El significado de la Piedra, la columna, la Casa de Dios y el aceite en Génesis 28

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

La calle principal en la Biblia es la edificación de Dios. Dios está haciendo una sola cosa en el universo: Edificar Su habitación eterna (Cita de Witness Lee)

El sueño que Jacob tuvo en Génesis 28 es el momento más crucial de todo el libro de Génesis y la palabra más crucial en la revelación de Dios.

Jacob, un suplantador que huyó de la casa de sus padres por miedo de su hermano a quien robó la primogenitura y la bendición de primogénito, estaba vagando por el desierto hasta que llegó a cierto lugar donde se quedó a pasar la noche. Él tomó una piedra como almohada para dormir. No es muy cómodo dormir sobre una piedra y muchos preferirían algo más suave, pero en el caso de Jacob, él usó una piedra como soporte.

Durante la noche él tuvo un sueño asombroso respecto a una escalera celestial apoyada en la tierra que llegaba hasta el cielo, sobre la cual los ángeles de Dios descendían y ascendían (ver Génesis 28:10-22). Aunque Jacob era una persona terrible, alguien que robó la primogenitura y la bendición a su propio hermano y por ello tuvo que huir de su familia, Dios le escogió y por ello tuvo una revelación de la casa de Dios, la escalera celestial que une la tierra con el cielo y trae le cielo a la tierra.

¡Después que se despertó de su sueño, Jacob estaba asombrado y asustado -este es un lugar impresionante, esta es la casa de Dios! ¿Cómo es que él pudo tener este entendimiento y revelación? Tiene que haber venido del Padre, que es quien revela estas cosas a Sus escogidos (ver Mateo 16:17). Jacob tomó la piedra-almohada y la erigió como columna, sobre la cual derramó aceite, llamando al lugar Betel, la casa de Dios (Génesis 28:22).

Aquí vemos cuatro elementos principales: La piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite. ¡Estos son cuatro asuntos muy importantes. Son los elementos básicos que componen toda la Biblia!

  • La piedra simboliza a Cristo como la piedra viviente, la piedra del ángulo, la piedra de fundamento, la piedra cimera y la piedra en la edificación de Dios, y a la humanidad transformada en la cual Cristo se forja para el edificio de Dios.
  • La columna se refiere al material que fundamento el edificio de Dios, la casa de Dios.
  • La casa de Dios es el sueño de Dios, el deseo de Su corazón, la mezcla de Dios y el hombre para que Dios more en el hombre y el hombre en Dios.. El aceite es un cíbolo del Espíritu como la consumación del Dios Triuno que alcanza al hombre y lo unge para que el hombre sea lleno y pueda expresar a Dios.
  • ¡Qué revelación tan asombrosa y crucial tenemos en Génesis 28!

El significado espiritual de la piedra, la columna, la casa de Dios y el aceite en Génesis 28

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

Génesis 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios.

En el registro de Génesis 28:10-22 acerca del sueño de Jacob, tenemos cuatro asuntos fundamentales: La piedra (vers. 11, 18, 22), la columna (vers. 18), la casa de Dios (vers. 17, 19, 22) y el aceite (vers. 18); estos son los factores básicos que forman toda la Biblia.

¿Qué significa la piedra? Primero, representa a Cristo como la piedra para el edificio de Dios: Él es la piedra del ángulo, la piedra cimera, la piedra de fundamento y la piedra viviente -Él es la piedra para el edificio de Dios. Igualmente, la piedra representa al hombre transformado que ha sido constituido con Cristo como el elemento piedra para ser casa de Dios, la cual es la iglesia hoy. Así también, la piedra fue usada por Jacob como almohada, es decir, como soporte y descanso. Cristo como la roca sólida para el edificios e Dios es nuestro soporte y descanso.

Jacob tomó la piedra que usó como almohada y la erigió como columna – nadie le dijo que hiciera esto, pero lo hizo y esto es muy importante. La columna es para el edificio de Dios, para sostener el edificio de Dios. Nosotros nosotros nos encontramos en el proceso para llegar a ser columnas en el edificio de Dios para Su testimonio y expresión sobre la tierra.

