Testimonio de la Escuela de Invierno de la Verdad. Acerca de “La Biblia testifica del Señor Jesús“

La Escuela de Invierno de la Verdad es un tiempo de una semana en la que los jóvenes se reúnen para entrar en la verdad, compenetrarse y tener comunión en cuanto a la Palabra de Dios. En Europa hasta ahora la escuela de invierno ha sido en Londres, Reino Unido. El año anterior (2010), profundizamos en “La Biblia”. A continuación tenemos el testimonio de lo que la hermana Grace disfrutó más en este tiempo maravilloso.

2 Timoteo 3:16: “Toda la Escritura es inspirada por el aliento de Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.” El tema de la Escuela de Invierno de la Verdad este año fue la Biblia. Dios se expresa a través de Su Palabra. Necesitamos ver que la Biblia no es como cualquier otro libro, sino que tiene la capacidad de cambiar las personas interiormente. Si queremos conocer a Dios, hemos de conocer la Biblia. ¿Cómo podemos complacer a Dios si no sabemos lo que Él quiere? La Biblia es el medio mediante el cual Dios el Espíritu nos alcanza. Cualquier cosa que Dios quiere en relación con nosotros y cualquier cosa que quiere que hagamos está escrita en Su Palabra. Esta semana hemos visto que Dios nos ha dado dos herencias espirituales: El Espíritu, que no podemos ver, y la Biblia que sí es visible. Tenemos que darnos cuenta que necesitamos a ambos. Necesitamos ser entrenados en nuestra mente para comprender la Palabra, y ser ejercitados en nuestro espíritu para experimentar la Palabra y tocar al Señor.

Yo realmente he disfrutado el ejemplo que dieron para ilustrar esto. A la Biblia podemos compararla con las vías del tren y el Espíritu con el combustible de éste. El tren no puede andar si falta alguno de los dos. Las vías son exteriores al tren, estas son la Palabra de Dios que nos guía y conduce en la dirección correcta. El combustible es interno y representa al Espíritu que nos energiza para que podamos andar. Cuando tocamos el Espíritu obtenemos la vida del Espíritu.

¿Cuál es el tema central de la Biblia? Ya vimos en la Escuela de Invierno que el tema de la Biblia está contenido en cuatro afirmaciones: 1) Dios planeó y creó; 2) Satanás se rebeló y corrompió; 3) el hombre cayó y se perdió y 4) Cristo redimió y edificó. Sin embargo, el pensamiento central de la Biblia es Cristo y la iglesia. Todo fue creado de acuerdo al propósito de Dios. La iglesia es el deseo del corazón de Dios y ésta debe ser nuestra visión hoy.

Igualmente, la Biblia tiene muchas funciones. Primero, la Biblia es la expresión y la explicación del Señor Jesús. La Biblia también nos hace sabios para salvación. La Palabra hace que seamos regenerados. Las Escrituras son nuestra leche como alimento y nuestro pan de vida. Finalmente, La Biblia es para nuestro perfeccionamiento. Podemos conocer la Palabra y ser constituidos con el Señor mismo. Entonces podemos hablar vida, con la cual infundir a otros. Mientras más llenos estemos con la Palabra de Dios, más vida tendremos para hablar y más contenido tendrá nuestro hablar. También, mientras más hablemos, más seremos llenos en el espíritu.

La Biblia nos revela a Dios. Nuestro Dios es uno, según Isaías 45:5a, que dice: “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí.”

Dios es poderoso y fiel. Él existe por Sí mismo. Su existencia es desde siempre y por siempre. Además, es triuno, es decir, Él es tres y aún así es uno, coexistente, coinherente y eterno. ¿Por qué Dios es triuno? El Dios Triuno lo es para poder impartirse a Sí mismo dentro de nosotros, puesto que fuimos creados para contenerlo. Fuimos creados para contener a Dios.

Que tengamos esta carga es necesario, para predicar el evangelio a nuestros amigos en esta era, la era de la iglesia. Esta es la era en la que cualquiera puede recibir la vida eterna sólo al creer en Él. Empero, en la próxima era, la era del Reino, ya eso no será posible. En la eternidad, con la Nueva Jerusalén, manifestaremos al Dios Triuno por la eternidad. Todos buscan algo hoy. Vivimos en una era que rechaza a Dios. Hoy, el cristianismo está lleno de cosas que no son Cristo. La intención de Dios es que Su voluntad sea hecha y que Su reino se manifieste en la tierra. Él no puede realizar esto sin el Cuerpo, la iglesia. La iglesia es la meta que Dios quiere alcanzar en Su economía eterna. Cada uno de los que somos salvos participamos en esta meta de Dios. Que Él pueda alcanzar esto que es el deseo de Su corazón, de acuerdo a Su beneplácito.

