En el jubileo neotestamentario la primogenitura es transferida de Israel a la iglesia

Levítico 25:13 En este año el jubileo cada uno volverá a su posesión. Picture Credit: Quozio.com

Levítico 25:13 En este año el jubileo cada uno volverá a su posesión.

En el Antiguo Testamento la primogenitura (derecho especial de herencia) pertenecía al hijo primogénito de una familia. Conforme a Éxodo 4:22, Israel es el hijo primogénitos e Dios, y así por muchos siglos el pueblo de Israel disfrutó la primogenitura.

Cuando el Señor Jesús vino, Israel perdió la primogenitura, debido a su incredulidad, y la primogenitura fue transferida de Israel a la iglesia. Ahora los publicanos, los pecadores y los gentiles que creen en el Señor Jesús reciben la primogenitura. Esto es un asunto muy importante que debemos ver y del cual debemos percatarnos en el Nuevo Testamento.

Dios prometió que el Mesías vendría y salvaría Su pueblo Israel, pero cuando finalmente vino como Mesías no creyeron en Él sino que lo rechazaron. Los pecadores que creyeron en el Señor Jesús son el segundo hijo (ver Lucas 15). Estos se arrepintieron y regresaron al Padre, y disfrutan el becerro engordado (que es el Cristo todo-inclusivo como la buena tierra) y son restaurados en el máximo deleite en la casa del Padre

Ahora nosotros como los creyentes genuinos en Cristo somos la iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23) y disfrutamos la primogenitura hoy.

¡En la era del Nuevo Testamento nos encontramos en la era del jubileo, el tiempo de regresar a nuestra posesión legítima (Dios mismo) con gozo y júbilo! El Señor Jesús vino a proclamar el año agradable, el año del jubileo del Señor (Lucas 4:16-19). Cualquier persona que se arrepienta y crea en el Señor es salva y es restaurada en el disfrute de Dios.

¡En el Antiguo Testamento el año del jubileo era una vez cada 50 años, pero en el Nuevo Testamento el jubileo dura toda la era de la iglesia! ¡Hoy Dios no nos condena por causa de nuestra pobreza, ataduras ni nuestros pecados, sino que nos salva, nos restaura y nos recobra de regreso a Sí mismo como nuestro deleite cuando nos arrepentimos y creemos en Él!

¡Aleluya, hoy es el año agradable del Señor! ¡Hoy estamos en el tiempo del jubileo, la era en la que somos liberados de manera continua de cualquier atadura y cautividad. Somos traídos a la libertad de la gloria de los hijos de Dios y somos restaurados hacia Dios como nuestra posesión legítima! ¡Alabado sea el Señor!

La transferencia de la primogenitura de Israel a la iglesia

Los judíos eran el primogénito de Dios (Éxodo 4:22) y poseían la primogenitura; sin embargo, por su incredulidad la primogenitura fue transferida a la iglesia, la cual ha llegado a ser el primogénito de Dios (Hebreos 12:23)

Los judíos eran el primogénito de Dios (Éxodo 4:22) y poseían la primogenitura; sin embargo, por su incredulidad la primogenitura fue transferida a la iglesia, la cual ha llegado a ser el primogénito de Dios (Hebreos 12:23)

Cuando Dios envió a Moisés al faraón para pedirle que dejara ir a Su pueblo, Él dijo: “Israel es Mi hijo, Mi primogénito” (Éxodo 4:22). Ante los ojos de Dios el pueblo de Israel no era meramente Su pueblo sino Su hijo primogénito, que disfruta la primogenitura.

El pueblo de Israel era el único pueblo en la tierra que por siglos pudo disfrutar a Dios, ser sacerdotes de Dios y reinar con Dios y para Dios.

Al principio del ministerio terrenal del Señor, Él consideraba al pueblo de Israel como el hijo primogénito y a los pecadores y recolectores de impuesto como el segundo hijo (ver Lucas 15), sin embargo, por causa de su incredulidad, ellos perdieron su primogenitura (Mateo 21:32; Romanos 11:20).