Jacob dijo: ¡Esta es la Casa de Dios! La casa de Dios es el lugar para el descanso de Dios, Su satisfacción y Su expresión. Dios se siente en Su hogar cuando está en Su casa (Efesios 2:22) y es la manifestación de Dios en la carne, Dios manifestado en el hombre (1 Timoteo 3:15). Finalmente, la casa de Dios será ampliada como la Nueva Jerusalén, la ciudad santa que tiene la misma apariencia que Dios (ver Apocalipsis 4:2-3; 21:11).

El aceite es un tipo de Dios alcanzando al hombre, Dios fluyendo como el Padre, en el Hijo como el Espíritu para alcanzar al hombre. El Dios Triuno fluye para alcanzar al hombre, ungir al hombre, llenar al hombre para ser la Casa de Dios. Antes que el Espíritu nos alcanzara éramos sólo piedras; al tener Su unción somos la casa de Dios.

¡Aleluya. Somos piedras vivas para el edificio de Dios (1 Pedro 2:5). Estamos en el proceso mediante el cual llegamos a ser columnas en el templo de Dios, la iglesia (Apocalipsis 3:12). Somos la casa de Dios en espíritu, Dios manifestado en la carne (Efesios 2:22; 1 Timoteo 3:15). Estamos siendo ungidos con el Dios Triuno fluyendo como el Espíritu para ser la casa de Dios, el hogar de Dios, Su morada (1 Juan 2:20, 27). Aleluya!

¡Señor, Jesús, Tú eres la piedra para el edificio de Dios. Fórjate con tu elemento piedra en nosotros para hacernos piedras vivas edificables como partes del edificio de Dios. Señor, haznos columnas en Tu casa, fuertes y que permanecen para sostener el testimonio de Jesús y expresar a Cristo de manera corporativa. Edifícanos con todo los santos como Tu casa para que seamos para tu descanso y satisfacción. Guárdanos bajo el ungir del Espíritu, disfrutando al Dios Triuno que fluye para alcanzarnos y llenarnos con Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

¡Dios y nosotros no tenemos casa ni descanso, hasta que Dios sea nuestro hogar y nosotros seamos el hogar de Dios!

En esta historia en Génesis 28 Jacobo estaba sin hogar (él huyó de casa) y  no tenía reposo (vagaba por el desierto, buscando un lugar donde pasar la noche). Cuando el hombre no tiene hogar, Dios tampoco tiene hogar. Dios creó todas las cosas, en los cielos se encuentra Su trono y la tierra es estrado para Sus pies, pero nos preguntamos algo más: ¿Dónde está Su casa (Isaías 66:1)?

En Génesis 28 e incluso hoy Dios carece de casa -Él quiere un hogar, una morada, y no descansará (no tiene reposo) hasta que lo obtenga. Nosotros no tenemos no tenemos reposo y estamos sin hogar hasta que encontremos un hogar, y Dios no tiene reposo y está sin hogar hasta que encuentre Su hogar.

Cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo o después de un viaje, nos alegra decir: ¡Alabado sea el Señor, estoy en casa! En términos espirituales estamos en casa cuando estamos en Dios. Dios es nuestro hogar – Él es nuestra morada a través de las generaciones (ver Salmos 90:1; 91:1, 9). ¡En realidad no estamos en nuestro hogar cuando llegamos a nuestra casa física – estamos en casa cuando estamos en Dios, y somos uno con Dios!

Los que no son salvos no están nunca en casa hasta que reciben al Señor son introducidos en Dios, que es su hogar verdadero. Cuando estamos lejos de Dios, estamos lejos de casa – estamos sin hogar ni reposo. ¡Una vez que entramos en Dios hemos llegado a casa! Del mismo modo, Dios está sin hogar y no tiene reposo cuando no es uno con nosotros, complacido de morar en nosotros y entre nosotros.

