Ejercer la primogenitura del disfrute de Cristo, y ser sacerdotes y reyes para Dios

¡Necesitamos ser reyes y sacerdotes para Dios hoy!

¡Necesitamos ser reyes y sacerdotes para Dios hoy!

Al inicio de la Biblia vemos que Dios creó al hombre a Su imagen, conforme a Su semejanza para que el hombre lo expresara y lo representara. El hombre tiene la primogenitura para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios.

Pero el hombre perdió esta primogenitura cuando cayó, al ser independiente de Dios y escuchó a Satanás. Desde entonces el hombre es caído. Ahora todos nacemos en pecado y no conocemos la primogenitura ni la ejercemos.

En los viejos tiempos, Dios escogió un pueblo – Israel – que poseyera la primogenitura, es decir, un pueblo que disfrutara Su presencia y fueran sacerdotes y reyes. Este pueblo finalmente fracasó ante Dios en este cometido por causa al no creer en Jesucristo, el Hijo de Dios.

En este momento la primogenitura ha sido transferida de Israel a la iglesia, la cual se compone de los pecadores que se han arrepentido y han creído en Jesús. Nosotros, que somos estos pecadores, tenemos la primogenitura para disfrutar a Dios, ser llenos de Dios, expresar a Dios y representar a Dios. 

Hoy todos los creyentes verdaderos en Cristo son la iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23), los que poseen la primogenitura del disfrute de Cristo como la buena tierra todo-inclusiva y son sacerdotes y reyes para Dios.

Sin embargo, necesitamos estar muy alertas para no ser como Esaú, que vendió su primogenitura por un plato de comida (Hebreos 12:16). Ya que Esaú descuidó y menospreció la primogenitura, la doble porción de la tierra, el sacerdocio y el reinado no fueron entregados a él y a sus hijos, sino a Jacob y su descendencia.

No debemos ofender a Dios en Su economía neotestamentaria al retroceder al judaísmo, siendo religiosos en relación con Dios y los hombres, o amando al mundo y sus placeres. En lugar de esto, debemos ejercer nuestra primogenitura hoy mediante el disfrute del Cristo todo-inclusivo como nuestra porción asignada de la buena tierra y al tener un adelanto de las bendiciones del reino venidero.

Necesitamos ejercer nuestro sacerdocio al contactar al Señor, disfrutarlo y ministrarlo, para en la práctica ser Sus sacerdotes hoy, y en el reino. Necesitamos ejercitar nuestro espíritu para gobernar sobre nuestro yo, nuestra carne, nuestro ser natural completo, y sobre el enemigo con todo su poder de tinieblas hoy, y de este modo ser co-reyes con Cristo y gobernar las naciones con Él en Su reino.

¡Aleluya, tenemos el privilegio y la responsabilidad de disfrutar y ejercer nuestra primogenitura hoy, para disfrutarla y ejercerla en la era del reino por venir!

No vender la primogenitura sino disfrutarla como parte de la iglesia de los primogénitos

Hebreos 12:23 A la iglesia de los primogénitos...

Hebreos 12:23 A la iglesia de los primogénitos…

Mediante la regeneración llegamos a ser hijos de Dios y obtenemos la primogenitura. Tenemos el derecho de disfrutar a Dios, y ser los sacerdotes y reyes para Dios; expresar a Dios y representarlo en la tierra.

Sin embargo, necesitamos la advertencia con respecto a no ser como Esaú, que a pesar de ser el primogénito, menospreció su primogenitura y cedió su derecho por una comida (ver Hebreos 12:16).

La primogenitura de Esaú como el primer nacido de Isaac incluía la doble porción de la tierra, el sacerdocio y el reinado. No obstante, él procedió de manera profana al ceder su primogenitura. La doble porción de la tierra pasó a José (es decir, a sus hijos, ver 1 crónicas 5:1-2), el sacerdocio pasó a Leví (Deuteronomio 33:8-11) y el reinado fue asignado a Judá (Génesis 49:10; 1 Crónicas 5:2).