Si leemos Lucas 15 vemos que el Señor comparó los líderes del judaísmo (los sacerdotes, fariseos, saduceos, etc) con el primogénito, y a los recolectores de impuestos y pecadores con el segundo hijo. Pero en Mateo 21: 28-31 el hijo segundo es representado primero y el primogénito, segundo.

Esto significa que, por la incredulidad del pueblo de Israel, aún cuando ellos eran el primogénito a los ojos de Dios, esta primogenitura fue transferida a la iglesia, que estaba compuesta por los pecadores arrepentidos que habían creído, los recaudadores de impuestos, y los publicanos.

Esto es muy significativo. ¡Somos gentiles y pecadores; no estamos calificados para tener la primogenitura, pero al arrepentirnos y creer en Cristo como el Salvador e Hijo de Dios, recibimos la primogenitura!

La iglesia se compone de pecadores arrepentidos que han creído y la Biblia la llama iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23). Hoy en la era del Nuevo Testamento la primogenitura fue transferida del pueblo de Israel a la iglesia y cualquiera que se arrepiente y cree en el Señor Jesús viene a formar parte de la iglesia y tiene el pleno derecho a disfrutar a Dios, ser un sacerdote de Dios y ser co-rey con Cristo.

¡Nosotros, los pecadores arrepentidos y creyentes, tenemos el derecho de disfrutar a Cristo hasta lo máximo hoy! Tenemos el derecho de contactar a Dios y como sacerdotes, traer a los hombres a Dios. Tenemos el derecho de ser co-reyes con Cristo al permitirle gobernar y reinar en nosotros.

Sin embargo, necesitamos recibir una advertencia: Existe la posibilidad de perder la primogenitura (hebreos 12:16-17). ¡Debemos darnos cuenta que la iglesia posee la primogenitura y que debemos atesorar, disfrutar y ejercer nuestra primogenitura en la era de la iglesia hoy!

¡Gracias Señor por darnos el derecho a disfrutar a Dios, ser sacerdotes de Dios y co-reyes con Cristo a nosotros que somos pecadores arrepentidos y creyentes. Valoramos mucho nuestra primogenitura. Señor, ejercitamos nuestro espíritu para el arrepentimiento, la confesión de nuestros pecados y para creer en Ti para estar unidos de manera orgánica contigo y disfrutarte como la realidad de la buena tierra. Introdúcenos en el pleno deleite de Cristo. Venimos a Ti para ser sacerdotes de Dios y gobernar junto con Cristo. Aleluya, nosotros como la iglesia poseemos la primogenitura!

Ser recobrados a nuestra primogenitura en el jubileo del Nuevo Testamento

Para los creyentes neotestamentarios la primogenitura perdida ha sido recobrada en el jubileo del Nuevo Testamento (Lucas 4:16-19), el cual es el año agradable el Señor, el cumplimiento del jubileo en levítico 25.

Para los creyentes neotestamentarios la primogenitura perdida ha sido recobrada en el jubileo del Nuevo Testamento (Lucas 4:16-19), el cual es el año agradable el Señor, el cumplimiento del jubileo en levítico 25.

Hoy en la era de la iglesia hemos sido recobrados a Cristo como el árbol de la vida y la buena tierra, la porción [de la heredad asignada] de los santos en la luz (Colosenses 1:12).

Por su incredulidad, el pueblo de Israel perdió la primogenitura; cuando Cristo vino, ÉL TRAJO EL AÑO DEL JUBILEO (Lucas 4:16-19). Ahora nosotros, los pecadores perdidos, podemos regresar a Dios como nuestra posesión legítima.

El hombre fue creado por Dios y Dios es para el hombre. ¡Nuestra posesión es Dios mismo, el cual perdimos en la caída de Adán, pero en la era de la iglesia estamos en el año del jubileo, el año de la emancipación gloriosa, la liberación, el regreso y la libertad!

¡Al creer en el Señor Señor hemos sido liberados de nuestras ataduras! Ante éramos cautivos sin remedio en los pecados, pero mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo fuimos liberados de la esclavitud y fuimos traídos de regreso a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.