Cuando tomamos a Dios como nuestro hogar, llegamos a ser Su hogar (enlace). Cuando estamos separados de Dios por el pecado, el yo, el mundo, la rebelión, o cualquier otra cosa, carecemos de reposo y estamos sin hogar. Dios está en Su hogar cuando nosotros estamos en nuestro hogar. Nosotros estamos en nuestro hogar cuando Dios está en Su hogar. Necesitamos permanecer en nuestro hogar en Dios, morando en Él al ejercitar nuestro espíritu para ser uno con Él en todo.

Este es el sueño de Dios y también es nuestro sueño: Dios y nosotros soñamos con tener un hogar, una morada par nuestro descanso, paz y satisfacción. La morada de Dios es en el hombre. Para ello Él se edifica a Sí mismo en el hombre y nos edifica para ser Su morada. Nuestra morada es Dios. Para ello Dios nos edifica en Él siendo Él mismo la casa del Padre con las muchas moradas para nosotros (Juan 14:1-6).

¡Oh, Señor, Tú has sido nuestra morada a través de las generaciones. Tú eres nuestro hogar y nosotros estamos en casa solamente en Ti. Que sigamos morando en Ti al ejercitar nuestro espíritu para ser uno contigo en todo lo que hagamos. Señor, sálvanos de huir de casa. Haznos Tu hogar en nuestro corazón y obtén Tu hogar en la humanidad redimida y edificada. Que sigamos morando en Ti así como Tú moras en nosotros para que estemos en nuestro hogar en Ti como Tú estás en tu hogar en nosotros!

Read Full Article in English, The Significance of the Stone, the Pillar, the House of God, and the Oil in Gen. 28, on A Normal Believer in Christ.

Referencias e Himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Minoru Chen correspondiente al tema de esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Génesis (mensaje 72), tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino acerca del Estudio de cristalización de Génesis (3), semana 1, mensaje 1, El sueño de Betel (usted puede comprar este libro del avivamiento matutino aquíaquí). 
  • Hymns on this topic:
    # The church is the house of the living God; / The church is the pillar and base of the truth. / And great is the myst’ry of godliness; / That God was manifested in the flesh. (Scripture song, 1 Tim. 3:15)
    # Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. / Praise the Lord, I’m home at last; / I’ll never go back anymore. (Hymns #1127)
    # My home is God Himself; Christ brought me there, / And bade me dwell in Him, rejoicing there; / He bore me where no foot but His hath trod, / Within the holiest at home with God. / O holy place! O home divinely fair! / And we, God’s little ones, abiding there. (Hymns #605)

¡Aleluya, somos la nueva creación, donde todo es nuevo, porque Dios dentro de ella, es nuevo!

¡Aleluya, ya no somos solamente la vieja creación! ¡Ahora Dios está en nosotros! ¡Es tan bueno que se nos recuerde lo que es la nueva creación, y que necesitamos vivir en la realidad de la nueva creación hoy! He disfrutado esto mucho en el segundo mensaje del entrenamiento de vídeo sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2): Vivir en la realidad de la nueva creación. Como sabemos, Marta estaba ocupada con muchas cosas, atraída por muchas actividades y ocupadas con muchos asuntos que en sí mismos no eran el Señor. Por otro lado, María escogió lo ÚNICO que se necesita. Ella sólo se sentó a los pies del Señor para escuchar Sus palabras. Esta ÚNICA COSA es también lo único en Sal 27:4: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en Su templo”. Esto es lo que queremos hacer hoy, estas cinco cosas, que son cinco partes de una sola: “contemplar” al Señor, recibir y estar impregnados de Su palabra, con la visión del Señor y con Su carga. También queremos “inquirir” de Él, basándonos en la carga que tenemos en nuestro interior que hemos recibido de Él. Veamos los aspectos de nuestra vida y nuestra obra:

  1. Ante todo, nuestra vida depende de la palabra que el Señor habla a nosotros. En Ef 5:26, somos santificados y purificados por el lavamiento del agua por la Palabra. La manera en que somos preparados para ser la Novia de Cristo es por el lavamiento del agua, del hablar inmediato del Señor a nosotros.
  2. Luego, nuestra obra depende de Sus mandamientos. De la miasma manera que el joven Samuel en 1 Sam 3:9-10, la primera y más importante cosa que necesitamos hacer cuando servimos al Señor o hacemos algo para Él es decir “¡Habla, Señor, porque Tu siervo oye!” En Hechos 22.10 Pablo le preguntó al Señor: “¿Qué haré, Señor?” ¡Oh, benditos aquellos que hacen esta pregunta! ¡Nosotros primeramente necesitamos venir al Señor y preguntarle, es decir, inquirir de Él, para que podamos servirle de acuerdo a Su deseo y Su preferencia!

¡Señor, haz que mi corazón sea un duplicado de Tu corazón, para que todo aquello que pesa en tu corazón también pese en el mío, para que yo pueda vivir y servir en la realidad de Tu economía! ¡Qué Tu carga sea mi carga!

¡Aleluya, Dios es NUEVO! Nuestro Padre es siempre verde (hymns #16). ¡Todos nacimos en la vieja creación y cuando recibimos al Señor nacimos de nuevo dentro de la nueva creación, donde todas las cosas son nuevas porque Dios está en ella! Finalmente, alcanzaremos la consumación como (siendo) la NUEVA Jerusalén, donde seremos completamente llenos, permeados y saturados por Dios; unidos y mezclados con Dios, e incorporados a Dios, el cual es nuevo. ¡Siempre nuevo! ¡En esta nueva creación, de acuerdo a Su nuevo pacto, Dios nos ha dado un nuevo espíritu para contactar, recibir y contener al Dios NUEVO! Igualmente, ¡Él nos ha dado un nuevo corazón para desear a Dios y amarlo! ¡Estamos en la nueva creación en Él!

Como todos sabemos, cada mañana cuando nos despertamos, según Lam 3:22-23, las compasiones de Dios no fallan. ¡Ellas son nuevas cada mañana! Cada mañana podemos disfrutar el Dios nuevo, una y otra vez. Además, en 2 Co 5:17 vemos que nosotros somos la nueva creación, y en Gal 6:15 nada importa (circuncisión, incircuncisión, etc) ¡Lo que importa es la nueva creación! La nueva creación es, dicho de manera simple, ¡la vieja creación con Dios en Su interior! ¡Dios se ha forjado dentro del hombre para hacer al hombre de la vieja creación una nueva creación, con la vida y la naturaleza de Dios dentro de ésta! ¡Esto es lo que importa, la nueva creación! ¡Nosotros como creyentes queremos vivir diariamente en la realidad de esta nueva creación! En 2 Co 4:16-17 vemos que ¡aunque nuestro hombre exterior se desgasta, nuestro hombre interior se renueva cada día! ¡Nuestra leve tribulación momentánea, produce en nosotros un peso de gloria cada vez más excelente y eterno! ¡Día a día, de una manera que no vemos, al disfrutar al Señor y volvernos a Él en todas las cosas, poco a poco, estamos siendo gradualmente regenerados! Ya no le prestamos atención a las cosas que pueden verse, exteriores (que son temporales), sino que, más y más prestamos atención a las cosas que son eternas. Cada vez más, prestamos atención y disfrutamos las cosas que no se ven. ¡Estas cosas son Dios en Cristo, el Dios que no se ve, el cual es NUEVO! [read this portion in English also via, Hallelujah, we are the new creation, where everything is new because God in it is new!]

¡Gracias, Señor, por hacernos una nueva creación! ¡Queremos tomar tiempo para disfrutarte y prestarte atención a Ti! ¡Señor, continúa renovándonos cada día, poco a poco! ¡Fórjate en cada fibra de nuestro ser! ¡Haz que el deseo de Tu corazón sea el deseo del nuestro! ¡Fórjate en nuestra mente y renuévala! ¡Convierte nuestra mente en una mente nueva! ¡Gracias porque tenemos al Dios NUEVO en nosotros, haciéndonos una nueva creación!

