¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad y es como perseguir al viento si no somos llenos de Dios, como nuestro contenido!

¡Cuando oramos con la Palabra de Dios, la luz resplandece! La Biblia dice con toda claridad que “toda la Escritura es inspirada por el aliento de Dios”… (2Tim 3:16) –y esto significa que todas las palabras que están en la Biblia son el aliento de Dios que pueden convertirse en vida para nosotros cuando la interiorizamos apropiadamente, es decir, cuando las tomamos (leemos) “con toda oración y petición en el espíritu (Ef 6:17-18). Esta mañana en mi tiempo de oración y lectura para ser avivado, encontré algunos versículo “inusuales” que exponen (descubren, desvelan) la realidad de la vida humana “bajo el sol”, sin Dios (Sal 90:10):

“Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos”.
Según Eclesiastés 12:8: “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad”.

El hombre fue creado por Dios para ser lleno de Dios y para que Dios sea el contenido del hombre y su realidad. Sin embargo, hoy todos los hombres han perdido a Dios como su posesión y ¡en un sentido divino, sin Dios no tienen un lugar donde morar! ¡Todas las personas hoy van a la deriva en busca de un hogar – el hombre está vagando porque ha perdido a Dios! ¡Dios es nuestra verdadera morada y nuestra verdadera posesión! ¡Necesitamos ver la verdadera condición del hombre que no tiene a Dios, tal como nos lo revela la Biblia! ¡Cada cual está lleno de tantas cosas que piensa, anhela o persigue, pensando que le traerá paz y satisfacción, pero estas cosas son el contenido equivocado! ¡Cuando venimos a la Palabra de Dios y oramos con ella; cuando Su luz resplandece en nosotros somos expuestos a la luz, mostrados exactamente cómo somos y somos vaciados de cualquier otra cosa!

La verdadera condición de toda la vida humana en la tierra, sin Dios, puede ser resumida en una palabra, VANIDAD. El rey Salomón tuvo todo cuanto quería, incluyendo sabiduría, riquezas, etc – pero cuando analizó y consideró cuidadosamente la vida humana y la existencia del hombre, concluyó que todo es vanidad de vanidades (Ec 1:2-11). Todas las cosas en la vida humana son vanidad – son como perseguir sombras o ir tras el viento. La vida humana en sí misma es breve, efímera, corta y llena de trabajo y penas. Los más fuertes entre nosotros duran hasta 80-90 años, pero la mayoría terminan su viaje en los 70. ¡Si alguien vive en la tierra, aún hasta los 90 y vive sin Dios estará lleno sólo de trabajo y dolor – y los años se le pasarán volando!

¿Por qué es así? ¿Por qué todo es vanidad en la vida humana? Pues simplemente porque el hombre fue creado para Dios. Lo que verdaderamente puede satisfacer al hombre; lo que verdaderamente puede darle paz al hombre y verdaderamente puede constituir placer para hombre es Dios mismo. Dios es la bendición del hombre, el bien para el hombre – pero el hombre ha abandonado a Dios y se ha perdido. Ahora todos los hombres tratan de llenar su necesidad buscando placer y satisfacción en cosas, reconocimiento, acumulación, relaciones y mediante actividad, etc – ¡todo esto está vacío (e incluso peor), estas cosas y asuntos nos mantienen atados! Como el hombre no tiene a Dios como el significado y el centro de su vida, está continuamente luchando para obtener disfrute. El resultado de esta lucha es que cae en toda clase de ataduras – ¡toda la búsqueda que el hombre realiza por placer y satisfacción fuera de Dios, se convierte en atadura para el hombre! ¡Inclusive su propia familia y sus parientes pueden llegar a ser ataduras para el hombre! ¡Hasta las cosas (o situaciones) necesarias y positivas pueden esclavizarnos! ¡Si nuestro ser interior está ocupado con personas o cosas, el Señor no tiene lugar en nosotros! ¡Cuando Cristo entra y llena nuestro corazón; cuando disfrutamos al Señor en Su Palabra en nuestro tiempo personal con Él o en las reuniones (junto a otros), nuestro corazón se llena de Dios y experimentamos el verdadero significado de la vida humana! ¡El verdadero disfrute, la verdadera satisfacción y bendición (para todos nosotros) es Dios mismo cuando somos llenos de Él! El hombre realmente fue hecho para contener a Dios y ser lleno de Dios – ¡cualquier otra empresa que emprendamos o cualquier otra búsqueda que realicemos para ser llenos de cualquier otra cosa que nos dé satisfacción, se convierte finalmente en una atadura y en muerte! ¡Hoy el Señor quiere que seamos llenos de Él! ¡Él quiere más espacio en nuestro corazón (a los que lo hemos recibido ya) y entrar en nuestro corazón (a los que no lo han recibido) para llenarlo consigo mismo, para ocupar nuestro ser más plenamente y que seamos saturados! ¡Venir al Señor! ¡Abríos a Él para ser llenos con Él! ¡Y de este modo ser llenos de toda realidad, paz real, verdadera satisfacción y significado! [Disfrute del libro El jubileo del hermano Witness Lee, tal como se cita en La palabra santa para el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2); read this portion in English also via, vanity of vanity, all is vanity and chasing after the wind if we’re not filled with God as our content!]

