerusalén, la ciudad de vida, donde la luz resplandece (Dios el Padre como la Luz resplandece a través del Hijo como la lámpara) para producir vida que crece (el árbol de la vida, el agua viva… todo esto es la vida).

¡Alabado sea el Señor por Cristo como la luz dada a las naciones para ser nuestra salvación! ¡Sólo necesitamos cooperar con el Señor para recibir esta luz, y la luz divina en nosotros germina, crece, se desarrolla y finalmente alcanza su consumación en la Nueva Jerusalén! Esta vida divina es la vida indestructible (Heb 7:16), incorruptible (2Ti 1:10), verdadera y eterna de la que debemos echar mano (1Ti 6:19). ¡Más vida, más luz! ¡Más luz, más vida! [Del Estudio-vida de Isaías tal como es citado en la Palabra santa para el avivamiento matutino del estudio de cristalización de Isaías (2)] [read this portion in English also via, God gave Christ as a light to the nations that He might be God’s salvation to all the world!; intro via, Christ is the light to the nations!]

¡Continúa brillando en nosotros, Señor Jesús! ¡Que tengamos más vida y más crecimiento en vida por Tu continuo brillar! ¡Gracias por ser la luz de la vida, la luz que trae vida! ¡Que sigamos bajo tu brillar y que sigamos creciendo en vida! ¡Te alabamos, Señor, por el derecho a disfrutar y heredar a Dios! ¡Dios es nuestra herencia y este derecho nos es dado por la vida divina en nosotros! ¡Crece más en nosotros, Señor!

¡Jesucristo fue hecho un pacto para nosotros: Él es el Mediador y el Ejecutor del nuevo pacto!

El deseo del corazón de Dios no es que el hombre le sirva y sea sumiso ante Él. ¡Dios desea darle al hombre todo lo que Él es para que el hombre lo disfrute y lo exprese! Por eso Dios creó al hombre y lo colocó frente al árbol de la vida. ¡Él quería que el hombre lo disfrutara y lo tomara como su vida! Por esta razón Dios llamó a Abraham e hizo un pacto con él, prometiéndole a él y a su descendencia que serían bendecidos. Igualmente por esto Dios escogió un pueblo, Israel, y moró entre ellos. Por la misma razón Dios se hizo hombre en la persona del Señor Jesús; llegó a ser el Espíritu vivificante en Su resurrección y regeneró a muchos creyentes en Cristo para ser Su Cuerpo, para que este Cuerpo fuera Su expresión y reproducción. Todo por esto: ¡Dios desea impartir todo lo que Él es, todas las riquezas de Su ser, dentro del hombre, para que el hombre pueda disfrutarle, sea lleno de Él y exprese a Dios de manera espontánea! Aunque el hombre cayó y llegó a ser pecador, ofendiendo a Dios hasta el extremo, Dios todavía quiere lo mismo. En Su sabiduría el ofreció a Cristo para rescatar al hombre del enemigo y que el hombre pudiera cumplir todos los requisitos de la justicia, la santidad y la gloria de Dios. ¡Cristo vivió como hombre sobre la tierra de manera perfecta, fue llevado a una muerte que es todo-inclusiva y trajo al hombre de regreso a Dios!

En el antiguo Testamento vemos que Dios puso a Cristo por pacto a Su pueblo. Isaías 42:6 dice:

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

Jesucristo fue hecho pacto para nosotros. ¡Él es la garantía de Dios, el fiador de Dios, pues Él es la herencia para Su pueblo! Este pacto es más sólido que una mera promesa. ¡Es algo validado y promulgado, es decir, anunciado y puesto en vigor por la sangre derramada de Cristo (Mt 26:28)! Cristo promulgó el nuevo pacto (el cual finalmente llegó a ser testamento nuevo) con Su sangre, para la redención de las transgresiones del pueblo de Dios. Él redimió al hombre de vuelta a Dios e hizo al hombre apto para heredar todo de Dios. Ahora Dios es nuestra herencia. ¡El Espíritu es las arras de nuestra herencia (Ef 1.14) y Cristo es el fiador del nuevo pacto! (Heb 7:22). ¡Los atributos divinos de Dios han llegado a ser las inescrutables riquezas de Cristo, que nosotros heredamos, y el Dios Triuno completo es la garantía y las arras que nos asegura y nos adelantan que esto efectivamente está ocurriendo! Cristo es el nuevo pacto que Dios nos entrega. Él es la garantía, la seguridad del nuevo pacto. Él promulgó el nuevo pacto y en Su resurrección Él llegó a ser todo nuestro legado (herencia) según este nuevo pacto y Él es también el Mediador, el Ejecutor, para llevar a cabo este nuevo testamento (Heb 9:15-17).

¡Esto es grandioso! ¡Cristo lo es todo en la economía de Dios y Él es lo único que Dios nos entrega! ¡Él es el Amado de Dios, la corporificación de todo lo que Dios es y todo lo que Dios tiene, y nuestra porción según el testamento nuevo asignado por Dios a nosotros! ¡Hoy Cristo es el Mediador de este nuevo arreglo, pacto nuevo, que asegura que todos Sus creyentes puedan disfrutar a Dios hasta el máximo! ¡También asegura que todos nos beneficiemos de este nuevo pacto! Cristo, como el Ejecutor del nuevo pacto está haciendo que todo nuestro legado, según este nuevo pacto (que está contenido en el Nuevo Testamento) esté siendo aplicado y hecho real para nosotros, los creyentes en Cristo. Él, como la centralidad y universalidad de la economía de Dios, es la realidad del nuevo testamento. ¡El mismo Cristo, siendo tan rico, es el pacto que Dios nos entrega! ¡Por un lado, es un “pacto legal”, que establece obligaciones. Esto compromete a Dios a darnos todo lo que Él es. ¡Por otro lado, Cristo en nuestro espíritu es la realidad del nuevo pacto! Cuando nos volvemos a nuestro espíritu, disfrutamos a Cristo como nuestro Mediador. ¡Él nos aplica todas las riquezas de Dios, todo lo que Dios es y tiene, y todo lo que Cristo ha logrado! [Del Estudio-vida de Isaías tal como se cita en la Palabra santa para el avivamiento matutino sobre el estudio de cristalización de Isaías (2)] [read more this sharing in English also via, Jesus Christ became a covenant to us: He is the Mediator and Executor of the new covenant!]

¡Gracias Señor por el Nuevo pacto! ¡Eres la Persona todo-inclusiva que pasó por este maravilloso proceso para llegar a ser el nuevo pacto que Dios nos da! ¡Señor, que sigamos disfrutándote como la realidad de todo lo que Dios quiere ser para nosotros y todo cuánto quiere darnos! ¡Continúa aplicando todas las riquezas de Dios a nuestro ser y todo lo que has logrado! ¡Que sigamos volviéndonos a nuestro espíritu para tocar la realidad del nuevo pacto! ¡Gracias Señor por hacernos aptos para disfrutar todo lo que eres y has logrado!