El Dios Triuno procesado y consumado como el agua de vida que fluye es nuestra salvación práctica

¡Qué maravilloso es que hoy estemos siendo salvos a través del agua: somos salvos al beber de las aguas de vida como la consumación del Dios Triuno procesado y consumado! ¡Como ya hemos compartido antes, la intención de Dios en Su economía es ser la fuente de las aguas de vida para Su pueblo para que podamos beber de Él, ser llenos con Él y rebozar con Él! Como en el caso de un río que fluye, presentamos estos tres aspectos:

  1. Dios el Padre es la fuente: Dios el Padre, oculto, es de donde proviene toda la vida (divina) y lo relacionado con ésta (Juan 1:18). La fuente es el origen de un río y desde allí fluye, pero las personas no ven la fuente ya que está profunda dentro de la tierra. De este mismo modo es el Padre: ¡Dios el Padre está oculto, y lo que vemos es Su expresión, Cristo!
  2. Dios el Hijo es el manantial, que fluye desde la fuente: ¡Hay un manantial de agua con esta fuente como Su origen! Partiendo, viniendo del Dios oculto, Cristo aparece, se manifiesta para expresar a Dios en plenitud (visiblemente) (Col 2:9). Nosotros no podemos ver a Dios, la fuente, pero podemos ver y disfrutar a Cristo, Quien es la expresión del Dios invisible. ¡Particularmente en el libro de Isaías vemos que Cristo es los muchos manantiales de agua que fluyen!
  3. Dios el Espíritu es el río que fluye a partir del agua que brota: ¡Lo que en realidad llega a nosotros es el río de agua viva! ¡Aquí es donde venimos a beber y el río viene a nosotros! Si bebemos del Señor Jesús, obtenemos el Espíritu (ver Juan 7:37-39). Cuando bebemos de esta agua que Cristo nos da, llega a ser en nosotros ¡ríos de agua viva que saltan para vida eterna! ¡Estos ríos de agua viva son las muchas corrientes que representan los diferentes aspectos de este único río, el cual es el Espíritu de vida de Dios (Ro 8:2)!

Hoy podemos sacar agua con gozo de las Fuentes de la salvación de Dios Isaías 12:1-3 dice:

1. En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.
2. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.
3. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

La Fuente es Dios mismo: ¡Dios es nuestra salvación! ¡Los ríos de agua viva que fluyen llevan la salvación con ellos y la salvación es también su fuente! ¡Cuando experimentamos la salvación de Dios, esta salvación llega a ser nuestra fuerza y finalmente será nuestra canción y nuestra alabanza! ¡Cuando bebemos de esta agua viva al invocar el nombre del Señor (la manera más sencilla de beber), esta agua viva llega a ser en nosotros una fuente que fluye, que salta para vida eterna! Cuando recibimos esta agua, ésta llega a ser las muchas corrientes (manantiales) que fluyen dentro de nosotros: ¡Dios, nuestra salvación, es la fuente, Cristo es la corriente de la salvación para nuestro disfrute y experiencia y el Espíritu es el fluir de esta salvación dentro de nosotros! ¡La salvación puede beber-se! ¡Podemos beber a Dios como nuestra salvación y de este modo llegamos a ser salvos en la práctica! Esto es algo que vemos en ambos testamentos: ¡El agua viva es la salvación práctica de Dios para Su pueblo! ¡Al beber el Dios Triuno procesado y consumado como el Espíritu, cuando ejercitamos nuestro espíritu, somos salvos de una manera práctica, en realidad y en medio de nuestras circunstancias y dificultades! ¡Esta agua en nuestro interior nos salva de todo tipo de problemas, ataduras y asuntos que podamos tener! ¡Aleluya por la “salvación líquida” de Dios! ¡Podemos beber esta salvación! ¡Podemos beber y ser salvos! [Disfrute del avivamiento matutino del Estudio de cristalización de Isaías (1) y el Estudio-vida de Isaías] [read this portion in English also via, The processed and consummated Triune God as the flowing living water is our practical salvation]

¡Señor, que permanezcamos bebiendo de Ti hoy!