En cuanto a los creyentes hebreos, ceder o vender la primogenitura, consiste en regresar al judaísmo. Para nosotros hoy, ceder la primogenitura consiste en creer en el Señor Jesús y aún así ofender a Dios en Su economía neotestamentaria, al permanecer en la religión o conducirnos de manera religiosa. La religión es contraria a la economía de Dios, de la misma manera que el mundo y las cosas pecaminosas.

¡Debemos ver que estamos en la iglesia de los primogénitos (Hebreos 12:23)! Somos cristianos, hombres nacidos de Dios, las primicias de Sus criaturas, que Dios ha cosechado en Su creación (Jacobo 1:18). En este sentido, nosotros como creyentes en Cristo somos los hijos primogénitos de Dios, y la iglesia es la iglesia de los primogénitos.

¡Por ser el primogénito, nosotros tenemos el derecho del primer hijo – la primogenitura es nuestra por nacimiento! No tenemos que “trabajar para obtenerla”; simplemente al ser hijos de Dios, tenemos la primogenitura para disfrutar a Dios, ser llenos de Dios, expresar a Dios y representar a Dios como sacerdotes y reyes para Dios.

Como hijos primogénitos de Dios, tenemos la primogenitura, que incluye la herencia de la tierra (Hebreos 2.5-6), el sacerdocio (Apocalipsis 20:6) y el reinado (Apocalipsis 20.4), que se convertirán en las bendiciones principales en la era del reino, y que perderán, cuando el Señor regrese, aquellos que se comportan de manera profana y aman el mundo.

Muchos creyentes hoy aman al Señor y tienen la vida de Dios en ellos, pero han sido engañados. Ellos tienen oídos con comezón y siguen las enseñanzas que les dicen que no importa la manera en que vivan, siempre y cuando crean en Dios, ellos serán arrebatados y vivirán en el cielo con Dios para siempre.

Si amamos el mundo y los placeres terrenales, esto puede costarnos nuestra primogenitura en la era del reino. Nunca perderemos nuestra salvación eterna, porque una vez que nacimos de Dios no podemos des-nacer, pero podemos perder nuestro galardón, nuestra primogenitura en la era del reino.

¡En el reino milenial, la primogenitura será otorgada como un premio a los cristianos vencedores (Apocalipsis 22:12; 11:18), y por la eternidad ejerceremos esta primogenitura en y como la Nueva Jerusalén!

¡Que seamos aquellos que no venden o ceden su primogenitura hoy sino que la ejercen y la disfrutan como parte de la iglesia de los primogénitos!

¡Señor Jesús, sálvanos de vender nuestra primogenitura al amar el mundo y sus placeres. Que valoremos apropiadamente la primogenitura, paguemos el precio para ejercerla hoy, y la obtengamos como un galardón en el reino venidero. Señor, sálvanos de ser engañados, religiosos o complacientes con nosotros mismos. Que nos percatemos con toda claridad que estamos en la iglesia de los primogénitos, y que ejerzamos nuestra primogenitura para disfrutar a Dios, y seamos los sacerdotes y reyes para Dios!

Ejercer y disfrutar nuestra primogenitura hoy como un adelanto de las bendiciones en el reino venidero

Apocalipsis 2:26 Al que venza y guarde Mis obras hasta el fin, Yo le daré autoridad sobre las naciones. Imagen fuente: Quozio

Apocalipsis 2:26 Al que venza y guarde Mis obras hasta el fin, Yo le daré autoridad sobre las naciones. Imagen fuente: Quozio

¡Qué privilegio tenemos hoy como hijos de Dios de disfrutar en Cristo un adelanto de las bendiciones que corresponden al reino venidero!

¡Fuimos creados con la primogenitura! La perdimos en la caída de Adán, pero nuestro jubileo Jesús, como el Boaz verdadero, vino para redimir nuestra primogenitura. Ahora creemos la proclamación del jubileo. ¡Somos liberados y restaurados a nuestra familia divina, y estamos en la casa de Dios como la iglesia de los primogénitos, disfrutando nuestra primogenitura!

¡Que no seamos aquellos que venden su primogenitura al ser pasivos y complacientes, sino que ejerzamos y disfrutemos nuestra primogenitura hoy!