[read this portion in English via, sharing from the 2010 Winter School of Truth – the Bible testifies concerning the Lord Jesus]

Comments

  1. Amén.

  2. Amen que rico Competir ….. Para poder confrontar la muerte, la corrupción y la confusión manifestadas en la decadencia de la iglesia, se necesita la vida eterna.La vida eterna no sólo
    sorbe la muerte, sino que también proporciona el suministro de vida; la verdad divina reemplaza la vanidad de la corrupción con la realidad de todas las riquezas divinas; y la santa Escritura no sólo disipa la confusión, sino que también proporciona luz y revelación
    divinas. Así que, en este libro el apóstol subrayó estos tres asuntos.El Espíritu es,por lo tanto, la esencia misma, la substancia,de la Escritura, así como el fósforo es la substancia esencial de los cerillos. Debemos encender el Espíritu de la Escritura con nuestro espíritu
    para obtener el fuego divino. La Escritura (la palabra de Dios),que contiene y comunica a Dios el Espíritu, también contiene y comunica a Cristo.

Trackbacks

  1. […] otros a que sean salvos y esperar ir al cielo. Sin embargo, la Biblia claramente establece que SÍ, somos salvos una vez que creemos en el Señor, pero también es necesario ¡continuar “laborando activamente en nuestra salvación” después […]

  2. […] Dios tiene en Su corazón ¡ser uno con nosotros en Su anhelo por unirse y compenetrarse con nosotro…, y hacer que nosotros seamos uno con Él, en nuestro anhelo por unirnos a Él y ser incorporados a Él! ¿No podéis percibir este anhelo en el corazón de Dios? En Isaías 40, los primeros versículos comienzan con un hablar desde el corazón de Dios: “Consolaos, consolaos, pueblo mío…”. Tal como vemos en Heb 8, donde Su pacto consiste en que Él sea nuestro Dios y nosotros seamos Su pueblo. ¡En el corazón de Dios hay un anhelo insondable de unirse, mezclarse y compenetrarse con nosotros, e incorporarse a nosotros, y en la medida en que lleva esto a cabo, este anhelo se reproduce, se expresa en nosotros para que también oremos, Señor, hazme uno contigo a Tu manera: Unión, incorporación, entremezcla y compenetración! […]

  3. […] Él como nuestra salvación! ¡Si laboramos juntamente con el Señor en nuestra experiencia diaria, de seguro edificamos algo de Cristo y finalmente entraremos en lo que hemos edificado y moraremos en Cristo, como nuestro disfrute! […]

  4. […] esta pudiera ser la conferencia para jóvenes más disfrutable y que más me ha tocado hasta ahora. El Señor abrió ampliamente mis ojos y me di cuenta de muchas cosas acerca de la Biblia, ¡las Escrituras que son el aliento de […]

  5. […] esto, para que el tren ruede correctamente, tiene que haber coordinación entre estos dos aspectos: el interior y el exterior. Exteriormente, tiene que tener la regulación de las vías, colocadas de manera correcta, e […]

  6. […] y entra en todo aquel que cree para regenerarlo e impartirle la vida divina! Después que creemos, el Espíritu vivificante opera en nosotros para que la vida divina alcance cada parte de nuestro ser. ¡Él hace que nuestro espíritu sea vida (Ro 8:10); hace que nuestra alma (la mente) sea vida (Ro […]

  7. […] y en hablar Dios mismo a otros, hasta que seamos “el Espíritu y la novia dicen, ¡ven!” – ¡llegamos a ser uno con el Señor Espíritu en Su hablar! [read this portion in English also via, Speaking the Word of God – Christ is the living Word! […]

  8. […] Pingback: Testimonio de la Escuela de Invierno de la Verdad. Acerca de “La Biblia testifica del Señor Jesú… […]

  9. […] Los tres en la Deidad son coinherentes. ¡Ellos mora el uno en el otro! Este es un concepto difícil de dilucidar ya que los seres humanos podemos coexistir pero no somos coinherentes con nadie más. Sin embargo, en Jn 14:10-11 el Señor dice claramente: “¿No crees que yo soy (estoy) en el Padre, y el Padre en mí?… Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí… ” […]