¡Continúa exponiendo la vanidad de la vida humana sin Ti, Señor, y sálvanos de vivir apartados de ti! ¡Eres el verdadero significado de la vida humana y deseamos ser llenos del Dios Triuno ahora mismo! ¡Llénanos, querido Señor Jesús! ¡Sin Ti la vida es vana y es como perseguir al viento! ¡Sólo Dios como nuestro contenido puede satisfacernos, llenarnos y bendecirnos! ¡Sálvanos de una existencia sin significado! ¡Gana más terreno en nuestros corazones y el espacio que aún no esté lleno de Ti! ¡Nos abrimos a Ti tanto como podemos – ven, querido Señor y llénanos hoy!

¡Necesitamos comer la Palabra del Señor y hablar de parte de Dios! (Testimonio de la conferencia en Portugal)

Tenemos un Dios que habla. Él siempre habla y ama hablar. ¡Cuando Él creó la tierra Él no elevó Sus brazos y los agitó sobre Su cabeza… sino que habló, simplemente! Esto significa que nuestro querido Dios hace todas las cosas a través de Su Palabra. Cuando Él creó al hombre, lo hizo a Su imagen porque quería que el hombre lo expresara y lo representara (Gn 1:26). Pero ¿cómo puede el hombre hacer esto? Hemos de conocer que el deseo de Dios es que el hombre que Él creó hable de parte de Él. Esto es maravilloso ¿verdad? ¡Podemos hablar de parte de Dios!

Si queremos hablar de parte de Dios, necesitamos leer la Biblia. En este libro maravilloso está el hablar de Dios. Aunque sólo leerla no es suficiente, también necesitamos comer Sus palabras. En Mateo 4, cuando el Señor caminaba por el desierto, Satanás fue a Él sabiendo que el Señor tenía hambre y le dijo en el versículo 3: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Sin embargo, el Señor le contestó en el versículo 4: “Mas Él respondió y dijo: Escrito está: `No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios`”. Alabamos al Señor porque podemos comer las palabras que proceden de la boca de Dios. Además, en Jeremías 15:16 dice: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.” ¡Necesitamos leer-orar Sus Palabras!

Nosotros como seres humanos tenemos un estómago y al menos tres veces al día necesitamos comer. Como cristianos también tenemos un estómago espiritual que necesita alimento espiritual. Para poder comer algo, primero necesitamos tener hambre, pero a veces, cuando alguien está enfermo, no tienes deseos de comer nada. De acuerdo a nuestro experiencia, ocasionalmente no queremos comer al Señor o comer Sus palabras – entonces ¿qué debemos hacer? Todos sabemos que necesitamos comer Sus palabras, pero no tenemos apetito. Bueno, esto es muy sencillo, si no tenemos hambre, si no sentimos deseos de leer-orar, si no queremos contactar al Señor, pues necesitamos decirle al Señor:

¡Señor Jesús, abro todo mi ser a Ti! ¡Señor, no tengo hambre de ti, pero quiero tenerla! Te necesito, Señor.

Santos: El Señor está esperando que nosotros nos volvamos a Él, mientras más nos volvemos al Señor, más hambre de Él tenemos. Les aseguro Sus palabras serán nuestra necesidad e iremos a leer la Biblia y leer-orar los versículos. Entonces Juan 6:63 será una realidad para nosotros: “El Espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha; las palabras que os he hablado son Espíritu y son vida”. [Testimonio de la reciente conferencia en Portugal. Por el hermano Eliezer] [read this testimony also in English via, we need to eat the Lord’s Word and speak for God!(sharing from the conference in Portugal)]

Por Su herida fuimos sanados – ¡podemos aplicar la muerte de Cristo a nuestro ser y ser sanados!