¿Cómo ejercer nuestra primogenitura? ¿Qué significa que si ejercemos nuestra primogenitura hoy, ésta será nuestro galardón en el reino venidero?

Lo que disfrutamos en Cristo es un adelanto de las bendiciones en el reino venidero, y este deleite nos introduce en el pleno gusto de estas bendiciones.

Si no disfrutamos a Cristo como la realidad de la buena tierra. ¿Cómo podemos entrar en Su descanso en el reino y heredar la tierra con Él (Hebreos 4:9)? Disfrutemos a Cristo como la buena tierra hoy, para ganarlo paso a paso al disfrutarlo, experimentarlo y aplicarlo como la realidad de todas las cosas positivas en el universo.

Si no ejercemos nuestro sacerdocio hoy, al contactar al Señor y ministrarlo con oración. ¿Cómo podremos nosotros cumplir nuestros derechos sacerdotales en el reino venidero? Necesitamos venir al jubileo Jesús ahora que estamos en Él, disfrutarlo, contactarlo, abrirnos a Él, ministrarlo con oración, y Él nos pastoreará. Aprenda cómo ser un sacerdote para Dios hoy al contactarlo, contándole a Él todas las cosas y siendo infundido con Él mismo (1 Pedro 2:5, 9).

Si no ejercitamos nuestro espíritu con la autoridad otorgada por Dios para regir sobre nuestro yo, nuestra carne, nuestro ser completo, y sobre el enemigo con todo su poder de las tinieblas. ¿Cómo podremos ser co-reyes con Cristo y gobernar sobre las naciones con Él en Su reino (Apocalipsis 2:26-27)? Necesitamos aprender a ejercitar nuestro espíritu y gobernar sobre nuestro yo, nuestra carne y sobre cualquier cosa negativa.

¡No sabemos exactamente cómo, y no hay una “regla” definitiva para llevar esto a cabo, pero como nuestro Boaz celestial nos ha redimido, ahora somos LIBRES! ¡Aleluya! Ahora, en esta libertad espiritual verdadera necesitamos ejercitar nuestro espíritu y reinar en vida con Cristo sobre cualquier cosa negativa hasta que reinemos con Él en el reino venidero sobre todas las cosas.

Si disfrutamos a Cristo y practicamos el sacerdocio y el reinado hoy, estaremos preparados y calificados para participar en el reino de Cristo en Su venida (Apocalipsis 5:10; 20:4, 6). En la era del reino se realizará el recobro completo de todo aquello que Dios se propuso que fuera para el nosotros en Génesis 1:26 y que se perdió en Génesis 3.

¡Aprendamos a ejercitar nuestro espíritu, ejercitándolo, y aprendamos a contactar al Señor y a ser sacerdotes y reyes para Dios en la vida de iglesia hoy! ¡Entonces, en el reino venidero ésta será nuestro galardón, nuestra recompensa!

¡Señor Jesús, queremos disfrutarte como nuestra buena tierra hoy para que podamos entrar en Tu reposo en el reino y heredar la tierra contigo. Señor, ejercemos nuestro sacerdocio hoy al contactarte y ministrarte con oración, para así estar calificados para cumplir nuestros deberes sacerdotales en el reino venidero. Señor Jesús, ejercitamos nuestro espíritu con la autoridad que nos han concedido para gobernar sobre nuestro yo, nuestra carne, y sobre el enemigo con todo su poder de las tinieblas hoy, para poder llegar a ser tus co-reyes en el reino venidero. Señor Jesús, escogemos ser los que disfrutan y ejercen su primogenitura hoy para para recibirla como recompensa en el reino venidero!

Read the article in English: Exercising our Birthright of Enjoying Christ and Being Priests and Kings to God, on the blog A Normal Believer in Christ.