Hoy Dios es nuestro deleite: Dios en Cristo es la buena tierra todo-inclusiva para nuestro deleite. Este Cristo es nuestra porción en la luz, la porción común de los santos. Podemos participar de Cristo, disfrutarlo, ser llenos y saturados con Él y tomar posesión de Él como la buena tierra.

Somos liberados de manera continua de cualquier atadura para ser los hijos de Dios libres.

Igualmente, somos restaurados a nuestra condición original: Estamos frente al árbol de la vida en nuestro espíritu, libres y capaces de escoger el participar de Dios como vida o del árbol el conocimiento.

En la era de la iglesia hoy estamos en el año del jubileo, y Dios ya no nos condena. ¡Él nos recibe y nos introduce en Sí mismo! Él nos libera, nos liberta, nos libra de toda cautividad y nos trae al deleite de Cristo (1 Corintios 1:30).

¡Nuestro Jesucristo es el Jesús-jubileo, el liberador de nuestros pecados, la fuente y realidad de de nuestro deleite, y aquel que proclama libertad en nuestro espíritu!

Nosotros, como el hijo pródigo, regresamos a la casa del Padre no para ser uno de sus esclavos sino para disfrutar a Cristo como el becerro engordado, para ser libres de toda cautividad, y ser introducidos a la plenitud del deleite de Dios con todos los santos.

¡Aleluya por nuestro Jesús-jubileo. Aleluya por nuestro Jubileo-Jesús, que nos ha liberado de la cautividad y constantemente nos introduce en el disfrute de Cristo como la buena tierra. Señor queremos seguir disfrutando de nuestra porción asignada con los santos en la luz. Que te disfrutemos aún más y vengamos a Ti para ser liberados de cautividad y seamos restaurados a nuestra condición original. Gracias, Señor Jesús, por venir a proclamar el año del jubileo. Ahora nos introduces a la libertad de los hijos de Dios. Te amamos y te alabamos, nuestro Jesús-jubileo!

Read the article in English, “In the New Testament Jubilee the Birthright is Shifted from Israel to the Church“, on the blog “A normal Believer in Christ“.

Referencias e himnos

  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje compartido por el hermano Ron Kangas correspondiente a esta semana, y las porciones del Estudio-vida de Lucas (mensajes 12, 20-21), tal y como aparecen reflejados en La palabra santa para el avivamiento matutino, semana 5, mensaje 5: La primogenitura, del Estudio de cristalización de Génesis (3) (este libro puede comprarse aquí).
  • Hymns on this topic:
    # Come, all ye saints, and sing with me. / His love and joy have set me free. / The greatest Savior ever, He! / Come praise and sing in Jubilee! / He changed my life with one simple call. / He gained my heart to love Him o’er all. / And now I will praise Him, and tell the whole world. / I love my Jesus forevermore! (Song on Jubilee)
    # Jesus, Jesus our Redeemer / Has become our Jubilee, / Sent to proclaim the release / Of all held in captivity. / To the blind recovered sight— / The release of all oppressed. / To proclaim the year of the Lord, / Hallelujah Jubilee. (Song on Jesus our Jubilee)
    # What a Christ we have, the all-inclusive One, / Our allotted portion, set apart in light. / In the kingdom of the Son of God, the Son of God’s love, / Here He rules us in the light of His love. (Song on Enjoying Christ).

El Sueño de Jacob en Betel fue un sueño en cuanto al propósito de Dios, el sueño de la Casa de Dios

El Sueño de Jacob en Betel fue un sueño en cuanto al propósito de Dios, el sueño de la Casa de DiosEn nuestro avivamiento matutino en la Palabra santa hemos llegado al Estudio de Cristalización de Génesis (la tercera parte), dirigida principalmente hacia las vidas de Jacob y José.

Jacob fue alguien escogido por Dios desde el vientre de su madre y aunque él era consciente de esto, aún así peleó, engañó e hizo cosas como robar la primogenitura y la bendición a su hermano mayor Esaú.