Un aspecto distintivo de la muerte todo-inclusiva de Cristo es que ¡Cristo murió para que fuéramos sanados! “Por cuya herida fuisteis sanados” (1P 2:24-25) –¡fuimos sanados por la herida de Cristo! Estábamos muertos (Ef 2:1) pero los sufrimientos de la muerte de Cristo sanó nuestra propia muerte para que pudiéramos vivir en resurrección. ¡Él nos sanó de nuestra propia muerte y Su muerte está disponible a nosotros cada día para nuestra sanidad! ¡El poder para sanarnos está en la muerte y la resurrección de Cristo! En el Antiguo Testamento está la historia del pueblo de Israel viajando muy sediento por el desierto (Ex 15:22-27).
Ellos finalmente llegaron a un sitio llamado Mara donde había agua, pero ésta era amarga. Se quejaron a Moisés y murmuraron en contra de Jehová. Moisés, en lugar de contender con el pueblo y recriminarles por su conducta, clamó a Jehová. En respuesta, Dios le mostró un árbol. Moisés lo echó a las aguas y éstas se endulzaron. Conforme a 1 Pedro 2:24 el árbol simboliza la cruz de Cristo. ¡La cruz de Cristo como el árbol es lo que nos sana en este universo! Hoy en medio de nuestras situaciones necesitamos aplicar la cruz de Cristo, es decir, la muerte de Cristo, para que cualquier situación amarga en la que nos encontremos o cualquier parte amarga de nuestro ser, sea endulzada. Muchas cosas a nuestro alrededor son dulces en un principio pero en la medida en que pasa el tiempo, éstas se amargan. Personas, situaciones, cosas y circunstancias son muchas veces amargas para nosotros. Inclusive, a veces ¡nosotros mismos somos amargos! Es por ello que necesitamos venir al Señor diariamente y aplicar la cruz de Cristo a nuestro ser, ¡para que la amargura se convierta en agua dulce y potable!

El Señor nos lleva a experimentar Su cruz en circunstancias amargas para probarnos y exponernos tal como verdaderamente somos. Él quiere que veamos lo que somos realmente. ¡La experiencia de la cruz expone, descubre nuestros motivos, nuestras intenciones y nuestros deseos! ¡En nosotros mismos todo es amargo, a no ser que apliquemos la cruz de Cristo a nuestro ser y a nuestra situación! ¡Cuando aplicamos la cruz de Cristo, el Señor nos sana! ¡Puede que Él no cambie nuestra circunstancia o situación, pero Él nos sana mediante la aplicación de la cruz a nuestro ser! NECESITAMOS SANIDAD EN NUESTRA MENTE. ¡Nuestra mente torcida, tan amargada, que piensa tantas cosas fuera del Señor, que funciona tan independiente del Señor… definitivamente necesitamos que nuestra mente sea ajustada! NECESITAMOS SANIDAD EN NUESTRAS EMOCIONES. Nuestras emociones son tan afines a tantas cosas y personas que están fuera del Señor; que se inclinan hacia cosas que el Señor odia y que rechazan cosas que el Señor ama; que son tan indiferentes con respecto al Señor y que no están dirigidas hacia los queridos santos… ¡nuestras emociones necesitan sanidad y ajuste! NECESITAMOS SANIDAD EN NUESTRA VOLUNTAD, que es tan fuerte en sentido contrario al Señor y tan débil cuando se trata del Señor; tan testaruda frente al Señor y tan débil y sumisa con el enemigo; que escoge cosas o personas que el Señor no aprueba, obstaculizando al Señor, no estando en concordancia con la voluntad de Él, o simplemente no escogiendo al Señor, las cosas que son del Señor o de la vida de la iglesia, en todo momento… nuestra voluntad necesita ser sanada.

¡El Señor nos trae a “la experiencia de Mara” una y otra vez, para que lo experimentemos a Él en Su crucifixión y seamos sanados! ¡Que Él pueda mostrarnos “un árbol”! ¡Que Él pueda mostrarnos la cruz de Cristo, por cuya herida fuimos sanados! ¡Mediante la aplicación interior de la cruz de Cristo somos sanados de cualquier amargura! ¡Necesitamos volvernos a Él y ser uno con Él en Su crucifixión muchas veces para que todo nuestro ser sea sanado! ¡La sanidad en nuestro cuerpo físico es buena pero todos los seres humanos necesitamos sanidad en el alma! ¡Solamente Cristo puede sanarnos! ¡Mediante Su muerte en la cruz hemos sido sanados! ¡Todo cuanto necesitamos es venir a Él y aplicar la cruz de Cristo a nuestra circunstancia y a nuestro ser! ¡Sólo venid a Él y tocadlo! ¡Su cruz será aplicada a usted![palabra inspirada por el Estudio-vida de Éxodo mens. 30 y el avivamiento matutino sobre el Estudio de cristalización de Isaías (2)] [read this sharing also in English via, by His bruise we were healed – we can apply the death of Christ to our being and be healed!]

¡Señor, venimos a Ti una y otra vez! ¡Cuánto necesitamos tu sanidad! ¡Gracias, Señor, por exponernos cada vez! ¡Sálvanos de huir de Ti o de tratar de escapar de las situaciones! ¡Queremos ser completamente sanados! ¡Gracias por Tu muerte todo-inclusiva! ¡Hemos sido sanados mediante Tu muerte! ¡Señor, que sigamos aplicando la muerte de Cristo a nuestro ser y a nuestras circunstancias! ¡Sé real para nosotros, Señor… que nuestro ser y nuestro comportamiento sean dulces! ¡Sólo Tú eres verdaderamente dulce y sólo Tú puedes sanarnos y hacer que seamos lo que Tú eres! ¡Que sigamos viniendo a Ti, querido Señor!