Referencias e himnos
  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje impartido por el hermano Ron Kangas acerca el mensaje correspondiente a esta semana y sus porciones de Hebreos 12:16 (nota 1 – está estupenda), como está citada en La palabra santa para el avivamiento matutino sobre El estudio de cristalización de Génesis (3), semana 5 / mensaje 5, La primogenitura (usted puede obtener este libro aquí y aquí).
  • Himnos (en inglés):
    # In the holiest place, live before His face, / Light of glory thru me will shine; / In the holiest place, live before His face, / Light of glory thru me will shine. (Hymns #770)
    # Pray to fellowship with Jesus, / Fully opened from within, / With thy face unveiled, beholding, / Single, pure, and genuine. (Hymns #784)
    # How I love Your reigning life, Lord. / How I love abundant grace. / How I love to have Your presence, / As I live before Your face. / By Your life, Lord, I am reigning. / I am over, over everything. / As I’m joyfully confessing, / Jesus, as my Lord and King. (Song on Reigning in Life).

No menospreciar o perder la primogenitura que recibimos por la soberanía de Dios, sino disfrutarla

No menospreciar o perder la primogenitura que recibimos por la soberanía de Dios, sino disfrutarla Jacob valoró y perseveró para obtener la primogenitura. Esaú menospreció la primogenitura, y Rubén perdió la primogenitura.

Aunque Jacob nació después, él quería la primogenitura. Incluso llegó a engañar a su hermano mayor Esaú para que le vendiera la primogenitura por un plato de lentejas (ver Génesis 25:22-26). Luego, con la colaboración de su madre, Jacob robó la bendición de su padre anciano a su hermano, haciéndole creer que él era Esaú (Génesis 25:29-34).

Jacob no lo sabía, pero él no tenía necesidad de comportarse de manera tan despreciable para obtener la primogenitura, ya que Dios lo había predestinado para tener la primogenitura y la bendición. No obstante, Dios en Su soberanía actuó en medio de todas estas cosas negativas para finalmente darle la primogenitura para la cual lo había predestinado.

Mucho tiempo le llevó a Jacob darse cuenta de que todo es por la misericordia de Dios. Dios es soberano. Lo pastoreó y arregló todas las cosas y las personas en su vida para su transformación y para que alcanzara su madurez para obtener la bendición.

Es un día muy importante en nuestra vida cristiana aquel en que reconocemos que Dios nos predestinó para tener la primogenitura y todo coopera para bien, conforme a la soberanía de Dios.

En el caso de Jacob, aunque él obtuvo la primogenitura, no la disfrutó hasta que fue transformado de un suplantador y alguien que ase el calcañar en un príncipe de Dios.

Después que Jacob fue transformado y maduró, disfrutó la primogenitura y la  bendición. Entonces todo cuanto hizo fue bendecir a todos: Bendijo al faraón (el gobernante del mundo en esa época), bendijo a todos sus hijos de una manera particular, profiriendo una palabra profética con bendición.

Este es nuestro destino: Seremos trasformados y maduraremos para disfrutar la primogenitura y bendecir a todos a nuestro alrededor con el Dios Triuno, según lo que cada uno necesite para su crecimiento en la vida divina para el edificio de Dios. Sin embargo, necesitamos estar alertas con respecto al menosprecio de la primogenitura (como hizo Esaú) y de perderla (como hizo Rubén). Necesitamos cuidarnos de la contaminación y ser las personas apropiadas en la economía de Dios para que la primogenitura sea nuestra y no pase a alguien que haya escapado de la contaminación (como José hizo).

Recibir la primogenitura depende de la predestinación de Dios y Su soberanía 

Recibir la primogenitura depende de la predestinación de Dios y Su soberanía

Recibir la primogenitura depende de la predestinación de Dios y Su soberanía

Dios escogió y amó a Jacob. Él predestinó a Jacob para tener la primogenitura y no hay nada que nadie pudiera hacer para cambiar esto

En todo aquello que ocurrió en la vida de Jacob, Dios fue soberano. Él fue soberano en el menosprecio de Esaú de su primogenitura y en la venta que hizo de ella, en el amor parcial de Rebecca por Jacob, en la ceguera de Isaac cuando dio su bendición, y cuando Jacob recibió la bendición de su padre Isaac.