Dios había previsto que Jacob tuviera la primogenitura, aún él mismo la quería, sin embargo él hizo algo que no era conforme a Dios -él usó sus habilidades naturales: Su fuerza natural y su astucia, para hacerse con la primogenitura. Desde su nacimiento, Jacob fue alguien que asió el tobillo de su hermano, un suplantador, y a lo largo de toda su vida él fue alguien quien actúo con astucia, sagacidad, y habilidad para obtener la primogenitura (aunque su hermano Esaú era mayor que él).

Lo que Jacob quería era lo que Dios se proponía, no obstante, su manera de hacerlo era completamente incorrecta, y esto le dio a Dios la oportunidad para exponer su habilidad natural y su astucia, las cuales no cumplen para nada con el estándar del plan de Dios, no cuentan con la bendición de Dios y necesitan ser cortadas.

Ya que Jacob robó la bendición que su hermano Esaú debió haber recibido de parte de su anciano padre, tuvo que huir de la casa familiar hacia donde vivía su tío Labán con su familia. En Genesis 28 vemos que el llegó a un lugar en el desierto, un sitio inhóspito y en una situación de soledad. Allí, tomó una piedra, la puso como almohada y se quedó dormido.

En la noche tuvo un sueño: Había una escalera en la tierra que alcanzaba hasta los cielos y ángeles de Dios subían y bajaban por ella. En el sueño Dios se le apareció y le hizo una promesa maravillosa relacionada con la tierra, la simiente y cómo él, Jacob, llegaría a ser una bendición para toda la tierra.

Al despertar dijo: Seguramente esta es la casa de Dios; este es un lugar increíble, esta es la puerta a los cielos. Y tomó la piedra-almohada y la erigió como una columna, derramando aceite sobre ella, y llamó Betel a ese lugar.

Jacob, un suplantador y un engañador, fue obligado a huir de la comodidad de su casa y a vagar por el desierto y allí Dios salió a su encuentro y le proporcionó un sueño (enlace) que se convertiría en lo más importante en Génesis y en toda la Biblia.

Llega un momento en nuestra vida personal en el cual nos encontramos en un lugar vacío, desolado y muy alejado de Dios, y allí sale el Señor a nuestro encuentro, contactamos con El personalmente, y se nos da un sueño, una visión espiritual. Dios nos esta esperando a nosotros del mismo modo en que esperaba a Jacob, de la misma manera en que el Señor Jesús esperaba por la mujer pecadora junto al pozo. ¡Él quiere que tengamos un sueño, el sueño de Dios, que llegará a ser nuestro propio sueño.

El sueño de Jacob en Betel era el sueño de Dios – la Casa de Dios 

El sueño de Jacob fue un sueño de la meta de Dios, el sueño de Betel, el sueño de la Casa de Dios, que es la iglesia hoy y consumará como la Nueva Jerusalén, como la morada eterna de Dios y Sus elegidos y redimidos (Witness Lee. Estudio-vida de Génesis)

El sueño de Jacob fue un sueño de la meta de Dios, el sueño de Betel, el sueño de la Casa de Dios, que es la iglesia hoy y consumará como la Nueva Jerusalén, como la morada eterna de Dios y Sus elegidos y redimidos (Witness Lee. Estudio-vida de Génesis)

El sueño de Jacob en Betel era el sueño de la meta de Dios, el sueño de Betel, la Casa de Dios (ver Génesis 28:10-22). Este sueño se cumple hoy en la iglesia (1 Timoteo 3:15) y consumará en la Nueva Jerusalén como la morada eterna de Dios con Sus elegidos y redimidos (ver Apocalipsis 21:3, 22).

El sueño de Jacob era un sueño de parte de Dios, un sueño de la meta y la intención de Dios en la eternidad. Lo que Dios sueña es una casa, una morada mutua de Dios y el hombre. Hoy la casa de Dios es la iglesia de Dios y en la eternidad futura esta casa será la Nueva Jerusalén, la morada eterna de Dios con el hombre.