Dios el Padre es la fuente: Dios el Padre, oculto, es de donde proviene toda la vida (divina) y lo relacionado con ésta

Tomar la vara (aplicar la muerte de Cristo a su situación) y hablar a la roca (hablarle a Cristo en fe)

Esta semana entramos al mensaje titulado Sacar el agua con gozo de las corrientes de la salvación en el Estudio de cristalización de Isaías (1). Hoy se me recordó el hecho de que la mayoría de los problemas y murmuraciones en la vida de iglesia se deben a la escasez del Espíritu de vida. El pueblo de Israel murmuraba en el desierto contra Dios y contra Moisés porque tenían sed y Dios no les reprendió ni les dijo que eso estaba mal. Dios sabe que nosotros necesitamos un suministro. Necesitamos beber… Necesitamos a Cristo como el Espíritu de vida fluyendo en nosotros para satisfacernos todo el tiempo. Cuando no bebemos de Él y cuando no recibimos el suministro de vida no somos felices.

Si tenemos poco del Espíritu de vida, el cual está tipificado aquí por el agua, nos metemos en problemas o los causamos. Necesitamos estar bebiendo del Señor continuamente en nuestro interior y que Él de forma continua fluya desde nosotros hacia los que están a nuestro alrededor. Si no es así, culparemos a los demás y pelearemos con Dios porque estamos muy sedientos. Como vemos en el libro de Números, Cristo como la roca YA ha sido herido y nos sigue siempre disponible para nosotros para cuando lo necesitemos. La primera vez Dios le dijo a Moisés que tomara la vara y golpeara la peña. El Señor Jesús fue también golpeado en la cruz por la vara de la ley de Dios y el juicio de Dios, y de Su costado fluyó sangre y agua (Juan 19:34). Cuando el Señor fue atravesado en la cruz, de Él salió sangre (para la redención y el lavamiento de los pecados) y agua (para la regeneración y el suministro a los creyentes) (ver la nota correspondiente en el Nuevo Testamento versión recobro).

Hoy solamente necesitamos tomar la vara (aplicar la muerte de Cristo en nuestra situación) y hablarle a la peña (hablar a Cristo al ejercitar nuestro espíritu). Nosotros no necesitamos “golpear la peña” otra vez. No ha de haber esfuerzo de nuestra parte. Todo lo que debemos hacer es aplicar la muerte de Cristo a nuestra situación; de esta manera experimentaremos al Cristo crucificado. Entonces, solo tenemos que hablarle con un corazón abierto: ¡Señor, gracias porque Tu Espíritu fluye hoy! Hablamos y creemos esto, de esta manera, ¡solamente beber! Siempre que estemos sedientos, solo hablémosle a la peña, que significa hablarle a Cristo. Él no está lejos, allá en los cielos o en cualquier otra parte remota, Él está en nuestro corazón y en nuestra boca (Ro 10:9). Ahora que el Espíritu ya ha sido dado, no es necesario que Cristo sea crucificado nuevamente para que el agua pueda fluir. Solamente hemos de tomar la vara (la muerte de Cristo aplicada a nuestra situación específica) y hablar a la roca (no a manera de súplica, sino con seguridad, llenos de fe).

Cuando nuestra sed ha sido satisfecha, estamos felices y no tenemos problemas. Sin embargo, cuando tenemos sed y el suplir de vida es escaso, enfrentamos muchas dificultades. La manera de recibir este suministro fresco de vida es muy simple: Abrir nuestro corazón y nuestra boca y llamar al Señor, teniendo de esta manera comunión con Él, orando en fe. La sencilla invocación de Su nombre, ¡Oh, Señor Jesús! hará que nos volvamos a “tomar un sorbo”, a beber del agua de vida. Esta agua de vida cubre todas nuestras necesidades, nos refresca, nos vigoriza, nos vivifica y nos fortalece para que vivamos a Cristo. [read this portion in English via take the rod(apply the death of Christ to your situation) and speak to the rock(speak to Christ in faith)!]