Los medios que Jacob usó para obtener la primogenitura fueron bajos, malvados y desagradables, y en realidad no necesitaba hacer esta clase de cosas porque Dios lo había predestinado para la primogenitura. Dios fue soberano en todo lo que Jacob, Esaú, Rebecca e Isaac hicieron. Dios llevó a cabo el propósito de Su selección.

Jacob engañó a su hermano para que le vendiera la primogenitura por un plato de lentejas cuando Esaú tenía mucha hambre y entonces manipuló a su padre para que pensara que él era Esaú y le diera la bendición. Jacob maniobró y engañó, pero en realidad esto no era necesario. La primogenitura era suya de todos modos, sin importar lo que sucediera.

Aparentemente Jacob obtuvo la primogenitura al planear todo y suplantar, pero realmente Dios fue soberano al predestinarlo para que tuviera la primogenitura.

Igualmente todos sus planes y maniobras le causaron sufrimiento. Él tuvo que huir de casa, estuvo sometido a Labán por 20 años, no volvió a ver más a su madre y siempre tuvo la impresión de que Esaú lo odiaba y quería matarlo.

Dios en Su soberanía usó toda la planificación y el engaño de Jacob para tratar con él y quebrantarlo para que pudiera ser transformado y madurara para disfrutar la primogenitura.

El hecho de que la primogenitura pasara de Esaú a Jacob nos muestra que ésta NO depende de nuestro nacimiento natural o de nuestros logros, sino de la predestinación y soberanía de Dios.

Disfrutar de la primogenitura en la madurez

Génesis 35:10. Le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino que Israel será tu nombre. Por tanto, llamó su nombre Israel.

Génesis 35:10. Le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino que Israel será tu nombre. Por tanto, llamó su nombre Israel.

Aunque Jacob obtuvo la primogenitura, él no la disfrutó hasta que fue transformado de un suplantador a príncipe de Dios, y alcanzó la madurez (Génesis 32:28; 35:10).

Los medios usados para alcanzar la primogenitura eran despreciables, pero Dios fue soberano. Jacob valoró la primogenitura; quería obtenerla y disfrutarla, pero no la disfrutó hasta después de ser un hombre transformado y maduro.

Después de obtener la primogenitura, Jacob pasó por un largo período en el que fue tratado (bajo Labán, siendo engañado por Labán) y quebrantado (a través de las circunstancias y su familia) para estar listo para ser transformado.

Solamente después de ser transformado de suplantador y ladrón, a príncipe de Dios, fue que él pudo disfrutar y ejercer su primogenitura.

Las manos suplantadoras de Jacob se convirtieron en las manos que bendecían a Israel (Génesis 47:7, 10; 48:15, 20; 49:28). Cuando Jacob fue a Egipto no intentó engañar a otros y obtener cosas para sí, sino que simplemente bendijo a todos. Él no fue a Egipto para robar sino para dar y bendecir.

Necesitamos valorar la primogenitura y buscar su disfrute. No debemos ser pasivos en cuanto a la primogenitura, pensando que Dios ya nos predestinó para tenerla. En lugar de eso, aunque no estemos completamente transformados y maduros en la vida, debemos buscar disfrutarla para poder ejercerla.

¡Señor, valoramos la primogenitura. No podemos vivir, servir, incluso existir sin Tu bendición. Gracias por Tu soberanía al predestinarnos para la primogenitura de disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios. Señor, continúa Tu obra en nosotros y condúcenos hasta el punto en que podamos disfrutar y ejercer la primogenitura plenamente. Transfórmanos en nuestra alma. Confórmanos a Tu imagen. Llévanos a la madurez para poder disfrutar y ejercer la primogenitura completamente!

Advertencia: Ser las personas apropiadas y huir de la contaminación para disfrutar la primogenitura

El primogénito de Jacob, quien debió haber disfrutado la primogenitura, era Rubén, pero éste la perdió porque se contaminó: Durmió con la concubina de su padre, así que profanó su lecho (Génesis 49:3-4).

Aunque Dios quería que Rubén tuviera la primogenitura, éste la perdió. La primogenitura fue pasada a José, quién había huido antes de la contaminación (1 Crónicas 5:1).