¡En el Antiguo Testamento la casa de Dios era el tabernáculo y luego el Templo, pero hoy la casa de Dios es la iglesia como el lugar donde Dios mora! ¡Debemos ver este sueño para que llegue a ser nuestro sueño! Hoy nos encontramos en el cumplimiento parcial del sueño de Jacob, la iglesia como morada de Dios, Su satisfacción y descanso, la mezcla de Dios y el hombre.

¡Dios tuvo un sueño, obtener la Nueva Jerusalén, una ciudad edificada como la consumación de Su economía! Este edificio es la edificación   de Dios en el hombre y del hombre en Dios! La edificación de Dios es un Dios-hombre, un edificio en el cual Dios es la morada del hombre (Salmos 90:1; 91:1, 9) y el hombre es la morada de Dios (Isaías 66:1-2; 57:15; Juan 14:20, 23; 15:5; Apocalipsis 21:3, 22). ¡Maravilloso! 

El sueño de Dios es tener un hogar, una edificación, una morada mutua y corporativa de Dios y el hombre. Este no es un edificio físico o material, sino Dios edificado dentro del hombre y el hombre edificado dentro de Dios, un proceso de edificación mutua que resulta en una morada mutua en la cual Dios llega a ser el hogar del hombre y el hombre el hogar de Dios.

La Biblia entera habla del pensamiento y el deseo de Dios de hacer de nosotros Su hogar (enlace) y convertirse en nuestro hogar.  En la ultima y consumada escena en la Nueva Jerusalén, Dios obtendrá la consumación de Su sueño, un edificio y composición universal de Dios y el hombre mezclados, compenetrados, e incorporados de manera plena!

¡Nuestro sueño como creyentes en Cristo también es llegar a ser la morada de Dios, es decir, llegar a ser la Nueva Jerusalén como la consumación de la economía de Dios! Tenemos un sueño. Nuestro sueño es el sueño de Dios, el cual también es el sueño de Jacob. Nuestro sueño es llegar a ser la Nueva Jerusalén como la consumación de la economía de Dios.

¡Que lleguemos a tener este sueño a medida en que vamos siendo infundidos con el sueño de Dios revelado en Su Palabra palabra santa, y que nunca despertemos de este sueño!

¡Algo imposible y maravilloso nos ocurre: Dios es nuestro hogar y nosotros llegamos Su hogar!

Juan 1:51 -De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre.

Juan 1:51 -De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre.

El principio rector de un sueño consiste en que algo maravilloso e imposible nos ocurre. Cada visión espiritual es un sueño, y cada experiencia espiritual es un sueño.

Nunca llegamos a soñar que creeríamos y disfrutaríamos del Señor. Pensábamos que era imposible creer en alguien a quien no podíamos ver, pero increíble como pueda parecer, algo aparentemente imposible nos sucedió: tuvimos un sueño! ¡Hoy vivimos un sueño! ¡Con Dios nada es demasiado maravilloso, y Él desea hacer cosas maravillosas por nosotros en este sueño celestial!

Cada visión celestial y cada experiencia espiritual es un sueño, algo imposible y difícil de experimentar, y aún así lo vemos, entramos en el y lo hacemos nuestro.

Al igual que Jacob, llegamos a un lugar árido y solitario sin nada exterior en lo cual confiar y, en ese mismo instante, tuvimos un sueño. Cuando fuimos salvos, fue como un sueño. El día que tocamos la vida de iglesia en el recobro del Señor fue como un sueño.

En los últimos días los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños (Joel 2:28; Hechos 2:17). En un sentido muy real, hoy somos el pueblo de las visiones y los sueños. ¡Mientras más sueños tengamos, mejor! ¡Necesitamos tener sueños cada día en nuestra vida espiritual! ¡Necesitamos experimentar algo nuevo y maravilloso de Cristo cada día de nuestra vida!

Este sueño no es una especie de alucinación sino que es nuestra entrada en algo que ya existe en la realidad espiritual pero que apenas ahora podemos ver. El apóstol Juan tuvo muchos sueños en le libro de Apocalipsis. ¡Él vio muchas realidades espirituales que ya existían, y él las soñó!