¡Oh, Señor, queremos mantenernos fuera de los problemas al beber de Ti! Gracias por recordarnos que solo necesitamos venir a Ti y hablarte para poder beber. ¡Que no se suspenda el fluir del Espíritu en nuestro ser!

Somos la luz del mundo cuando somos edificados junto a los santos en nuestra localidad como la iglesia

Aleluya por Mateo 5:14 que dice:

Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Esta mañana fui impresionado por el hecho de que nosotros como la iglesia somos una ciudad que brilla asentada sobre un monte. Varios aspectos de este asunto me “chocaron” mientras estuve disfrutando este versículo y leyendo algunas porciones del Estudio de cristalización de Isaías, el avivamiento matutino, mensaje 6, tomado del Estudio-vida de Mateo:

  • ¡Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder! No podemos vivir como “cristianos escondidos”, es decir, que nadie a nuestro alrededor sepa que somos creyentes en el Señor y que Lo amamos. Si así fuera, necesitamos desesperadamente venir a la luz del Señor, y… ¡Ser revitalizados! Una ciudad asentada sobre un monte puede verse aún desde lejos, así que… ¡NO PODEMOS estar escondidos!
  • No es “un gigante spiritual” el que está brillando sino “una ciudad”. Esto implica que… ¡El Señor está edificando! No es que un individuo sea muy espiritual él solo. Necesitamos ser edificados junto a los santos en nuestra localidad para llegar a ser la “ciudad que brilla”, la miniatura de la Nueva Jerusalén. ¡Nosotros somos los que brillamos! Si no somos edificados con los hermanos y hermanas junto a los cuales nos ha colocado el Señor, es poco probable que seamos parte de la “ciudad” que brilla. La ciudad es algo corporativo, una ciudad edificada. ¡Necesitamos ser edificados más!
  • Relacionando este versículo con Ap 21:23-24 vemos que somos la Nueva Jerusalén hoy, pero en “miniatura”. En realidad Dios es quien brilla dentro y entre nosotros y no necesitamos ninguna luz artificial o natural. Nosotros somos los componentes de la ciudad, aquellos que están edificados juntamente y somos la via mediante la cual Él puede brillar hoy. Al disfrutar al Señor cada día, Le estamos permitiendo brillar en todo nuestro ser y llegamos a ser transparentes para Él: Puede brillar en nosotros primeramente en nuestra localidad y finalmente en todo el universo.
  • ¡En la cima de un monte! ¡Aquí no dice “una gran ciudad en una extensa llanura”! Dice, “asentada sobre un monte”. Cuando somos edificados en Dios, mediante nuestro disfrute personal de Él; cuando somos edificados todos juntos, mediante nuestro disfrute corporativo del Señor, que incluye el orar con los santos…¡estamos en la cima de la montaña! Esta es la cumbre del plan de Dios para nosotros: ¡La edificación de Su Cuerpo! Cuando estamos siendo edificados, somos un gran despliegue de las riquezas de Cristo, las cuales son forjadas en nosotros mediante todas nuestras experiencias personales y corporativas con Él. La prueba más difícil a la que es sometida nuestra espiritualidad y al mismo tiempo, la virtud más excelente en nuestra vida cristiana no es nuestro disfrute y experiencia personales de Cristo, sino y enfáticamente ¡ser edificados juntos como Su expresión local, que es una parte de Su Cuerpo universal!

Ser edificados con otros creyentes es realmente el requisito supremo y más elevado de Dios para Sus buscadores fieles, de acuerdo a uno de los atributos divinos de la Trinidad Divina: La unidad, como podemos ver en Juan 17. Igualmente, que todos los que son copartícipes de la vida divina sean edificados juntos, es la virtud más elevada de aquellos que perseveran en el Señor en la economía eterna de Dios (ver El secreto de la salvación orgánica: El Espíritu con nuestro espíritu). ¡Señor, continúa edificándonos en Tu vida! ¡Queremos edificar y ser edificados! ¡Edifícanos como Tu expresión corporativa en el sitio en que nos has puesto, y como Tu expresión universal en el mundo entero! [read this portion in English via as the ones built up with the saints in our locality as the church, we are the light of the world]