Lo que hizo Rubén fue muy grave y perdió su primogenitura. La doble porción de la tierra fue asignada a los dos hijos de José, el sacerdocio a Leví y el reinado a Judá.

Necesitamos estar alertas con respecto a la contaminación. Si nos contaminamos por causa de la fornicación, no recibiremos la primogenitura. Ningún fornicario entrará en el reino milenial para disfrutar de la plenitud del gozo de Cristo, ser un sacerdote de Dios y un rey juntamente con Cristo (1 Corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; Efesios 5:5).

Para llegar a ser vencedores que ejercen su primogenitura para disfrutar a Cristo y ser sacerdotes de Dios y co-reyes con Cristo, necesitamos permanecer alejados de contaminación.

Necesitamos cuidarnos para ser las personas apropiadas, de otro modo perderemos la primogenitura. En 1 Corintios 6, en Gálatas 5 y en Efesios 5 Pablo enumera las clases de personas que no pueden heredar el reino: Personas profanas, adúlteros, blasfemos, borrachos, etc.

El caso de Rubén no consiste en una sola acción llevada a cabo, sino su persona la que ocasionó que perdiera su primogenitura. Esaú no sólo “vendió su primogenitura”; él amaba al mundo y el entorno físico mundano, y menospreció su primogenitura.

Sí, nuestras acciones son muy importante y debemos velar y estar alertas (ver: Moisés perdió el derecho a entrar en la buena tierra por una acción suya), pero una persona que hace una sola acción todavía tiene esperanza, mientras que alguien que es cierto tipo de persona tiene poca esperanza.

Necesitamos la misericordia del Señor para ser preservados en nuestro comportamiento y el tipo de personas que somos y llegamos a ser. Necesitamos ser aquellos que disfrutamos al Señor y colaboramos con Su trato, Su quebrantamiento y Su transformación, para que seamos las personas apropiadas, aquellos que NO vendemos la primogenitura (como Esaú) y que no nos contaminamos (como Rubén), sino que debemos valorar, disfrutar y ejercer la primogenitura para el propósito de Dios.

¡Señor Jesús, sálvanos de cualquier contaminación y fornicación. Señor, ten misericordia de nosotros, presérvanos y guárdanos para ser las personas apropiadas que puedan heredar la primogenitura y ejercerla. Valoramos nuestra primogenitura para disfrutar a Dios, expresar a Dios y representar a Dios. Señor, queremos colaborar contigo de la mejor manera cada día para ser las personas con las que Tú tratas, que tú quebrantas, trasformas y maduras en la vida divina para disfrutar la primogenitura y ejercerla para Dios!

Read the post in English: “Not Despising or Losing but Enjoying the Birthright we Receive in God’s Sovereignty” on the blog A Normal Believer in Christ.

Referencias e himnos

  • Inspiración: La Palabra de Dios, nuestra experiencia cristiana, el mensaje impartido por el hermano Ron Kangas correspondiente a esta semana y las porciones del Estudio-vida de Génesis, mensaje 68, tal y como está citado en La palabra santa para el avivamiento matutino, semana 5, mensaje 5, “La primogenitura”, a partir del Estudio de cristalización de Génesis (3). Este libro puede ser comprado aquí y aquí.
  • Hymns on this topic:
    # Blest assurance! God has fully ordered / Every matter by His sovereign hand; / Every person (though we see so dimly), / Every thing’s according to His plan. / Every trial is but the Father’s answer / To the groaning of the Spirit’s prayer; / May He gain in every tribulation, / Until we Christ’s glory fully share. (Hymns #1210)
    # By His mercy, we’re selected, / Ours a glorious destiny. / Not by running, nor by willing, / But through God’s own sovereignty. / Once we were wild olive branches, / Now the root and fat partake, / Grafted in, rejoice together, / Growing for the kingdom’s sake. (Hymns #1203)
    # I would cease completely / From my efforts vain, / Let Thy life transform me, / Full release to gain; / Build me up with others / Till in us Thou see / Thy complete expression / Glorifying Thee. (Hymns #841).