Los ateos podrán decir que Dios no existe, sin embargo en cuanto ven a Dios, creen en Él y lo aman. Dios existe, sólo que ellos no lo han visto todavía. Hay muchos aspectos maravillosos de Cristo y de la Casa de Dios que existen en la realidad espiritual. ¡Nosotros nos encontramos en medio del proceso de soñarlos (enlace) y entrar en ellos!

Toda nuestra vida cristiana es una vida de sueño tras sueño, experiencia tras experiencia de Cristo, y la mayoría de estas visiones celestiales vienen a nosotros en tiempos de sufrimientos, cuando somos separados de aquello que pertenece al hombre y ponemos nuestra confianza en lo que es de Dios (tal como vemos en Génesis 28:10-12).

Si Jacob se hubiera quedado en casa, probablemente no habría tenido el sueño de Betel. Él tuvo que salir, vagar por el desierto, sufrir soledad extrema, y ser abandonado por todos; fue entonces, cuando ya no había  nada externo en lo cual el podia confiar que Dios se le apareció.

Cuando nos apartamos de tantas cosas, estamos lejos de las distracciones y preocupaciones diarias, a veces aun siendo obligados a huir a tal lugar, veremos un sueño: ¡Dios está allí! El centro de cada sueño espiritual es Cristo mismo como la escalera, Aquel que trae el cielo a la tierra y une la tierra con el cielo (ver Juan 1:51).

Cada verdadero sueño espiritual tiene a Cristo como el centro y nos acerca mas a Dios. La experiencia apropiada en nuestra vida es tener un sueño de Cristo como la escalera puesta en tierra la cual nos lleva hacia el cielo, uniendo el cielo con la tierra. ¡Aleluya!

“¡Señor Jesús, concédenos un cielo claro y despejado para ver a Cristo, la escalera celestial, la cual une la tierra con el cielo y trae los cielos a la tierra. Señor, nosotros creemos que somos el cumplimiento de ese sueño. Llévanos a tener un sueño aún más profundo para ver más visiones de Ti. Señor, condúcenos en espíritu para ver algo que aún no hemos visto. Causa que podamos ver de una manera clara el sueño de Betel! Señor, nos gusta soñar el sueño de Tu predestinación, promesa, transformación, madurez, el reinar contigo, y todas Tus bendiciones celestiales en la iglesia hoy! Haznos soñadores, aquellos que ven el sueño de Dios y son introducidos en el sueño de Dios hasta llegar a ser el cumplimiento de Su sueño hoy!”

Read the full article in English “Jacob’s Dream at Bethel was a Dream of God’s Goal, the Dream of the House of God” on “A Normal Believer in Christ

Referencias e himnos:

  • Inspiración: La Palabra de Dios, mi experiencia cristiana, el hermano Minoru Chen y su compartir en el mensaje correspondiente a esta semana, y las porciones del Estudio- vida de Génesis, mensaje 68, tal como están citadas en La palabra santa para el avivamiento matutino de Cristalización de Génesis (3), semana 1, mensaje 1, El sueño de Betel (usted puede comprar el libro del avivamiento esta semana aquí o aquí).
  • Hymns on this topic:
    # God has a dream, this is what He’s wanting. / God has a dream, and we are part of it. / God has a dream…that we may be one with Him. / God has a dream…realized in you and me! / God, you and me…a dwelling place to be. / God in man, and man in God: one entity. / Now, it’s my dream…my vision and life to be! / God has a dream…realised in you and me! (Song on God’s Dream)
    # My words cannot express… / Dear Lord, You’re just the best! / Lovely Jesus, precious Jesus. / No other one will do, / My Love, I just want You. / Lovely Jesus, precious Jesus. / He’s far beyond your dreams, / Heaven and everything. / Lovely Jesus, precious Jesus! / He’s far beyond your dreams, / Surpassing everything. / Lovely Jesus, precious Jesus! (Song on Being Saved: what a Dream!)
    # Never did I dream before, / Such a place could e’er be found, / Where the tears of sorrow cease, / Songs of endless joy abound. / One who seldom ever sang, / Now delights his voice to raise; / Singing hymns with all the saints, / Echoing the ceaseless praise. (Hymns #1238)